Natalie Imbruglia regresa con Algorithm, su séptimo álbum de estudio y el primero desde Firebird (2021), pero lo hace dispuesta a explorar nuevos caminos. La cantante australiana se acerca esta vez a un sonido más electrónico y bailable, con el synth-pop y los sintetizadores ganando protagonismo sin renunciar a las melodías que siempre han sido una de sus grandes fortalezas.
El viaje comienza con «Debbie», una canción que Natalie concibe prácticamente como una carta dirigida a sí misma, una invitación a dejar de castigarse y confiar en que llegarán tiempos mejores. Ese mensaje conecta perfectamente con «Upside Down», uno de los momentos más luminosos del disco pese a haber nacido de una etapa complicada emocionalmente. Sintetizadores brillantes y percusiones enérgicas sirven aquí para convertir la vulnerabilidad en energía.
Mucho más inquieta resulta «Algorithm», probablemente una de las canciones más peculiares del álbum. Con ecos del electropop de los ochenta, voces habladas y una producción deliberadamente nerviosa, Imbruglia reflexiona sobre nuestra dependencia del teléfono, las redes sociales y esos algoritmos que terminan condicionando la manera en que observamos el mundo.
El disco continúa abriendo caminos. «Jesus On Mars» se adentra en una instrumentación más alternativa, mientras que «Breathe With The Fire Lola» introduce elementos cercanos al trance y está inspirada en una joven amiga en la que Natalie reconoce parte de sí misma. En «Just Drive» aparece, en cambio, ese pop electrónico nocturno que constituye una de las caras más atractivas del álbum.
También hay espacio para «Catastrophe», Sounds Like It Feels, Who Dimmed The Lights y «Endgame», antes de llegar a «Beautiful Love», encargada de cerrar el recorrido. Escrita junto a Fraser T Smith y Gary Lightbody, es una canción sobre aprender a aceptar los cambios y, sobre todo, sobre reencontrarse y reconciliarse con uno mismo.
Algorithm nació durante uno de los periodos personales más difíciles de Imbruglia y, paradójicamente, fue el disco con el que asegura haberse divertido más trabajando. Esa contradicción define buena parte de estas canciones: convertir algo oscuro en música luminosa.
Cinco años después de Firebird, Natalie Imbruglia vuelve diferente, inquieta y con ganas de jugar. Y Algorithm demuestra que todavía quedan muchos sonidos nuevos por descubrir en su música.

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