miércoles, 9 de septiembre de 2026

Paula Cole - ¿Dónde se fueron todos los cowboys - o grabaciones originales - ?

 


Hay artistas que revisan su pasado y otros que deciden abrirlo de par en par. Paula Cole hace precisamente esto último con Sonic Memoir, Vol. I & II (Demos 1989–1998), una enorme colección que recupera 63 demos grabadas a lo largo de casi una década, justo durante los años en los que fue encontrando su propia voz hasta convertirse en una de las artistas más personales de los noventa.

Repartidas entre 35 canciones en el primer volumen y 28 en el segundo, las grabaciones proceden de casetes, DAT, ADAT y cintas analógicas conservadas durante décadas. No estamos, por tanto, ante un recopilatorio convencional, sino ante algo mucho más parecido a un diario sonoro: canciones desnudas, primeras ideas, arreglos todavía en construcción y composiciones que permiten asomarse directamente al proceso creativo de Cole.

El recorrido abarca desde 1989 hasta 1998, atravesando inevitablemente dos discos fundamentales de su carrera: Harbinger (1994) y, sobre todo, This Fire (1996), el álbum que la convirtió en una estrella internacional. Resulta especialmente fascinante reencontrarse aquí con canciones como I Am So Ordinary, Dear Gertrude, Carmen o Feelin' Love, además de descubrir una sorprendente versión en clave de rumba de «Where Have All the Cowboys Gone?».

El origen del proyecto tiene además un componente emocional. La muerte de su antiguo colaborador Mark Hutchins impulsó a Paula Cole a revisar y digitalizar aquellas viejas grabaciones en las que ambos habían trabajado. Poco a poco, lo que comenzó como una labor de recuperación terminó convirtiéndose en una auténtica autobiografía musical.

Sonic Memoir permite escuchar algo que los discos terminados rara vez muestran: el camino antes de llegar a la canción definitiva. Errores, intuiciones, experimentos y hallazgos permanecen intactos.

Una colección solo para muy fans, reconocemos que escuchar estos 63 demos es una ardua tarea que probablemente hagamos... tranquilamente durante varios meses. 

Casi treinta años después de This Fire, Paula Cole no reescribe su historia: simplemente abre las cajas donde la había guardado.

 

 

Augustana "Shot in the dark" - Seguir las corazonadas

 

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Durante unos años pareció imposible hablar de Augustana sin terminar hablando de “Boston”. Publicada en All the Stars and Boulevards (2005), aquella balada de piano convirtió al grupo liderado por Daniel Layus en uno de los nombres reconocibles del rock alternativo estadounidense de mediados de los 2000.

Después llegarían Can’t Love, Can’t Hurt y canciones como “Sweet and Low”, hasta que en 2011 Augustana publicó un tercer álbum titulado simplemente Augustana.

En mitad de aquel disco se encontraba “Shot in the Dark”, una canción sobre enfrentarse a un futuro incierto cuando los planes que teníamos han dejado de servir.

Y su título contiene prácticamente la clave para entenderla.

Aunque literalmente pueda traducirse como “un disparo en la oscuridad”, la expresión inglesa “a shot in the dark” se utiliza para referirse a un intento o una suposición realizada sin disponer de suficiente información y, por tanto, sin ninguna seguridad de acertar.

En español podríamos aproximarnos con expresiones como “probar suerte”, “intentarlo a ciegas” o, dependiendo del contexto, “dar palos de ciego”, para finalmente acabar diciendo que "hemos tenido potra". 

Y eso es precisamente lo que ocurre en la canción.

El protagonista había imaginado cómo sería su futuro. Existía una idea de hacia dónde se dirigía y de las personas que formarían parte de su vida.

Pero las cosas no han sucedido así.

“Shot in the Dark” habla de ese momento en el que descubrimos que la vida que habíamos imaginado y la que realmente tenemos ya no coinciden.

Entonces toca decidir qué hacer.

Y no siempre disponemos de suficiente información para conocer la respuesta correcta.

A veces simplemente hay que intentarlo.

La versión que conocemos de “Shot in the Dark” apareció como sexta canción de Augustana, publicado el 26 de abril de 2011, pero en realidad llevaba mucho más tiempo acompañando al grupo.

Augustana ya había publicado una versión acústica en 2006, incluida en el Boston EP.

Cuando finalmente encontró un lugar en un álbum, por tanto, la canción llevaba alrededor de cinco años formando parte de su repertorio.

Y existe otra curiosidad que encaja sorprendentemente bien con su título.

Augustana había comenzado a grabar su tercer álbum con el productor Jacquire King, conocido por sus trabajos con Kings of Leon y Norah Jones. El grupo llegó a completar una primera versión del disco, pero algo no terminaba de convencerles.

Así que decidieron volver atrás.

Daniel Layus explicó posteriormente que durante ese segundo proceso aparecieron algunas canciones que terminarían resultando fundamentales para el álbum, entre ellas “Steal Your Heart”, “Borrowed Time” y “Shot in the Dark”.

Augustana no podía saber si reconsiderar un disco prácticamente terminado era una buena decisión.

Simplemente decidió probar.

En cierto modo, fue su propio “shot in the dark”.

Musicalmente, la canción muestra además la evolución que estaba experimentando Augustana.

El grupo había alcanzado el éxito moviéndose entre el piano rock y el pop alternativo, pero Daniel Layus comenzaba a acercarse cada vez más a sonidos relacionados con la Americana, el folk rock y el rock estadounidense clásico.

“Shot in the Dark” se encuentra perfectamente en ese punto intermedio: guitarras acústicas, piano, una producción cálida y la voz de Layus creciendo hasta desembocar en uno de los estribillos más efectivos del álbum, porque la palabra exacta es desembocar: el estribillo galopa frenéticamente preparado para hacer saltar y emocionar al público. Este tema es como hacer un cocktail cuyos ingredientes sean The Killers (por la producción y la melodía) y Runrig (por la interpretación). 

El protagonista no descubre repentinamente cuál es el camino correcto. Tampoco recupera el control absoluto sobre su futuro.

Simplemente comprende que no saber qué va a ocurrir no significa que tenga que quedarse quieto.

Muchas de las decisiones importantes de nuestra vida funcionan exactamente así. Comenzamos relaciones, cambiamos de trabajo, abandonamos lugares, confiamos en otras personas o empezamos de nuevo sin disponer nunca de toda la información.

Solo después descubrimos si acertamos.

Quizá por eso “Shot in the Dark” resulta mucho más interesante entendiendo correctamente la expresión que le da título.

No habla de disparar hacia ninguna oscuridad.

Habla de algo bastante más cotidiano:

Seguir adelante cuando no tenemos ninguna garantía de estar tomando la decisión correcta.

 

I had a reason for the life that was ahead of me
I had a reason, had a rhyme, had a destiny
I thought i knew where was heading
I would never look back


I had it all and then i went and let it slip away
I'm working overtime, I'm gonna make it anyway.
Sometimes you win, Sometimes you lose
Sometimes you never get it back

Rising up slowly, we're getting higher
I've been living with a hole in my heart
Weighing down on me, but I'm a fighter
Darlin' I've still got a shot in the dark
Baby, we've still got a shot in the dark

Sometimes in life you need the people that you think you trust.
Wake up one day to find that everything had turned to dust.
I always knew that you'd be waiting for me when I got back.

Keep rising up slowly and getting higher.
I been living with a hole in my heart
Weighing down on me, but I'm a fighter
Darlin' I've still got a shot in the dark
Baby, we've still got a shot in the dark

I'm gonna find a way (x3)

I have a reason for the life that's right in front of me
I've got a rhyme, got a reason, got a destiny
I know exactly where I'm headed
And I'm never looking back

Cause nothing's holding me back
And nothing's holding me back...

