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miércoles, 9 de junio de 2010

Duncan Sheik - Reclamando la luz del amanecer



Hace cuatro años, Duncan Sheik editó su disco más personal. Oh, qué original, cuántas veces habremos oído esto, pero para los que conocíamos la obra de Sheik, encontrarnos de repente con estas letras tan melancólicas, estos arreglos de orquesta impregnados de dolor y estas melodías que parecían cuchillos que se clavaban por tu cuerpo, nos quedamos un poco traspuestos.

Sheik siempre ha sido un alma sensitiva, de aspecto algo frágil, voz tenue y susurrante, que se hacía acompañar de canciones atmosféricas algo alejadas de la onda radiofónica amigable.

En "White limousine" tiene algunas concesiones a la radiofórmula, pero en general es un disco más intenso de lo que parece a simple vista.

Así lo demuestra, por ejemplo, "The dawn's request", y su ruego insistente a que aparezca la luz del sol, ese brillo que aclare la estancia, su mente y sus decisiones.

Este era el segundo corte del disco. Duncan presenta una situación desesperada. Ha salido mal y es irremediable no meditar sobre ello, qué se puede hacer. No sabe si esconderse debajo de la cama, o dejar la televisión encendida para no pensar más de la cuenta. Necesita algo que le despierte de la muerte en la que se halla.

Todo alrededor es oscuridad. Uno tantea con los brazos, esfuerza la vista. No hay nada. Y necesitamos que haya un destello, por muy ridículo que sea. Algo está yendo mal, muy mal, y estamos en las tinieblas más profundas. Sin apenas darnos cuenta, la solución viene sola. Llega el amanecer y sutilmente se oye la frase mágica: "Puede que estés solo, pero recuerda que estás vivo". ¿De qué sirve flagelarse de esta manera? ¿Este sacrificio realmente merece la pena? Pues no. No nos permiten continuar, nos nublan la vista, nos hacen vulnerables, nos provocan un dolor insoportable. Sólo hay que esperar a que llegue el amanecer y con él los primeros rayos de luz.

Estamos vivos y podemos reaccionar, dejemos que la luz se haga con el mando. Nada más.



If I crack up
And lose my head
Try to hide beneath the bed
And leave the television on
So I don't think of what's gone wrong
I beg the dawn

Break through, save me
Rescue me
Wake me from the dead
My weary head in your embrace

If I spin out
And off the rails
Build myself a bed of nails
And take the whole world down with me
Into my dime-store tragedy
Where will you be?

Break through, heal me
Sing to me
Kneel beside my bed
My weary head in your embrace

Wake up, sunrise
I may be alone but I'm alive
And I will find a way to you

Sunrise, you saved me this time
You never even had to try
And you opened up my eyes

Sunrise, you treat me so kind
I was lost, I was blind
And you opened up my eyes

domingo, 1 de febrero de 2009

Duncan Sheik - Whisper house



Duncan Sheik le ha cogido gustillo a eso de ponerle música a producciones teatrales y después de "Spring awakening", por la que recibió varios premios, repite ahora con "Whisper house" en una historia de casas encantadas y canciones que emanan de la nada.

Sigue sonando a Duncan, inevitablemente, lo cual se agradece, y ceder protagonismo a otras voces, como la de la mujer que interpreta junto a él todas las canciones, es un acierto, ya que compaginan a la perfección.

Un gran compositor este Sheik, mejorando con los años, volviéndose más intimista y creando atmósferas más evocadoras, como la de la épica "And now we sing".

Preciosa obra que puedo recomendar sin ninguna duda, porque desde la primera escucha, ya he podido comprobar que estamos ante algo grande.



miércoles, 26 de septiembre de 2007

DUNCAN SHEIK - DAYLIGHT


Duncan Sheik, cantante americano de aspecto dulce, guapo, colgado de una guitarra en las fotos, con canciones suaves que hablan de amor, ¿qué puede ofrecer al mundo que no hayan hecho los demás? A juzgar por lo escuchado en la primera escucha en "Daylight", cuarto album de Duncan, poco, suena igual que muchos chavalotes pletóricos de intenciones que han salido intermitentemente y que han acabado con desigual resultado. Como el atractivo Duncan, que con la perspectiva que nos dan los años, acabó consiguiendo el anhelado éxito en algunos puntos de su carrera, pero ha logrado lo más importante: Un prestigio como compositor y artista en sus últimos años, galardonado con varios premios, por sus creaciones para obras de teatro y películas varias. El nombre de Duncan Sheik, ahora de aspecto más maduro, con barba, más gordo y más feliz, quizás, desquitándose de ese look aniñado que le arrebataba seriedad, significa respeto y credibilidad en USA.





