miércoles, 6 de noviembre de 2019

Robbie Williams - Tu canción perfecta si detestas las compras navideñas


Cuando salieron las primeras noticias sobre Robbie Williams y su inminente álbum de canciones navideñas, intuíamos que no iba a ser un aburrido y azucarado disco más de villancicos.

Robbie es un cachondo mental, no hay duda, y que haya grabado una canción como "Let's not go shopping" (no vayamos de tiendas) lo dice todo. Una canción que no esperes escuchar en el hilo musical de los centros comerciales.

Si Mariah Carey en su famosísimo tema "All I want for Christmas is you" ya te decía eso que no le importan los regalos, que sólo te quiere a ti, Robbie llega un poco más lejos y se deja de medias tintas aquí para que recapacitemos antes de caer en esa espiral de compras agotadora en la que nos sometemos durante la Navidad. Un tema que podría entonar perfectamente el Grinch, nuestro ídolo de estas fiestas. 

Con arreglos clásicos al más puro estilo swinger, del que ya se ha hecho todo un experto tras dos trabajos completos como crooner (recordemos que "Swing when you're winning" se mantiene como el disco más vendido de su carrera), nos presenta una oda para evitar ese consumismo exagerado en Navidad y que nos obliga a salir a gastar sin parar durante estas "entrañables" fechas, comprando regalos por doquier (para el Señor Claus, muy hábilmente matiza en la letra), preparando suntuosos y copiosos banquetes para gente que probablemente no te apetezca ver, invirtiendo en adornos porque casi es más fácil ir a comprar nuevos que buscar los del año pasado, cenas de empresa insufribles y que a todos nos gustaría evitar, comprando lotería de Navidad de todos los sitios que hemos visitado desde Agosto, porque ¿y si toca aquí?...  una cadena imparable de consumo que nos deja los bolsillos tiritando y la cuesta de Enero se convierte en la caída del cañón de Colorado. Pero ay, ¡qué felicidad se respira en estos días tan significativos y luminosos!
No sé vosotros, pero yo soy de los que implora porque la Navidad pase lo más rápidamente posible. Ojalá pudiera quedarme dormido el día 21 ( y así saltarme las imágenes de los afortunados en la Lotería que resultan tan cansinas - lo admitimos, jode ver la felicidad ajena, sobre todo cuando te has dejado 200 euros en décimos y no te ha tocado nada. -) y despertarme pasado Reyes.

Los británicos, según estudios, son los que más se gastan en estas fechas - 646 euros de media - y por detrás adivinad quiénes estamos. Sí, los españoles. Como siempre, por encima de nuestras posibilidades. 601 euros por familia. Ahí es nada.  Marca Spain. No tenemos luego dónde caernos muertos y somos capaces de recorrenos cinco supermercados buscando dónde están los yogures más baratos, pero eso sí, no escatimamos durante estos días.

Robbie, en ese carácter tan filantrópico que siempre le ha caracterizado, nos da varios motivos para no tener que salir a hacer las odiosas compras. Qué necesidad de estar pasando frío, con menos de diez grados en las calles, sufrir interminables atascos en las carreteras, las tensiones que se producen buscando las ofertas, las peleas con otros clientes que no suelten ese jerseycito que tan bien le quedaría a tu sobrino...
Traducimos algunas líneas de la canción: "Me siento superado por el miedo y la tristeza, sálvame de esta locura, haciendo algo que realmente nos apetezca", "En vez de estar caminando cansadamente entre el frío y la nieve, corramos las cortinas y cerremos las puertas de casa, y dejar esas compras para el Señor Claus".

Robbie, sencillo outfit enseñando tobillo (con un frío que pela) y ...oh, no! de compras.

Así que si detestas la Navidad en su sentido más consumista, éste va a ser tu himno de cabecera para estos días en los que puede ser que tu pareja te quiera obligar a salir por esos regalitos que faltan y que siempre son "de última hora", y tú sólo estés pensando en una marabunta de animales salvajes e  histéricos colapsando todas las tiendas, como si eso fuera la batalla final de "El señor de los anillos"... Seguro que en Mordor no había tantas personas encolerizadas como en el Corte Inglés la semana antes de Reyes.

Chicos, yo os recomiendo por mi parte que respiréis profundamente estos días de agobios continuos, y que no pasa absolutamente nada si queréis salir de lo establecido, que ser un marginado social es lo más divertido que existe. Comerse otra pechuga de pollo el día de Nochebuena no reduce nuestro caché y no hacen falta cochinillos ni corderos ni más animalitos entrañables o las dichosas tabletas de turrón, que eso engorda mucho y empezamos el año nuevo con diez kilos más, que a cierta edad eso no se quema. No os van a caer veinte años de mala suerte ni nada parecido por llevar la contraria a la sociedad y hacer lo que te salga del toto.
Consejo romántico: Casi es mejor dejar las comidas elaboradas para una fecha que sólo sea especial para ti, no porque lo ordene el sistema, si no porque te apetece.

Disfrutemos del amor y la armonía que se sienten estos días, de esa imposición de felicidad forzada, a sabiendas de que el día 7 de Enero todo eso desparecerá y vuestra familia y amistades volverán a olvidarse de los buenos sentimientos, volviendo a la triste y feliz rutina de todo el resto del año.
C'est la vie!


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