...from rising up slowly and getting higher.
I've been living with a hole in my heart
Weighing down on me, but I'm a fighter
Darlin' I've still got a shot in the dark

Rising up slowly and getting higher.
I've been living with a hole in my heart
Weighing down on me, man but I'm a fighter
Darlin' I've still got a shot in the dark
Baby, we've still got a shot in the dark
I know that I've still got a shot.

 

martes, 8 de septiembre de 2026

Oh my sun "Can't go back" - ¿Y si se apagaran todas las pantallas?

 

Hay una frase alrededor de la cual gira toda “Can’t Go Back” de Oh My Sun: la imposibilidad de regresar a un lugar en el que nunca hemos estado.

Puede parecer una contradicción, pero describe una sensación bastante habitual: sentir nostalgia por una época que no nos pertenece.

Por aquellos años en los que había que quedar a una hora concreta porque nadie llevaba un teléfono en el bolsillo. Por las cabinas telefónicas, los discos, las fotografías que no se hacían para enseñárselas a nadie o una vida en la que desaparecer durante unas horas no significaba que hubiera ocurrido algo malo.

Oh My Sun convierte esa nostalgia imposible en el centro de “Can’t Go Back”, sexta canción de su álbum de debut, Apocalypse Baby, publicado el 7 de marzo de 2025 y canción destacada del día, de las mejores de su primer disco. 

El grupo está formado por la cantante y compositora Carmody y el guitarrista y productor Tal Janes.

Los dos comenzaron a escribir juntos en 2022, después de los años de confinamientos y aislamiento provocados por la pandemia. Y la descripción que ellos mismos hacen del nacimiento del proyecto parece casi una introducción perfecta a “Can’t Go Back”.

Buscaban un “remedio más analógico” para el aislamiento digital posterior al confinamiento.

Así que recurrieron a dos tecnologías que difícilmente podían ser más antiguas: una guitarra acústica y un bloc de notas. Esta canción de la que hoy hablamos aquí es la más acústica de este debut. 

A partir de ahí descubrieron intereses comunes: la música de los años setenta, la naturaleza, el medio ambiente, los recuerdos de sus abuelos, el amor y la pérdida.

Todo aquello terminaría formando Apocalypse Baby, un álbum cuyo título podría sugerir un disco tremendamente pesimista, pero cuya idea es bastante más interesante.

Para Oh My Sun, el apocalipsis no tiene por qué ser necesariamente una enorme catástrofe que ocurrirá algún día. Puede que ya esté sucediendo silenciosamente en nuestra vida cotidiana: en la forma en la que nos relacionamos con los demás, con nosotros mismos y con la naturaleza.

Y “Can’t Go Back” lleva esa idea al terreno de la tecnología y la memoria.

La canción comienza con una pregunta.

Tell me you know where we are, where do we go when the screens are all dark and every number is stored in your phone. I find myself here all alone  

¿Qué ocurriría si de repente se apagaran todas las pantallas?

¿Sabríamos dónde estamos? ¿Sabríamos dónde encontrar a los demás?

Oh My Sun recuerda algo tan cotidiano como que ahora almacenamos prácticamente todos nuestros contactos en el teléfono. Ya no necesitamos recordar números, direcciones ni muchas de las pequeñas informaciones que antes formaban parte de nuestra memoria.

Frente a ello, la canción imagina otro mundo.

Uno en el que dos personas acordaban una hora y se encontraban junto a una cabina telefónica.

Y ahí aparece una de las ideas más chulas de “Can’t Go Back”: la tecnología nos ha permitido estar permanentemente conectados, pero eso no significa necesariamente que estemos más cerca.

La canción no plantea esta reflexión como un ataque contra los teléfonos móviles ni como uno de esos discursos que aseguran que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Porque inmediatamente reconoce la trampa.

Ese pasado idealizado ni siquiera pertenece realmente a quien lo está recordando.

La narradora lo conoce a través de los ojos de otra persona.

Es nostalgia heredada.

Existe incluso una palabra que se ha popularizado para describir una sensación parecida: anemoia, la nostalgia por una época que uno nunca llegó a vivir.

Eso es precisamente lo que recorre “Can’t Go Back”.

La canción contempla un pasado construido mediante recuerdos ajenos y lo llena de una luz dorada. Es fácil hacerlo. Cuando observamos fotografías antiguas no vemos las horas aburridas, las discusiones, las preocupaciones o todos los inconvenientes de aquella época.

Vemos momentos congelados.

Y nuestro cerebro completa lo demás.

Por eso el título resulta tan importante.

Oh My Sun no dice simplemente que no podamos regresar.

Dice que no podemos regresar a un lugar en el que nunca hemos estado.

Es una diferencia enorme.

La canción es consciente de que ese mundo probablemente nunca fue exactamente como lo imaginamos. Pero eso no impide echarlo de menos.

Lo curioso es que Oh My Sun no se limitó a escribir sobre ese deseo de recuperar algo más humano y analógico.

Intentó trasladarlo también a la manera de grabar Apocalypse Baby.

El álbum se registró durante apenas tres días en Giant Wafer Studios, en la zona rural de Gales. En lugar de construir las canciones instrumento por instrumento frente a un ordenador, decidieron grabar tocando juntos como una banda: voz, guitarra, bajo y batería simultáneamente.

Entre sus referencias estaban Alabama Shakes y el documental Get Back de The Beatles.

Y llevaron esa búsqueda de naturalidad bastante lejos.

El estudio estaba situado en pleno campo y algunos sonidos del exterior terminaron entrando en las grabaciones. En diferentes momentos del álbum pueden escucharse incluso pájaros, insectos y ovejas que estaban alrededor del estudio (como en "Light years")

Después, Tal Janes añadió sintetizadores, voces y nuevas capas de guitarra en su estudio de Tottenham, pero procurando conservar aquellas tomas originales como corazón de las canciones.

Es difícil imaginar una forma de grabar más coherente con lo que cuenta “Can’t Go Back”.

El propio grupo se define con una frase estupenda: un dúo londinense haciendo música inspirada en los setenta para el apocalipsis.

Y “Can’t Go Back” encaja perfectamente dentro de esa definición.

Musicalmente hay algo deliberadamente cálido y orgánico en Oh My Sun. Carmody canta sin necesidad de llenar todos los espacios, mientras las guitarras de Tal Janes y una sección rítmica muy natural construyen ese ambiente entre folk, soft rock e indie pop que atraviesa Apocalypse Baby.

Incluso la producción parece mirar hacia atrás mientras las letras observan nuestro presente.

Y ahí está probablemente la gracia del proyecto.

Oh My Sun utiliza sonidos asociados al pasado para preguntarse qué estamos perdiendo en el futuro.

“Can’t Go Back” podría haberse convertido fácilmente en una canción que idealizara el pasado.

Pero su estribillo destruye precisamente esa posibilidad.

No podemos regresar porque aquel lugar no era nuestro.

Solo podemos imaginarlo a través de las historias, fotografías y recuerdos de quienes estuvieron allí antes que nosotros.

Y quizá por eso nos parece tan hermoso.

En una época en la que llevamos cientos de contactos en el bolsillo y podemos localizar a alguien desde prácticamente cualquier lugar del planeta, Oh My Sun consigue que algo tan incómodo como esperar junto a una cabina telefónica a que aparezca otra persona parezca extraordinariamente romántico.

Probablemente no queramos realmente recuperar ese mundo.

Pero a veces sí echamos de menos lo que creemos que representaba: menos pantallas, menos ruido y algo más de contacto humano.

Oh My Sun sabe que regresar allí es imposible.

De hecho, “Can’t Go Back” reconoce algo todavía más extraño:

A veces los lugares que más echamos de menos son precisamente aquellos en los que nunca estuvimos.

