lunes, 9 de noviembre de 2009

The Panics - Combatiendo el pánico





El primer track de "Cruel guards", el tercer disco de los australianos The Panics, ya capta toda nuestra más absoluta atención. Dicen que querían sonar a Ennio Morricone, y realmente lo han logrado, porque esas cuerdas majestuosas parecen extraídas de una película de Sergio Leone.

Ante semejante apertura, es una misión harta complicada mantener el nivel, pero combatiendo el pánico consiguen salir airosos. Quizás no los vamos a condecorar con la medalla del valor, porque la mayor parte caminan cautelosos sin arriesgar, pero sí que les otorgamos la medalla del mérito.

Hay claros temas que sobresalen, como "Don't fight it", "Ruins" o la que da título al disco, pero detrás les sigue el pelotón amontonados, con la lengua fuera. Son rellenos de alta alcurnia, pero pecan de modestia y falta de espontaneidad.



"Cruel guards" fue lanzado en Australia en Octubre del 2007, pero debido al gran éxito en ese país y los premios ARIA, se ha relanzado recientemente en el Reino Unido, con "Don't fight it" llevando toda la responsabilidad de ser el single. Una canción de "good feeling", de esas que dicen, "tío, no te preocupes que vamos a conseguirlo, déjalo pasar...". De esas que a todos nos gustan y que nos sirven casi de terapia. Pero "Don't fight it" es un pop brillante a lo Lightning Seeds, Kaiser Chiefs o Blur y, para sorpresa de muchos, no es lo que caracteriza este disco.



La tristeza absoluta de "Cruel guards" (la canción) es el mejor ejemplo de la tendencia seguida.
O las referencias fílmicas de "Something in the garden" y "Get us home", directamente traídas de un western, o el rock folk americana de "Creaks", muy en la línea de Ryan Adams o Tom Waits... en las diez canciones que hay, sólo tres o cuatro consiguen abandonar el grupo colista para ganar la carrera.



The Panics tienen capacidad para las melodías y buen ojo para definir sonidos envolventes, pero les falta un poco de esa píldora que os dan para que todo pase mejor, por lo menos para catalogarlo como un disco perdurable en la memoria, no sólo un puñado de canciones que brillan con más luz que otras.

Lo mejor: Don't fight it, Get us home, Cruel guards
Lo peor: I confess, Live without

Valoración: 7,5

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