Pero vamos a lo que vamos, a este "Daylight", que considero uno de los discos más extravagantes y hechizantes que he escuchado en mi vida. Para aquellos que no lo conozcan y lo escuchen por primera vez, podrán pensar que exagero, pero tal es su riqueza musical y ambiental, que no hay disco que mezcle tantas expresiones sonoras como este "Daylight".


Suenan a temas de rock suave, melódico, pero hay que escucharlo detenidamente para adentrarse en ese mundo sonoro lleno de ruidos, cambios, choques y una producción de todo menos convencional, elaborada por un Patrick Leonard en estado de gracia y que produce esa grata impresión que me dejó y que me sigue dejando con las escuchas, y cada vez me parece más mágico, más soberbio y más hermoso.



La voz de Duncan es un regalo para los oídos, canta con tanta dulzura y expresividad, tanto candor y amor, que deja extasiado y atontado.



Este disco de once canciones contiene auténticas gemas como "Half-life", una canción que hace que el corazón lata más deprisa, "Such reveries", hipnótica y venenosa o el track final "Shine inside", con la London Session Orchestra dirigida por Gavyn Wright en su máximo esplendor.


Todas las canciones, incluso el bonus escondido tras "Shine inside", tienen su función en este disco, todas forman una unidad inseparable, un orden inamovible.


"Maybe I"m a genius, if she only knew it" denota Duncan en el corte inicial, una canción de rock amigable en donde la voz de Duncan se agrava en algunos puntos, demostrando su lado más agresivo mientras canta "What am I waiting for?".



La imprescindible "Half-life", con esa letra que tantas cosas me ha hecho plantearme en la vida, una auténtica lección de cómo escribir una canción con mensaje, de las que se graban: "I keep trying to understand, this thing or that thing, my fellow man, I guess I"ll let you know when I figure t out", una reflexión sobre el punto en el que te sitúas cuando crees que has llegado a la mitad del recorrido. Siempre quedan cosas por entender.


"Start again" es el único tema no escrito por Duncan, sino por su colaborador Gerry Leonard, en lo que es el tema más rock del disco y que resulta necesario para hacer más comercial el lp.


"On her mind", bonita historia de amor entre dos fans del mismo grupo.


"Such reveries", supone un auténtico viaje espacial a otra fase, una auténtica película en palabras.


"On a high" fue el primer single, el segundo fue "Half-life" y es un tema muy pop, muy comercial y pegadizo, por supuesto. "It"s a lie, it"s a lie, don"t you believe it".


"Magazines" es la canción mejor producida del disco, mezclando curiosas programaciones, entornos ambientales y guitarras, rock, distorsionadas, electrizantes.


"For you", el tema más corto del disco, resulta un regalo para los oídos, sencillo, con una guitarra y una instrumentación acompañante muy relajante, una gozada.


"Good morning!" resulta de las que más cuesta en pillarles un punto, pero resulta más oscura de lo que aparenta.


"Memento" se desmarca del resto, una guitarra acústica con toques flamencos y un sonido completamente diferente al resto del disco, la que más ambientes crea.


"Shine inside" resulta el mejor punto, pero no final, del disco. Otra canción que se desmarca, donde la voz se distorsiona, una guitarra eléctrica nos ofrece un solo digno de Led Zeppelin, y la orquesta alcanza un estado de extasis para terminar de una vez.


El disco realmente acaba con "Chimera", otra recreación de efectos sonoros, donde Duncan, con la voz en un susurro, bucea en nuevos recorridos musicales.


En general, se trata de un álbum único en su especie, donde nada es lo que parece, al principio parecerá otro disco más pop con canciones brillantes, pero agudizad el oído y quedaros con todos esos ambientes, esos efectos sonoros que acompañan las canciones y el disco empezará a oscurecerse, y os daréis cuenta de la evolución por la que pasan todos los temas en la cabeza. Puede ser un disco pop, pero engaña, aquí hay mucho más de lo que parece. La luz del día se va evaporando.





9/10





Os dejo el video de "On a high":

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