Letra del tema:

https://ohmysun.bandcamp.com/album/apocalypse-baby

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Duncan Sheik "Experience" - La voz de la experiencia

 


Al "guapérrimo" (el que tuvo, retuvo) y talentoso Duncan Sheik le bastó una canción para convertirse en uno de los nombres reconocibles del pop estadounidense de los noventa. “Barely Breathing”, publicada en 1996, fue uno de esos éxitos capaces de definir una carrera entera. Sin embargo, reducir su trayectoria a aquella canción supone perderse una historia bastante más interesante: discos cada vez menos preocupados por las listas, una permanente fascinación por la electrónica y, sobre todo, una segunda vida como compositor de musicales.

Más de veinticinco años después de aquel éxito, Sheik publicó “Experience”, canción que abre su álbum Claptrap (2022). Y si en su juventud escribía sobre relaciones, deseo e incomunicación, aquí parece hacerse una pregunta bastante más complicada: ¿qué significa realmente experimentar nuestra propia existencia?

Cuando comenzó la pandemia, Duncan Sheik llevaba años dedicando buena parte de su tiempo al teatro musical.

El gran cambio en su carrera había llegado con Spring Awakening, creado junto al letrista Steven Sater y convertido en uno de los grandes éxitos de Broadway de los 2000. El musical ganó ocho premios Tony en 2007, incluidos dos para Sheik: mejor música original y mejores orquestaciones.

Después llegarían otros proyectos como American Psycho, Alice by Heart o Noir.

Escribir para teatro había ampliado enormemente sus posibilidades como compositor. Sheik ha explicado que trabajar para personajes permite adoptar perspectivas que uno jamás utilizaría escribiendo un álbum personal. Pero después de años haciéndolo comenzó a echar de menos precisamente eso: escribir como Duncan Sheik.

Y entonces llegó 2020.

Broadway se detuvo y Sheik se quedó sin lo que él mismo denominaba sus “deberes teatrales”. Al mismo tiempo atravesaba una etapa de cuestionamiento personal y espiritual. Había sido padre recientemente y el aislamiento le proporcionó algo que probablemente llevaba mucho tiempo sin tener: tiempo para detenerse.

Terminó alquilando un pequeño estudio a unas diez manzanas de su apartamento de Nueva York. Allí instaló guitarras, micrófonos y algunos de sus sintetizadores, entre ellos un Roland Juno-106 y un Prophet, y comenzó a trabajar solo durante varias horas al día.

Años después compararía aquella situación con volver a tener doce años y grabar música en su dormitorio con un cuatro pistas.

De aquellas sesiones terminaría naciendo Claptrap.

 

 

Y “Experience” fue una de las primeras piezas que le permitió descubrir de qué quería hablar en el disco.

Esta atrapante pieza comienza con una situación completamente cotidiana: alguien te pregunta cómo estás.

Una pregunta aparentemente sencilla hasta que intentas contestarla de verdad.

A partir de ahí, Sheik empieza a jugar con una cuestión mucho mayor: qué parte de aquello que llamamos realidad pertenece realmente al mundo exterior y qué parte está siendo creada por nuestra propia percepción.

Detrás de todo ello está el interés de Duncan Sheik por el budismo, que practica desde que tenía alrededor de diecinueve años, y especialmente por el concepto de no dualidad.

Estamos acostumbrados a dividir la realidad constantemente: yo y los demás, mente y cuerpo, sujeto y objeto, aquello que observa y aquello que es observado.

La no dualidad cuestiona precisamente esas fronteras.

Y Claptrap nació en buena medida de la fascinación de Sheik por esas ideas durante el aislamiento.

Pero hay un momento de “Experience” en el que toda esa filosofía deja de ser abstracta y aparecen dos nombres muy concretos en lo que es el segundo verso nada más terminar el estribillo: Mooji y Sadhguru.

Sheik los invoca casi como alguien que está buscando desesperadamente un manual de instrucciones para existir.

Mooji, nacido Anthony Paul Moo-Young, es un maestro espiritual relacionado con el Advaita Vedanta, cuyas enseñanzas giran precisamente alrededor de la no dualidad y de la pregunta acerca de qué es realmente aquello que denominamos “yo”.

Después aparece Sadhguru, el yogui indio Jaggi Vasudev, fundador de la Isha Foundation y conocido internacionalmente por sus enseñanzas sobre el yoga, la conciencia y la percepción.

Y Sheik introduce ambas referencias con bastante sentido del humor.

Con Mooji parece pedir que le enseñe simplemente cómo ser. Inmediatamente después juega con el nombre de Sadhguru mediante un despreocupado “How do you do?”.

Ese pequeño fragmento dice muchísimo sobre la canción.

Porque Duncan Sheik no se presenta como alguien que haya encontrado la iluminación después de décadas interesado por el budismo. Se presenta como alguien que todavía está haciendo preguntas.

Incluso parece haber cierta ironía en esa búsqueda: acudir a maestros espirituales para preguntarles quién eres cuando buena parte de sus enseñanzas sugieren que precisamente deberías dejar de buscar la respuesta fuera de ti mismo.

Todo esto podría haber terminado fácilmente convertido en una solemne canción acústica sobre el sentido de la vida.

Pero “Experience” hace prácticamente lo contrario.

Sheik envuelve esas preguntas existenciales en sintetizadores, programación, guitarras y un ritmo electrónico sorprendentemente ligero.

Es una combinación que en realidad siempre ha formado parte de su música. Aunque “Barely Breathing” lo colocara dentro de la generación de cantautores de los noventa, Sheik nunca fue simplemente un hombre con una guitarra acústica. La electrónica, el pop británico y artistas como Talk Talk o Cocteau Twins han formado parte de su lenguaje durante décadas.

En “Experience” todos esos elementos conviven con naturalidad.

Y quizá ahí se encuentre uno de los mayores encantos de la canción: Sheik consigue hablar del ego, la conciencia y la naturaleza de la existencia mientras construye algo que sigue funcionando como una canción pop.

Resulta difícil resistirse a comparar al Duncan Sheik de 1996 con el de 2022.

En “Barely Breathing” había un músico de veintitantos años intentando comprender por qué una relación estaba desmoronándose.

En “Experience” encontramos a un hombre que ha superado los cincuenta preguntándose algo bastante más complicado: quién es exactamente la persona que está experimentando todo eso.

Entre ambas canciones hay más de veinticinco años, varios discos, Broadway, dos premios Tony, la paternidad, décadas de práctica budista y una pandemia.

Pero cuando el mundo se detuvo, Sheik terminó haciendo prácticamente lo mismo que cuando era un adolescente.

Se encerró en una habitación con guitarras y sintetizadores y comenzó a hacerse preguntas.

La diferencia es que ahora las preguntas eran mucho más grandes.

Y quizá lo más interesante de “Experience” sea que no intenta responderlas.

Mooji, Sadhguru, el budismo y la no dualidad aparecen como posibles caminos, pero ninguno proporciona una conclusión sencilla.

Después de todo, quizá esa sea precisamente la experiencia de la que habla Duncan Sheik: pasar la vida intentando comprender quiénes somos para terminar descubriendo que la propia búsqueda forma parte de la respuesta.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Kosheen - "Wish" - Pide un deseo

En mi lista de "tareas musicales pendientes" desde hace bastantes años, décadas diría, tenía para escuchar de una puñetera vez el segundo disco de Kosheen, "Kokopelli", el cual salté indiscriminadamente tras acoger en mis brazos sobremanera a "Resist" y "Damage" (tercer álbum), ¿por qué? Después de haberlo escuchado detenidamente meses atrás, solo decir que me perdí un discazo.

