martes, 5 de noviembre de 2019

Keane - Cómo superar un divorcio - Crítica de "Cause & Effect"



Se dice que la tristeza es más inspiradora que la felicidad, y las mejores composiciones han surgido desde lugares oscuros a aquellos que se encontraban decaídos, pasando por una mala racha, sintiéndose desgraciados.  Es más motivador escribir con el corazón roto. 

Cuando Tim Rice-Oxley, principal compositor, volvió a contactar en el 2017 con sus compañeros de banda, después de varios años sin trabajar juntos, les enseñó sus nuevas creaciones para conocer su opinión. Su intención inicial no era que formaran parte de un disco de Keane, sino en un trabajo solista, pero no quería hacerlo solo. 

Tim llevaba tiempo intentando superar su divorcio, una crisis que ya se manifestaba en algunos textos de su anterior trabajo, “Strangeland”, y desubicado en la vida, alejado del hogar, de su familia, de todo el mundo que conocía, empezó a mostrar un comportamiento errático generando titulares en la prensa sensacionalista sobre detenciones por conducir ebrio y otros asuntos turbios. Como él mismo ha declarado, "con 40 años es más difícil superar una ruptura que con 20, se supone que a esa edad ya debería tener un plan de vida seguro, y de repente te toca despedirte de cosas que han formado parte de tu vida durante mucho tiempo. Además tienes hijos…"

Su amigo Tom Chaplin, cantante de la banda, tampoco estaba atravesando su mejor momento y su adicción al alcohol y a las drogas eran fantasmas que continuamente se le aparecían, sin terminar de derribarlos. 



Chaplin recuerda ese encuentro, con los primeros esbozos de canciones como “Strange room” o “You’re not home”, como un escalofrío que le recorrió de los pies a la cabeza. No sólo eran la más íntima manifestación que un hombre podía escribir sobre sus sentimientos, si no que reflejaban también su estado de ánimo, sus preocupaciones, todo por lo que había atravesado luchando contra los monstruos. 

Sabían que se tenían que poner manos a la obra y grabar otro disco de Keane, el que supondría el trabajo más personal de la banda, con alusiones directas a hechos que difícilmente pueden ser reseñables en la vida de otras personas, pero a grandes rasgos, quien haya sufrido una separación dolorosa, encontrará muchos lugares comunes en estas nuevas composiciones de Keane. 

Y en lugares comunes sonoros vuelven a aparcar, siendo el piano el principal elemento como cabía esperar. Los que se emocionen escuchando todavía canciones como “Somewhere only we know” o “A bad dream”, encontrarán piezas de efecto similar en esta obra


Arranca el disco y nos encontramos un tema experimental y audaz. Que la voz de Chaplin no aparezca hasta el minuto y medio en “You’re not home” es todo un riesgo, mientras arreglos de sintetizadores conformando una caja de música y bases electrónicas sutiles se despedazan sin llegar a fecundar una melodía clara, con capas y capas de efectos en bucle (un comienzo muy Elbow, aunque ellos aluden a Björk o Peter Gabriel). Su espléndido final es marca de la casa, sin duda, pero hasta ese momento, nos parece recrearnos en ese aura frío que asolaba “Under the iron sea”, su segundo trabajo. Aquí ya aparecen dos palabras claves que se repetirán durante todo el disco, “Home” y “Phone”, probablemente los elementos que más han obsesionado a Tim durante su divorcio. 

Los seguidores de la banda se encontraron con más que terreno conocido cuando escucharon el segundo single, la muy pop “Love too much”, que a pesar de su alegre melodía, esconde un mensaje agridulce si nos ponemos a analizar el texto. 


En “The way I feel” algunos han observado un acercamiento a The Killers, y aunque fue la tarjeta de presentación, es el tema que más confunde al oyente cuando se adentra en "Cause & Effect", puesto que no es representativo del sonido global de este álbum, de componente más taciturno en general. 
Su estribillo, tan fácil de aprender, puede pecar de demasiado complaciente para los que aspirábamos a encontrar un tema que no desprendiera tanta comercialidad. Para cuando termina, con esa despedida en segundo plano repitiendo los versos, sabemos que a partir de ese momento se cambiará de nuevo de dirección.

