martes, 8 de septiembre de 2026

Oh my sun "Can't go back" - ¿Y si se apagaran todas las pantallas?

 

Hay una frase alrededor de la cual gira toda “Can’t Go Back” de Oh My Sun: la imposibilidad de regresar a un lugar en el que nunca hemos estado.

Puede parecer una contradicción, pero describe una sensación bastante habitual: sentir nostalgia por una época que no nos pertenece.

Por aquellos años en los que había que quedar a una hora concreta porque nadie llevaba un teléfono en el bolsillo. Por las cabinas telefónicas, los discos, las fotografías que no se hacían para enseñárselas a nadie o una vida en la que desaparecer durante unas horas no significaba que hubiera ocurrido algo malo.

Oh My Sun convierte esa nostalgia imposible en el centro de “Can’t Go Back”, sexta canción de su álbum de debut, Apocalypse Baby, publicado el 7 de marzo de 2025 y canción destacada del día, de las mejores de su primer disco. 

El grupo está formado por la cantante y compositora Carmody y el guitarrista y productor Tal Janes.

Los dos comenzaron a escribir juntos en 2022, después de los años de confinamientos y aislamiento provocados por la pandemia. Y la descripción que ellos mismos hacen del nacimiento del proyecto parece casi una introducción perfecta a “Can’t Go Back”.

Buscaban un “remedio más analógico” para el aislamiento digital posterior al confinamiento.

Así que recurrieron a dos tecnologías que difícilmente podían ser más antiguas: una guitarra acústica y un bloc de notas. Esta canción de la que hoy hablamos aquí es la más acústica de este debut. 

A partir de ahí descubrieron intereses comunes: la música de los años setenta, la naturaleza, el medio ambiente, los recuerdos de sus abuelos, el amor y la pérdida.

Todo aquello terminaría formando Apocalypse Baby, un álbum cuyo título podría sugerir un disco tremendamente pesimista, pero cuya idea es bastante más interesante.

Para Oh My Sun, el apocalipsis no tiene por qué ser necesariamente una enorme catástrofe que ocurrirá algún día. Puede que ya esté sucediendo silenciosamente en nuestra vida cotidiana: en la forma en la que nos relacionamos con los demás, con nosotros mismos y con la naturaleza.

Y “Can’t Go Back” lleva esa idea al terreno de la tecnología y la memoria.

La canción comienza con una pregunta.

Tell me you know where we are, where do we go when the screens are all dark and every number is stored in your phone. I find myself here all alone  

¿Qué ocurriría si de repente se apagaran todas las pantallas?

¿Sabríamos dónde estamos? ¿Sabríamos dónde encontrar a los demás?

Oh My Sun recuerda algo tan cotidiano como que ahora almacenamos prácticamente todos nuestros contactos en el teléfono. Ya no necesitamos recordar números, direcciones ni muchas de las pequeñas informaciones que antes formaban parte de nuestra memoria.

Frente a ello, la canción imagina otro mundo.

Uno en el que dos personas acordaban una hora y se encontraban junto a una cabina telefónica.

Y ahí aparece una de las ideas más chulas de “Can’t Go Back”: la tecnología nos ha permitido estar permanentemente conectados, pero eso no significa necesariamente que estemos más cerca.

La canción no plantea esta reflexión como un ataque contra los teléfonos móviles ni como uno de esos discursos que aseguran que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Porque inmediatamente reconoce la trampa.

Ese pasado idealizado ni siquiera pertenece realmente a quien lo está recordando.

La narradora lo conoce a través de los ojos de otra persona.

Es nostalgia heredada.

Existe incluso una palabra que se ha popularizado para describir una sensación parecida: anemoia, la nostalgia por una época que uno nunca llegó a vivir.

Eso es precisamente lo que recorre “Can’t Go Back”.

La canción contempla un pasado construido mediante recuerdos ajenos y lo llena de una luz dorada. Es fácil hacerlo. Cuando observamos fotografías antiguas no vemos las horas aburridas, las discusiones, las preocupaciones o todos los inconvenientes de aquella época.

Vemos momentos congelados.

Y nuestro cerebro completa lo demás.

Por eso el título resulta tan importante.

Oh My Sun no dice simplemente que no podamos regresar.

Dice que no podemos regresar a un lugar en el que nunca hemos estado.

Es una diferencia enorme.

La canción es consciente de que ese mundo probablemente nunca fue exactamente como lo imaginamos. Pero eso no impide echarlo de menos.

Lo curioso es que Oh My Sun no se limitó a escribir sobre ese deseo de recuperar algo más humano y analógico.

Intentó trasladarlo también a la manera de grabar Apocalypse Baby.

El álbum se registró durante apenas tres días en Giant Wafer Studios, en la zona rural de Gales. En lugar de construir las canciones instrumento por instrumento frente a un ordenador, decidieron grabar tocando juntos como una banda: voz, guitarra, bajo y batería simultáneamente.

Entre sus referencias estaban Alabama Shakes y el documental Get Back de The Beatles.

Y llevaron esa búsqueda de naturalidad bastante lejos.

El estudio estaba situado en pleno campo y algunos sonidos del exterior terminaron entrando en las grabaciones. En diferentes momentos del álbum pueden escucharse incluso pájaros, insectos y ovejas que estaban alrededor del estudio (como en "Light years")

Después, Tal Janes añadió sintetizadores, voces y nuevas capas de guitarra en su estudio de Tottenham, pero procurando conservar aquellas tomas originales como corazón de las canciones.

Es difícil imaginar una forma de grabar más coherente con lo que cuenta “Can’t Go Back”.

El propio grupo se define con una frase estupenda: un dúo londinense haciendo música inspirada en los setenta para el apocalipsis.

Y “Can’t Go Back” encaja perfectamente dentro de esa definición.

Musicalmente hay algo deliberadamente cálido y orgánico en Oh My Sun. Carmody canta sin necesidad de llenar todos los espacios, mientras las guitarras de Tal Janes y una sección rítmica muy natural construyen ese ambiente entre folk, soft rock e indie pop que atraviesa Apocalypse Baby.

Incluso la producción parece mirar hacia atrás mientras las letras observan nuestro presente.

Y ahí está probablemente la gracia del proyecto.

Oh My Sun utiliza sonidos asociados al pasado para preguntarse qué estamos perdiendo en el futuro.

“Can’t Go Back” podría haberse convertido fácilmente en una canción que idealizara el pasado.

Pero su estribillo destruye precisamente esa posibilidad.

No podemos regresar porque aquel lugar no era nuestro.

Solo podemos imaginarlo a través de las historias, fotografías y recuerdos de quienes estuvieron allí antes que nosotros.

Y quizá por eso nos parece tan hermoso.

En una época en la que llevamos cientos de contactos en el bolsillo y podemos localizar a alguien desde prácticamente cualquier lugar del planeta, Oh My Sun consigue que algo tan incómodo como esperar junto a una cabina telefónica a que aparezca otra persona parezca extraordinariamente romántico.

Probablemente no queramos realmente recuperar ese mundo.

Pero a veces sí echamos de menos lo que creemos que representaba: menos pantallas, menos ruido y algo más de contacto humano.

Oh My Sun sabe que regresar allí es imposible.

De hecho, “Can’t Go Back” reconoce algo todavía más extraño:

A veces los lugares que más echamos de menos son precisamente aquellos en los que nunca estuvimos.

Letra del tema:

https://ohmysun.bandcamp.com/album/apocalypse-baby

 

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