En 2001, Kosheen parecía tener perfectamente definido su territorio. Su álbum de debut, Resist, había conseguido algo que no era precisamente sencillo: llevar el drum & bass y el trip hop hasta las listas de éxitos sin eliminar por el camino su lado más oscuro. Canciones como “Hide U”, “Catch” o “Hungry” convirtieron al trío de Bristol en uno de los nombres más reconocibles de la electrónica británica de principios de siglo.

Por eso, cuando apenas dos años después apareció Kokopelli, muchos debieron preguntarse qué había ocurrido.

Las bases electrónicas seguían allí, al igual que la extraordinaria voz de Sian Evans, pero Kosheen había cambiado. Las guitarras habían pasado a primer plano, los breakbeats habían perdido buena parte de su protagonismo y la música parecía mirar hacia el rock alternativo, el trip hop más sombrío e incluso ciertos ambientes cercanos al rock gótico.

 Y pocas canciones representan mejor aquella transformación que “Wish”.

El cambio resulta especialmente llamativo porque Resist había sido un éxito. Lo fácil habría sido repetir la fórmula. Más drum & bass, otra canción construida alrededor de una línea de bajo irresistible y, con un poco de suerte, otro “Hide U”.

Kosheen decidió hacer prácticamente lo contrario.

Había una razón importante detrás de ello: las giras. 

Después del éxito de Resist, el grupo pasó de trabajar casi artesanalmente en sus grabaciones a recorrer escenarios de todo el mundo. Años después, Sian Evans explicaría que aquella experiencia influyó decisivamente en el segundo disco. Kosheen había descubierto lo que significaba ser una banda sobre un escenario y comenzó a escribir pensando también en cómo funcionarían aquellas canciones interpretadas en directo.

De ahí que Kokopelli tenga una presencia mucho más física. Hay guitarras, riffs, baterías contundentes y canciones construidas de una manera más próxima al rock.

La prensa musical de la época lo detectó inmediatamente. The Guardian describió el disco como un abandono de buena parte de la fórmula de Resist: menos drum & bass y grandes grooves y, en su lugar, guitarras y paisajes mecánicos que recordaban por momentos a Garbage o The Cure.

Pero Sian Evans siempre ha relativizado esa supuesta ruptura. Para ella, Kosheen nunca había pertenecido realmente a un único estilo. Años después, cuando le preguntaron precisamente por las críticas recibidas tras Kokopelli, defendió que desde Resist hasta sus discos posteriores todos seguían siendo inequívocamente Kosheen, sobre lo cual estoy de acuerdo. 

En medio de ese nuevo paisaje aparece “Wish”, octava canción de Kokopelli y una de las piezas que mejor resumen el espíritu del álbum.

Su comienzo todavía conserva algo del ADN electrónico de Kosheen. Hay programación, una atmósfera opresiva y ese gusto por construir espacios sonoros oscuros que ya estaba presente en Resist. Pero enseguida aparece el elemento que marca la diferencia: las guitarras.

No están utilizadas como simple decoración sobre una base electrónica. Forman parte de la estructura de la canción.

The Independent llegó a definir “Wish” como una especie de himno electro-gótico, destacando precisamente la combinación de ritmos secuenciados y guitarras distorsionadas.

Es una descripción bastante acertada.

“Wish” parece encontrarse exactamente en la frontera entre los dos Kosheen: el grupo electrónico que había grabado Resist y la banda de rock electrónico en la que se estaba convirtiendo durante Kokopelli.

 

Y por encima de todo está Sian Evans.

Su voz siempre había sido el elemento que diferenciaba a Kosheen de buena parte de los proyectos electrónicos de la época. Evans podía cantar sobre una base de drum & bass sin sonar como una vocalista invitada a una producción electrónica. Había algo de soul, folk y rock en su forma de cantar.

En “Wish” esa característica resulta todavía más evidente. Sian demuestra vozarrón y se gana a los oyentes con esa rabia interpretativa. 

La canción crece alrededor de ella hasta desembocar en un estribillo enorme, oscuro y melancólico. Ya no estamos ante una canción pensada fundamentalmente para un club. Es fácil imaginarla en un escenario, con una banda detrás y las guitarras llenando todo el espacio.

Sian Evans terminaría considerando Kokopelli su álbum favorito de Kosheen y afirmando que fue durante aquella etapa cuando empezó a sentirse realmente capaz de llamarse a sí misma compositora.

Eso convierte a “Wish” en algo más que una buena canción escondida en el segundo álbum de Kosheen.

Es una pequeña fotografía de un grupo en plena transformación.

Todavía puede escucharse el pulso electrónico que había hecho triunfar a Resist, pero las guitarras ya están empujando desde el otro lado. En medio permanece la voz de Sian Evans, funcionando como el hilo que une ambos mundos.

Y posiblemente ahí se encuentre el verdadero sonido de Kosheen: no exactamente en el drum & bass de Resist, ni en el rock electrónico de Kokopelli, sino en la tensión entre ambos.

Porque Kokopelli no fue simplemente el momento en el que Kosheen decidió poner guitarras en sus canciones. Fue también el disco en el que quedó claro que Kosheen nunca quiso ser únicamente un grupo de drum & bass. 

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Sarah McLachlan - construyendo el misterio de la maravillosa "When she loved me"

 



Hay canciones que necesitan una historia de amor de tres minutos para romperte el corazón. When She Loved Me necesitó algo aparentemente mucho más sencillo: una muñeca olvidada debajo de una cama.

La canción apareció en 1999 en Toy Story 2, acompañando uno de los momentos más recordados —y probablemente más devastadores— de toda la historia de Pixar. Jessie le cuenta a Woody cómo fue perdiendo a Emily, la niña que había sido su inseparable compañera de juegos. Al principio están siempre juntas; después Emily crece, aparecen otros intereses, el maquillaje, la música....  y Jessie acaba tristemente olvidada. Hasta que un día vuelve a tomarla entre sus brazos y durante unos segundos parece que todo va a ser como antes. No es así.

La sencillez de la escena encuentra su equivalente perfecto en la canción. Apenas necesita el piano y la voz contenida y sentida de Sarah McLachlan para hablar de algo que va mucho más allá de un juguete abandonado: el momento en que alguien que había construido su mundo alrededor de nosotros deja de necesitarnos.

Aunque inevitablemente asociamos When She Loved Me con Sarah McLachlan, la canción fue escrita por Randy Newman, responsable de buena parte de la identidad musical de Toy Story. Pixar había intentado contar el pasado de Jessie mediante diálogo, pero la escena no terminaba de funcionar. Convertir esos recuerdos en una canción acabó siendo una de las decisiones fundamentales de la película.

Curiosamente, el propio Newman dudó inicialmente de que aquello funcionara. Una balada lenta y melancólica sobre el abandono no parecía precisamente la fórmula más segura para mantener la atención de una sala llena de niños. Las primeras proyecciones demostraron lo contrario: incluso los espectadores más pequeños permanecían completamente pendientes de la escena.

Y Sarah McLachlan tampoco sabía muy bien qué iba a encontrarse.

Años después contó una anécdota maravillosa sobre el día en que su mánager la llamó a su despacho para enseñarle la canción. Le advirtió que quizá le pareciese algo extraña. Entonces puso la maqueta, cantada por el propio Randy Newman.

McLachlan terminó llorando desconsoladamente en el despacho.

La cantante ha explicado que escuchar aquella primera versión le produjo una sensación parecida a escuchar a la rana Gustavo cantando "(It's not easy) Bein' Green. La canción la golpeó de inmediato y aceptó participar en la película.

 

El resultado fue extraordinario. Newman entendió que aquella composición necesitaba una voz femenina y encontró en McLachlan algo que estaba claro su propia interpretación no podía ofrecer. Su forma de cantar es delicada y casi desnuda, sin intentar forzar la emoción. Modula cada sensación, cada palabra que Jessie nos va contando. Precisamente por eso resulta tan demoledora.