“Put the radio on” atraerá por igual a los seguidores de A-HA como a los de Coldplay. Una melodía que se transforma a la mitad, rompiendo el esquema genérico de verso-estribillo-verso-estribillo y demostrando la gran capacidad de Rice-Oakley para elevar al máximo hasta las canciones más genéricas.

La melodía sosegada de “Strange room”, la primera gran balada de efecto atmosférico que nos encontramos, podría pasar con otra letra por un villancico, y sin embargo es la declaración más personal sobre la “causa” que es el leit motiv de toda la obra, el nombrado divorcio, con alusión directa a la celda en donde acabó Tim después de ser detenido por conducción temeraria.
Podemos imaginarnos la incomodidad de Tom al ponerse en la piel de Tim, y con un tono demasiado bajo para lo que acostumbra, sentir esta interpretación tan honesta como un atentado a la intimidad de otra persona. 
Los arreglos de este tema os pueden recordar, con esos coros angelicales, a los de la maravillosa “Bedshaped”, de su disco debut. 


Continúan las confesiones en la quizás algo anodina “Stupid things” (que es el tercer single) con más referencias si cabe a los motivos de la ruptura desde otra perspectiva, la de que todos los humanos cometemos errores. Hijos abandonados, accidentes de coche, exceso de trabajo… varias "cosas estúpidas" que pueden terminar con una relación.

“Phases” es otro guiño, uno más en su repertorio, a Abba mientras que en “I’m not leaving” volvemos a encontrarnos con el falsete de Tom, y nos sentimos en casa de nuevo.  Otra balada, menos inspirada que “Strange room” se aparece en “Thread” y para concluir, dos de los mejores canciones de toda la carrera de estos chicos. Por fin llega la luz al final del túnel.



La luminosa “Chase the night away” debería ser single sí o sí y la emotiva “I need your love”, cambia el cáliz de la historia para entregarse a un nuevo amor, punto álgido ese corte electrónico que da lugar a una explosión vocal para crear un himno coral donde no puedes evitar unirte. 

Los bonus tracks “New golden age” y “Difficult year” no aportan gran sustancia al conjunto, pero se les acaba cogiendo cariño con las audiciones. 

Desde que comenzaron, Keane demostraron una sensibilidad y melancolía impropia de su edad y ya en su primer y famoso sencillo, “Somewhere only we know”, ya decían que se estaban haciendo viejos y necesitaban algo en lo que confiar. No es precisamente que los años les hayan otorgado madurez ni prosperidad en sus textos y algunas partes pueden contener mensajes insustanciales, siendo éste el mayor defecto en su inmaculada obra. 

Tim sigue escribiendo melodías pop inmensas con letras intensas, a la vieja usanza de sus adorados Beatles o The Smiths, sin abusar de metáforas retorcidas, usando la semántica precisa para hacer universales sus temas y así cautivar al público. Sin embargo, en “Cause & Effect” ha decidido individualizar sus composiciones relatando vivencias personales, y aunque haya piezas como “Love too much” en la que todos podemos mirarnos al espejo, en general nos sentimos ante el testimonio de una persona que relata en primera persona un capítulo desagradable de su existencia que culmina de forma optimista hacia la última parte. 

Siete años largos sin ellos han sido demasiados, necesitábamos su amor y la espera ha merecido la pena. Rabia que se les haya escapado el número 1 en el Reino Unido (coincidió con el lanzamiento del nuevo disco del idolatrado Liam Gallagher y lo tenían muy complicado) y así poder seguir alardeando de haber colocado todos sus trabajos en lo más alto en su semana de debut, pero los Keane más emocionantes siguen vigentes y como admite Tim, son mejores juntos que por separado.

NOTA: 8  /  10

A destacar: You're not home, Put the radio on, Chase the night away, I need your love


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