jueves, 7 de noviembre de 2019

Guster - Una llamada para estar vivos



Cuando comenzó este blog hace más de diez años, el nombre de la banda Guster era uno de los que más aparecía en sus publicaciones. Hace tanto tiempo que su música nos acompaña que ya se sienten como parte de la familia, y sin duda, si tuviera que elegir cinco artistas que me hayan marcado intensamente en mi formación musical, uno de los que mencionaría sería Guster.

"Look alive", la última entrega de los bostonianos, salía a la luz a principios de este año. El disco más escueto de su carrera (únicamente 9 canciones, una décima en el vinilo) pero siguen manteniendo un nivel de calidad asombroso.

Son la máxima esencia del indie, es más, su nombre siempre era asociado a este movimiento cuando empezó a surgir por los 90. Bandas de origen independiente, fuera de las grandes discográficas, que se hacen un hueco en el panorama a fuerza del boca a boca. La fiebre de Guster surgió en las universidades, sus canciones gustaban entre los estudiantes, y poco a poco la ola expansiva se fue haciendo mayor.

De esto ya ha llovido una eternidad y a estas alturas Guster no tienen nada que demostrar. Si bien para muchos su obra cumbre es "Lost and gone forever", todos los discos de Guster podrían denominarse como fácilmente maravillosos (easy wonderful) y la octava incursión en el plástico no ha defraudado a sus seguidores, aunque la crítica ha sido más bien dura con ellos.


Para muestra, un botón. El primer tema del nuevo disco, al que da nombre, es la incursión más elaborada que los americanos hayan podido confeccionar y a su vez, es un manifiesto con tiznes políticos que anima al pueblo (norteamericano) a despertarse de su letargo.
Como alquimistas mezclando ingredientes, "Look alive" es una canción que crece y crece sin detenerse y que no deja de ofrecerte nada nuevo cada vez que aparece en tus oídos. Efectivamente, como dice el título, está viva. Si uno se adentra en ella por primera vez, descubre una melodía amable, algo apagada y tristona, unas líneas que invitan a despertarse de ese sueño en el que muchos parecen estar sumidos... pero si apreciamos con atención cada sonido que acompaña esta melodía, nos encontraremos con un recorrido de efectos que no cesa y el significado global coge forma.

Esta canción no hay que oírla, hay que escucharla, y bien atentamente. Una vez familiarizados con su melodía tenemos que sumergirnos en ella, porque no deja de vivir, de moverse, de desarrollarse. Ellos han admitido a la hora de grabarla que fue toda una experiencia añadir capas y capas de soniquetes para vestir una canción, que si ya de por sí desnuda te impresiona, con todos los trajes que lleva puestos, uno siente la rendición máxima.
No son más que pequeñas pinceladas que se escapan por la derecha y por la izquierda (imprescindible usar auriculares para apreciarlo) y quizás este direccionamiento no tenga nada de casual.

Una producción tan elaborada, tan detalladamente redactada, que nos trae a la memoria piezas de Peter Gabriel o los primeros Tears for Fears. Progresivamente va colocando retazos sobre un mural que acaba siendo abrumador. No hay aleatoriedad, cada efecto lucha por salir a la superficie, como el protagonista de la historia, que desea escapar de la pasividad que observa a su alrededor.
Los loops que saltan de un lado para otro son brazos que intentan agarrarte y consumir tu conciencia, paralizar tus movimientos y desviarte del propósito fundamental. Son interrupciones que tiran de nuestras extremidades y confunden tu mente. No nos permiten ponernos de pie, el coraje hace tiempo que nos abandonó, no hay atisbos de poder desprenderse de la inercia que nos tiene colapsados, del frío que nos ha entumecido el cuerpo, del polvo que nos deja aletargados. El estribillo esclarece las soluciones. Hay que levantarse y demostrar que estamos vivos, sin olvidarnos jamás del elemento más importante que ha de acompañar todas nuestras decisiones, el amor.

"Sé amor", repite continuamente el chorus. Es tal la falta de empatía en esta sociedad que estas dos palabras que a algunos les resultarán insustanciales, son la clave para que este mundo pueda continuar con la mirada bien alta. Si no somos capaces de ponernos en la piel de los demás, estamos muertos. Y se trata de aparentar estar vivos.

Hay tantas distracciones alrededor (los sonidos no dejan de repetirse como si una película de ciencia ficción se tratase, mostrando un futuro distópico) y tenemos que tener claro el mensaje a transmitir.
Si queremos que algo cambie, empecemos por cambiar nosotros y tomar una decisión, a sabiendas de cómo nos va a afectar a todos.
"Si pudiéramos hacer algo, entonces esto no estaría pasando. Si somos fuertes por una vez, podría tener un efecto contagioso", contempla Adam Gardner, el cantante, en uno de los versos.

Pero tenemos al mandatario de turno que se sube al escenario, con sus líneas vacías memorizadas que resuenan como ecos millas y millas de distancia... suelta su discurso como verdades universales pero son pistolas que van cargadas con balas de mentiras para enfrentar al pueblo, para enemistarles, crear discrepancias, provocar disturbios mientras ellos logran su cometido, que es el de obtener popularidad a fuerza de titulares tramposos.

"Debería tener cuidado con lo que digo, hay poder en mis frases", es otra alusión de Adam a lo que sucede con las redes sociales. Nos encontramos abducidos por informaciones cuyo único objetivo es incendiar la rabia interna del lector y que acabemos furiosos señalando con el dedo a otros, acusándonos por nuestras ideologías, como si fuéramos culpables de las decisiones de otros por el mero hecho de respaldar un planteamiento general.

Por eso, en estos días, en España tenemos que estar más vivos que nunca. Debemos sopesar todas las consecuencias de nuestras decisiones. Debemos ponernos de pie, mirar alrededor y con el corazón en la mano, hacer lo mejor para ti, y para mí. No nos pueden arrebatar derechos fundamentales ni pueden jugar con nuestro bienestar.
Somos trabajadores, pero antes somos personas y nuestros sentimientos han de ser tolerados.
Mirad bien si detrás de la abuelita se esconde el lobo. Analizad la manada de este lobo, que probablemente ya haya ocupado alguna casa en el bosque. Contemplad con los ojos bien abiertos para poder avanzar en el futuro, con un presente limpio, y un pasado enterrado. No podemos mirar a nuestros hijos con la cabeza bien alta si no hemos sabido arreglar los desaguisados cometidos ayer.

Levántate y éstate vivo. (stand up and look alive).


The sun came up, the world began to shake
Fault lines exposing all my own mistakes


If I could do anything
Then this wouldn't be happening
It's been a long time
Since I've felt courageous


Stand up, stand up, stand up, stand up
Walking in my sleep never to awaken
Be love, be love, be love, be love
Look alive


Should watch what I say
There's power in my refrains
Most of these days
Been pumping on the brakes


If we could do anything
Then this wouldn't be happening
If we're strong for once
It could get contagious

 
Stand up, stand up, stand up, stand up
Walking in my sleep never to awaken
Be love, be love, be love, be love
Look alive


Wake up, wake up, wake up, wake up
Dancing in the dark with old hallucinations
Be love, be love, be love, be love
Look alive


The hero enters the frame
He's memorized his lines
In hollow words from the front of the stage
Echo for miles and miles and miles and miles


Stand up, stand up, stand up, stand up
Walking in my sleep never to awaken
Be love, be love, be love, be love
Look alive


Wake up, wake up, wake up, wake up
Dancing in the dark with old hallucinations
Be love, be love, be love, be love
Look alive

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