When She Loved Me terminó nominada al Oscar a mejor canción original en 2000. No ganó —el premio fue para You'll Be in My Heart, de Phil Collins, de Tarzan—, pero para McLachlan poder interpretarla junto a Randy Newman en la ceremonia de los Oscar continúa siendo uno de los momentos más especiales de su carrera.

Más de 25 años después, ella misma sigue considerándola una de las canciones más hermosas jamás escritas. En junio de 2026 recordaba cómo la combinación entre la composición de Newman, la tristeza de Jessie y las imágenes de Pixar conseguía multiplicar la emoción de la canción.

 

Olivia Rodrigo en el escenario con Sarah McLachlan en el Daisy Chain Fields  Festival : r/OliviaRodrigo 

Hace unos días, Olivia Rodrigo y Sarah McLachlan participaron juntas en una conversación publicada por Rolling Stone. El encuentro tenía un significado especial: Rodrigo acababa de celebrar Daisy Chain Fields, su festival protagonizado por mujeres y bandas lideradas por mujeres, concebido en buena medida bajo la influencia del histórico Lilith Fair que McLachlan impulsó en los años noventa.

Durante la conversación le preguntaron a Olivia cuándo había descubierto la música de Sarah.

Su respuesta fue Toy Story 2.

Rodrigo explicó que When She Loved Me fue probablemente la primera canción de McLachlan que escuchó. Era tan pequeña que todavía no comprendía realmente qué significaba que hubiese artistas, discos o carreras musicales detrás de aquellas voces. Simplemente escuchó la canción dentro de la película y quedó fascinada.

La recuerda como “the most moving, beautiful song ever”: la canción más conmovedora y hermosa que había escuchado.

La respuesta de McLachlan fue tan breve como divertida: “Thank you, Randy Newman”.

Con los años, Olivia descubriría que detrás de aquella voz que recordaba de Toy Story había toda una artista. Ya adolescente llegó a Surfacing, el álbum de 1997 que contiene canciones como Angel, Building a Mystery y Adia, y terminó convirtiéndose en admiradora de McLachlan. En la misma conversación le confesó cuánto la inspira tanto su música como todo lo que ha hecho por otras mujeres dentro de la industria. Precisamente "Building a mystery" es la canción que en el festival interpretaron juntas. 

La niña que escuchaba a Sarah McLachlan cantar la historia de Jessie terminó convirtiéndose en una de las mayores estrellas pop de su generación. Y cuando decidió organizar Daisy Chain Fields, inspirado en el espíritu de Lilith Fair, la primera persona a la que llamó fue precisamente Sarah McLachlan.

Rodrigo recuerda estar nerviosísima antes de aquella llamada, acurrucada junto a la chimenea de su casa mientras intentaba convencerse a sí misma de marcar el número. Cuando finalmente recibió el apoyo y los consejos de Sarah, dijo sentirse “over the moon”. Para McLachlan, la sensación fue justamente la contraria pero igual de emocionante: alguien joven estaba por fin recogiendo el testigo de lo que Lilith Fair había comenzado casi treinta años antes.

Quizá ahí esté la razón por la que When She Loved Me ha envejecido tan bien.

Dentro de Toy Story 2 habla de Jessie y Emily, pero fuera de la película puede hablar de casi cualquier relación que haya quedado atrás. De una amistad, de una pareja, de un padre viendo crecer a un hijo o simplemente de aquella época de nuestra vida que creíamos que nunca iba a terminar.

Randy Newman escribió una canción sobre un juguete que no puede crecer viendo cómo su dueña sí lo hace. Sarah McLachlan la convirtió en una despedida universal.

Y más de un cuarto de siglo después sabemos que, entre aquellos niños que permanecían en silencio mirando a Jessie debajo de una cama, había una futura compositora llamada Olivia Rodrigo escuchando aquella voz sin saber siquiera quién era Sarah McLachlan.

Tal vez esa sea una de las mejores cosas que le pueden ocurrir a una canción: sobrevivir a la película para la que fue escrita y seguir encontrando a alguien nuevo a quien conmover.

 

viernes, 28 de agosto de 2026

Novedades 27-28 de Agosto del 2026 - Prince

Un repaso rápido de las novedades más destacadas para el autor de este fin de semana.

Nuevo disco de inéditos de Prince, el esperado regreso de Alabama Shakes que llevaban más de diez años sin sacar disco, Alex Warren revalidando éxito, los míticos Train con nuevo álbum, Interpol vuelven a demostrar lo grandes que son, Sara Bareilles estrena disco en esta década...  

Escúchalos en las principales plataformas de streaming. Por principios, este blog no comparte enlaces de Spotify.  Para descargas podéis visitar webs como israbox. Siempre comprad. 

 

PRINCE - TIMELESS

 

«Timeless» es una recopilación totalmente nueva de 10 temas que incluye grabaciones de estudio raras e inéditas procedentes del legendario archivo de Prince. Este álbum sin precedentes recoge temas que abarcan todas las etapas de la ilustre carrera de Prince, desde 1977 hasta 2016. El proyecto ha sido masterizado meticulosamente por el ingeniero y productor Chris James, nominado a los Grammy y antiguo ingeniero de Prince, cuyos trabajos más destacados incluyen HITnRUN Phase Two, Art Official Age y Plectrumelectrum.


 
 
ALABAMA SHAKES - I MUST BE DREAMING
 
 
 
«I Must Be Dreaming» es el primer álbum nuevo de Alabama Shakes en más de una década. El disco amplía la exploración sin límites del álbum «Sound & Color» de 2015, inclinándose hacia una forma de soul psicodélico cargada de emoción visceral. Producido por Alabama Shakes y su colaborador habitual Shawn Everett, el álbum cobró vida en los estudios Sound Emporium y Blackbird de Nashville. Aunque el álbum mantiene la intensidad característica del grupo, sus canciones a menudo se adentran en terrenos más exuberantes y de otro mundo, revelando un dominio más preciso de la atmósfera y el espacio.


 

 

 

ALEX WARREN - RESCUER

 

Alex Warren regresa con su esperado segundo álbum, *WILDCHILD*, tras el éxito de su aclamado debut, *You’ll Be Alright, Kid*, que incluía el éxito «Ordinary» —que encabezó las listas y batió récords— y que consolidó a Warren como una de las mayores revelaciones musicales a nivel mundial. Inspirado en el apodo que le puso su difunto padre cuando era niño, WILDCHILD es el trabajo más vulnerable, pero también el más alegre, de Warren hasta la fecha: una colección cruda y cinematográfica que explora el duelo, el crecimiento, el amor y el autodescubrimiento. Mezclando baladas conmovedoras con himnos pop contagiosos, el álbum muestra a Warren en su faceta más sincera hasta la fecha, combinando narraciones profundamente personales con una voz que se eleva y una producción grandiosa. Con grabaciones de la voz de su padre entretejidas a lo largo de todo el proyecto, *WILDCHILD* ofrece un retrato íntimo de un artista que pasa del desamor a la sanación. 

 

 

PULP - LIVE!

 

Cuando Pulp regresaron el año pasado prometiendo «más», desde luego no estaban bromeando. More («Más») fue el título del primer álbum de la banda de Sheffield en 24 años y, con canciones que seducían, se pavoneaban, se contoneaban y avanzaban con desparpajo, pronto se convirtió en uno de los discos favoritos de los seguidores dentro del brillante catálogo del grupo, alcanzando los primeros puestos de las listas tanto en su país como en el extranjero. Y después hubo más… y más More… sobre el escenario.

Tras el lanzamiento del disco el verano pasado, Pulp se echaron a la carretera, ofreciendo sus propios conciertos y encabezando festivales por todo el mundo. Las canciones del nuevo álbum cautivaron y deslumbraron al público, mientras que las obras maestras contemporáneas escogidas de las distintas etapas de la carrera de Pulp emocionaron y conectaron con todos por igual.

Para celebrar y capturar esos momentos de brillantez musical —y ofrecer a los oyentes todavía un poco más—, este verano Pulp publica Live!, un álbum compuesto por grabaciones de su emblemático concierto en The O2 de Londres, celebrado el 13 de junio de 2025. Con un repertorio prácticamente definitivo, el grupo ofreció una actuación dividida en dos partes que recorrió canciones de toda su histórica trayectoria. Live! no solo muestra la versatilidad y el rico tapiz musical que Pulp es capaz de tejer cuando sus miembros se reúnen sobre un escenario, sino que también captura el espíritu de sus conciertos.

Desde momentos de euforia colectiva hasta las sinceras confesiones de Jarvis Cocker; desde desbordantes declaraciones de amor capaces de ensanchar el corazón hasta canciones coreadas por todo un estadio, las palabras y la música de Pulp siempre han sabido abrir la puerta a mundos únicos e íntimos. Esto convierte a Live! en un auténtico portal inmersivo hacia el lugar en el que esas canciones realmente «cobran vida»: el escenario.

«Un concierto es un acontecimiento en el que las canciones vuelven a la vida. Por eso este álbum se llama Live!», explica Jarvis Cocker sobre este singular disco dentro de la discografía de Pulp. «Es, al mismo tiempo, una constatación de un hecho (es la grabación de una banda tocando en directo) y un desafío: ¡vamos, que todo el mundo cobre vida!».

 
 

INTERPOL - THIS MIRROR WEIGHS A TON 

 
 
En «This Mirror Weighs a Ton», Interpol se vuelve hacia su interior sin dejar de avanzar. A lo largo del disco, la reflexión, la distorsión y la percepción se convierten en una lente a través de la cual las formas familiares se refractan en algo ligeramente extraño, como si se vieran bajo una luz diferente. Los sintetizadores, las cuerdas, las guitarras acústicas y la percusión se integran en el tejido de las canciones, ampliando la paleta y revelando al mismo tiempo colores que ya estaban latentes en ella. Nada parece impuesto. Al contrario, estas incorporaciones profundizan en el lenguaje propio de la banda, caracterizado por la contención, la atmósfera y la tensión. El resultado es un álbum que se percibe como amplio, misterioso y lleno de dinamismo; no se trata de una reinvención, sino de una evolución que permite a Interpol seguir transformándose sin perder su identidad. 
 
 
 
 

SARA BAREILLES - GOOD GRIEF


Sara Bareilles regresa con *Good Grief*, su séptimo álbum de estudio y el primero desde *Amidst the Chaos*, de 2019. Como sugiere el título, esta colección de 14 temas está profundamente marcada por la pérdida. Se presenta en diferentes formas: algunas son propias de Bareilles, otras las toma prestadas para contar hermosas historias. A veces, la pérdida se refiere más bien a la pérdida del equilibrio o a la incapacidad de encontrar un rayo de esperanza en medio de la tormenta. Pero, como también sugiere el título, *Good Grief* cuenta, incluso en sus momentos más oscuros, con un resplandeciente hilo de vida dorado que recorre todo el álbum y apunta hacia la esperanza que se vislumbra en la superficie. «Mi mayor deseo», afirma Sara, «es que *Good Grief* sirva de algún modo de consuelo o catarsis para alguien. Siento que es algo muy cercano a mí y espero que la gente se sienta más cerca de sí misma al escuchar este disco».

 
 

TRAIN - MAD DOG IN THE FOG



El LP «Mad Dog In The Fog» de Train sale a la venta con Columbia y marca un nuevo capítulo discográfico para la banda; el álbum tiene prevista su salida el 28 de agosto de 2026 y lleva al grupo, con sus características bases melódicas, hacia una colección de canciones moldeadas por recuerdos evocadores. Con este lanzamiento, Train saca al mercado un LP físico que aúna tanto el núcleo de la banda en torno a Pat Monahan como el trabajo de Columbia en el proyecto, acompañando el anuncio del álbum con los primeros temas de avance. Musicalmente, *Mad Dog In The Fog* retoma tanto los momentos luminosos como los introspectivos de discos anteriores y extrae parte de su inspiración de la relación personal del cantante con la Costa Oeste; las letras reflejan a San Francisco como homónimo y fuente biográfica de canciones concretas. Entre los primeros sencillos presentados se encuentran «The Weekend» y «Pennsylvania Turnpike»: el primero como adelanto inicial y el segundo con un vídeo oficial y la correspondiente campaña promocional. Estas canciones ponen de relieve la faceta de la banda que combina la composición musical con fragmentos narrativos. La versión en LP de *Mad Dog In The Fog* presenta la secuencia completa de temas nuevos y, estilísticamente, está dirigida a los oyentes de indie rock y música alternativa; Columbia se encarga de la producción y la distribución, posicionando el disco como un lanzamiento discográfico claramente definido dentro de la discografía de Train. 
 
 

jueves, 27 de agosto de 2026

Dan Wilson - Free life - Que la música sea nuestra guía


 

En este retorno de esta reliquia de blog, tanto por el formato (hablar de blog en estos tiempos suena tan desfasado) como por el tiempo que lleva esto vivo, para mí, como su creador, regresar y volver a leerme es especialmente emotivo. 

Me encuentro a la persona que fui en otras etapas de mi trayectoria y me reconozco con admiración denotando cierta lástima sobre lo que pudo ser y no fue. Cuánta capacidad focalizada en otros menesteres. 

La intención de este blog nunca fue la de adquirir relevancia cuando eso de "influencer" siquiera se había inventado. Era un subterfugio personal en el que daba voz a mi universo musical y el hecho de llegar a alguna persona en alguna parte de este mundo era más accidental que añorado. ¿Ilusiona tener visitas? Claro que sí, es innegable, pero es esa pasión por la música y por escribir, esa unión de fuerzas la que me vuelve a traer aquí. 

Ayer recuperé un cd recopilatorio de los muchísimos que tengo grabados por mí y que aún conservo, uno al que llamé en su día "Brief and beautiful" igual que una de las canciones que lo contenían, táctica que repetía prácticamente siempre. Era eso, o tomar una frase que me parecía llamativa, de alguna de las canciones. Descubrí que utilizando el Nero Burning Rom, el famoso software que siempre he usado para grabar mis cds (hace ya tiempo que no grabo nada y si algo he "quemado" ha sido puntual", una pena que apenas escuchemos cds), descubrí que esos recopilatorios grabados hace más de veinte años, este mismo programa era capaz de sacarte el nombre de las pistas que lo contenía gracias a los metadatos que incorpora, en el mismo formato que lo grabaste. 

Esto me facilita enormemente la tarea de recuperar el nombre de las canciones de mis queridos recopilatorios ideados por la mejor de las mentes musicales que he conocido, que no es otra que la mía (modesto baja), y no tengo que ir una por una adivinando o shazaneando qué narices es. 

Este cd dio la casualidad, y probablemente sea el único (no me suena que lo hiciera de otro más), que compartí por aquí, con detalle de cada corte. Así que la emoción del hallazgo fue doble: primero, saber lo que podía hacer con el Nero - sacar los nombres de las canciones - y segundo, que tuviera precisamente de ese recopilatorio una entrada publicada en el blog. 

No es que la compilación sea la "repera", seguro que hice mejores, porque además contiene rarezas de grupos como la de Kosheen que es un tema mediocrillo, pero sí es bastante agradable de escuchar. 

El reencuentro con viejos tesoros no acaba aquí, porque en esta compilación, anoche escuchándola atentamente con auriculares,de repente llega el momento del tema "Free life" de Dan Wilson y se me dilatan las pupilas.  


 

Me emocioné, a punto de llorar. Cuando Dan dice "Let's fall in love again with music as our guide", comprendo que nada de esto ha sido casual. El mensaje es claro y siento que debo prestar atención a cada palabra. Esta vida gratuita es la mía. No estoy volviendo a oír esta canción tantísimos años después de la última vez que lo hiciera por simple casualidad. 

Dieciocho años después, estas preguntas adquieren otro peso:  

In the air the questions hang
Will we get to do something?
Who we gonna end up being?
How we gonna end up feeling?
What you gonna spend your free life on?
Free life 

 Las preguntas flotan en el aire:
¿Llegaremos a hacer algo?
¿En quiénes nos convertiremos?
¿Cómo acabaremos sintiéndonos?
¿En qué vas a emplear tu vida libre?
Vida libre

Es un cuestionario delicado y personal el de Dan, preguntas lanzadas para aquellos que tienen futuro por delante o en otro prisma, que no están convencidos con el tipo de vida que están llevando. Como seguramente pensaba yo con esos 28 años que tenia por entonces. Seguro que con la perspectiva de la experiencia, ahora reconozco un balance positivo, pero eso sería banalizar y simplificar una respuesta que merece mucho más texto y aquí no hay cabida. 


 

Dan Wilson, para aquellos que no le ubiquen, diré que es el cantante y principal compositor de la banda Semisonic, famosa en los 90s por canciones como "Closing time" o reputado coautor de temazos históricos como "Not ready to make nice" junto a Dixie Chicks o el hiperconocido "Someone like you" de Adele. 

En este disco en solitario, que si no me falla la memoria, es el primero que lanzó, como yo mismo describía en una review de esas con mala baba que hacía por aquella época (quizás un 6/10 a un disco que con los años me parece de más nota, era pasarme un poco),  "Free life" (el álbum)  suena a unos Semisonic con flato después de una carrera de cien metros valla - el que es creativo, lo es - 

Aquí no voy a recuperar el disco entero, sino la gema que de nuevo reluce en mi camino, que es la canción del mismo nombre, "Free life". 

Esta canción no tiene videoclip (juraría que ninguna del disco) pero si lo tuviera, y me dejaran a mí aportar alguna idea, lo empezaría con una gran habitación vacía y él sentado en un taburete tocando la guitarra que podemos escuchar de entrada. La cámara se va acercando progresivamente a él hasta que ya abordamos el terreno de la intimidad, no hay distancia de separación. Nos quedamos en ese primer plano y levanta la cabeza, con una sonrisa, porque suena gentil, fraternal, hermoso. La primera frase nos sobrecoge, nos propone un viaje a nuestra alma:  

"Hagamos un pequeño viaje hasta donde solíamos ir,
mucho más allá de las calles de siempre, a ese lugar que llaman tu alma. "

Pide una recapitulación. Detengámonos y observemos a nuestro alrededor. ¿Estamos aprovechando la vida? ¿La vida gratuita - o libre - ? Aquí la palabra "free" puede tener los dos significados, lo que queramos entender, aunque después Dan dice "we got these lives for free", por lo que siempre he querido ver ese significado de vida gratuita. Lo más preciado en el mundo siempre será aquello que no tiene precio. 

La gente de por aquí, de algún modo, me resulta familiar;
se parecen un poco a nosotros,
a como éramos antes de volvernos tan fríos.

Abre una puerta incómoda, nos pone en situación, puede ser una relación amorosa, una de familia, una amistad... hemos cambiado, nos hemos vuelto fríos, ¿dónde están nuestros sentimientos?

En el estribillo, cuando lanza el pequeño interrogatorio para determinar posiciones y dejar en evidencia las carencias y la falta de proyección, Wilson quiere incomodar, porque te quiere despertar. 

Dan se encargó de la producción de estas canciones y por presupuesto, podría haber utilizado toda la orquesta sinfónica de Londres si le hubiera dado la gana, pero estos temas precisan de todo lo contrario. Algo muy sutil. Cuando comienza crees que tienes delante un acústico, con un piano que golpea una constante tecla como para situarte en alerta porque efectivamente, quiere captar tu atención: el mensaje va a ser fuerte. Tras el estribillo sumará la percusión, manida ejecución en la música e incluso luego se hará acompañar por una suave voz femenina para realzar la idea de que aquí quizás estamos hablando de una pareja. Aunque a Dan le gusta el misterio, hace su tema más universal. 

En el tercer verso, donde recupera el tono acústico con el que se presentó, parece un recuerdo de adolescencia en el que describe esa actitud de pasividad que continuamente esta invitando a abandonar:

 Parece que fue hace tanto tiempo,
aquellas tardes vacías,
sin tener apenas adónde ir
ni gran cosa que hacer.
Me quedaba sentado en mi habitación,
dejando que el mundo siguiera su curso. 

 Para volver al estribillo y por supuesto terminar de nuevo en ese punto de abundancia musical (batería, guitarra, bajo, coros, piano) que le había costado alcanzar. Vuelves a leerlas y sigues sin saber qué decir. 

Cuando termina, siguen flotando en el aire... las preguntas y las respuestas... 

 

Let's take a little trip down where we used to go
It's way beyond the strip, a place they call your soul
We'll sit down for a while and let the evening roll
Don't worry about the time, we'll find a place to stay
The people 'round here seem familiar in some way
Look kind of like we did before we got so cold

In the air the questions hang
Will we get to do something?
Who we gonna end up being?
How we gonna end up feeling?
What you gonna spend your free life on?
Free life

Let's fall in love again with music as our guide
We'll raise our ready hands and let go for the ride
Down into unknown lands where lovers need'nt hide
We got these lives for free, we don't know where they've been
We don't know where they'll go when we are through with them
The starlight of the sun, the dark side of the moon

And in the air the questions hang
Will we get to do something?
Who we gonna end up being?
How we gonna end up feeling?
What you gonna spend your free life on?
Free life

It seems so long ago, those empty afternoons
With nowhere much to go and nothing much to do
Just sit up in my room and let the world unfold

In the air the questions hang
Will we get to do something?
Who we gonna end up being?
How we gonna end up feeling?
What you gonna spend your free life on?

In the air the questions hang
Will we get to do, do something?
... end up being?
.... end up feeling?
What you gonna spend your free life on?

Free life X3

 


martes, 25 de agosto de 2026

Nino Vella - Cómo ver la luna de cerca sin subirse a un cohete

 

Dale al play y prepárate para viajar. En la más absoluta de la paz, junto a tus seres queridos, etéreo, sin forma, feliz y sumamente relajado. 

 En "Lunaire", un piano desvencijado adquiere un fondo de banda sonora, y nosotros, desde la habitación de al lado, quedamos prendados por esos toques tan delicados con los que es acariciado. 

Nino Vella comienza su historia  de rebeldía. No quiere volverse sensato. No quiere pasar página. Quiere seguir volando, golpeándose con edificios, árboles, antenas...  siempre sintiendo cómo la sangre se calienta en sus venas, cómo su corazón late con más fuerza. 

Se puede estrellar. Bien, no es el único. Es un soñador y el mundo le resulta limitado. 

Solo hay una forma de seguir soñando indefinidamente. 

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Justo ayer me decidí a dedicarle una entrada a esta canción que me parece maravillosa. Es que decir bonita es quedarme corto. Descubro a poco que busco información de Nino Vella, que no sabia quién era, que el 1 de julio de 2024, con solo 31 años, falleció de muerte súbita. Me quedé anonadado. Qué joven y qué horror, así, de muerte súbita. Me recordó a mi amigo Sergio que con poco más de cuarenta años falleció de igual forma. Creo que es la muerte más injusta que puede suceder. De un día para otro. 

Nino formó parte del dúo Rouquine, así que hay más música al menos hecha por él, y pudo disfrutar del éxito de su trabajo en vida. 

Pero este álbum en solitario, "Plage des bigorneaux"... ni siquiera había podido terminarlo. Ha sido su obra póstuma y han tenido que acabarlo colaboradores y amigos. Sin duda, lo escucharé, con el corazón preparado para emocionarme. A poco que haya otra canción de la intensidad de "Lunaire", merecerá la pena. 

Esta entrada está dedicada a él y a esos soñadores que deciden subirse a un cohete para ver la luna de cerca en su afán de alcanzar su sueño eterno, con una sonrisa continua. 

 

Nino Vella — Lunaire

[Verso 1]

Ça m'allait d'essayer
De voir les choses autrement
Mais les réflexes ont la force des survivants

Je me vois m'abaisser
À mes sentiments
Qui durent un instant

[Pre-estribillo]

Je tourne en rond
Satisfait de mes erreurs
Pardonné à la seconde
Comme tous les rêveurs

[Estribillo]

Et si je me crash
Tant mieux, je suis pas le seul
On me raisonne
Mais j'veux pas devenir sage

À tous les étages
Je recommence à l'aveugle
Je suis de ceux
Qui ne veulent jamais tourner la page

[Verso 2]

On dit des passionnés
Que leur vide est passager
Moi je sais
Qu'on est des habitués

[Pre-estribillo]

Je tourne en rond
Satisfait de mes erreurs
Pardonné à la seconde
Comme tous les rêveurs

[Estribillo ×2]

Et si je me crash
Tant mieux, je suis pas le seul
On me raisonne
Mais j'veux pas devenir sage

À tous les étages
Je recommence à l'aveugle
Je suis de ceux
Qui ne veulent jamais tourner la page

 

lunes, 24 de agosto de 2026

Everyone Says Hi - Con el cerebro congelado

 

 
Seguro que el nombre del grupo Everyone Says Hi no os dice nada, pero si os hablo de Kaiser Chiefs, The Kooks o Howling Bells puede que os suene un poco más. Bien, Everyone Says Hi podríamos decir que es un supergrupo nacido en el 2024 cuyos miembros formaron parte de estas famosas bandas. 
 
Para mí quizás el más conocido de ellos es Nick Hodgson que era el batería, hacía los coros y uno de los principales compositores de los Kaiser Chiefs, banda que alcanzó su mayor fama cuando Nick militaba en sus filas, así que mucho mérito era suyo. No me puedo olvidar su imagen en ese video de "Ruby", con su melena morena y su cara tan picarona. Reconozcamos que los años se han portado bien con él y ha mejorado físicamente. Aquí un par de fotos de la banda 
 


 
 
"Brain Freeze" es la canción tarjeta de presentación con la que empezaron esta aventura. Y salieron con el todo o nada a caballo ganador, porque es un temazo con una producción brutal donde se nota que invirtieron para que la épica fuera máxima. El disco llamado igual que la banda que poco después se editó contenía grandes temas. por nombrar algunos, "On the same side" o "Only one, pero ninguno tan blockbuster como "Brain Freeze". 
 
NME la describió como una especie de “psychedelic lounge rock”, señalando ecos de los Arctic Monkeys más recientes y Tame Impala. Tengo una amiga que incluso cuando la escuchó me preguntó si eran Cigarettes After Sex, aunque éstos yo los vea bastante más relajados... 
 
Es darle al play, dejarla terminar, y saber que te ha dejado el cerebro congelado. Ahí la tienes. Pegada. "Pa, pararaaaa". Cuidado que no dejaras de tararear la parte instrumental de los vientos justo después de cada "I'll be far away". 
 
Para entender de qué va el tema, no podemos ayudarnos en las explicaciones de Nick cuando la escribió, por cierto, ayudado de Justin Parker. coautor de “Video Games” de Lana Del Rey y “Stay” de Rihanna, entre otras. Además, el saxo que aparece en la grabación lo toca Abi Harding, de The Zutons

Hodgson reconoce que ni él mismo puede darle una interpretación completamente cerrada. Va lanzando imágenes —muerte, huida, fantasía, galaxias, lágrimas, lluvia, distancia— que van creando un estado emocional. En una entrevista dijo que es una de esas canciones que escribe primero y cuyo significado descubre después; incluso comentó que la frase inicial sobre que la muerte “corre por tu familia” surgió simplemente porque le parecía una frase potente.Una frase, "runs in the family", que en mi caso es leerla y pensar en Amanda Palmer y en esa catarsis frenética de canción que tiene con ese nombre (buscarla que es tremenda). 

En otra entrevista Nick fue bastante más concreto: explicó que la letra nació de una situación de “arguments, division, conflict”, es decir, discusiones, división y conflictos personales que llegan a ocupar demasiado espacio en tu vida. Lo que podríamos llamar una relación tóxica. Nadie avanza y nos estamos pudriendo. Hodgson contó además que siempre había fantaseado con marcharse en una furgoneta y que realmente llegó a hacer un viaje solo de ese tipo.

"Brain Freeze" habla de una congelación de cuerpo y cabeza. Lo que el texto genera confusión es que a veces el propio Nick no se observa avanzando. Dice que "te puedas quedar pero yo seguiré aquí". Intercala esos "estás atrapado en mi cabeza" primero uno y luego otro. La repetición continua de esos "Yo estaré lejos" mientras la música en su estado psicodélico se va volviendo más alocada poco a poco, agitándose hasta explosionar, nos convence de que sí, efectivamente, se está alejando más, está descongelando la cabeza a medida que los pasos de baile le separan de esa relación... 

Tú lo quieres todo. Lo mismo que yo. Pero para eso, hay que moverse. Anótalo. 

 Traducción:

[Verso 1]
No esperes a que se te congele el cerebro,
porque la muerte corre por tu familia.
Quieres escapar,
pero no puedes.
Te llamaré desde mi fantasía.
No puedo vivir en tu galaxia.
Quiero gritarlo,
pero no puedo.

[Estribillo]
Tú lo quieres todo, y yo también.
Lo que no es tuyo es mío.
Y hay una cosa que puedo decir:
cariño, tú puedes quedarte,
pero yo estaré muy lejos.
Estaré muy lejos.

[Verso 2]
No esperes a que cambie tu suerte.
Tú puedes quedarte, pero yo seguiré aquí.
Hay algo en tu mirada,
¿no es extraño?
Guárdate tus lágrimas y tu tragedia,
porque algún día vendrás tras de mí
y probarás otra lluvia.
Bueno, quizá seamos iguales.

[Estribillo]
Tú lo quieres todo, y yo también.
Estoy atrapado dentro de tu mente.
Y hay una cosa que puedo decir:
cariño, tú puedes quedarte,
pero yo estaré muy lejos.
Sí, estaré muy lejos.

[Interludio instrumental]

[Estribillo]
Tú lo quieres todo, y yo también.
Estás atrapado dentro de mi mente.
Y hay una cosa que puedo decir:
cariño, tú puedes quedarte,
pero yo estaré muy lejos.
Sí, estaré muy lejos.

[Post-estribillo]
Sí, estaré muy lejos.
Estaré muy lejos.
Estaré muy lejos.
Estaré muy lejos.

[Final]
Estaré muy lejos.
Estaré muy lejos.


En lo que respecta al video, que aquí os comparto, y en general los clips que han sacado, cierto es que bastantes, decir que podría ser más ameno. Un temón se merece un videón. 


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  Hay artistas que revisan su pasado y otros que deciden abrirlo de par en par. Paula Cole hace precisamente esto último con Sonic Memoir, ...