Anoche se estrenó el clip de "Nuestro tiempo", que no es más que una sucesión de imágenes intensas del memorable concierto que dieron el pasado mes de Octubre en su Zaragoza natal.
Como promoción a la actual gira, cumple su cometido con creces, porque promete emociones fuertes para todos los que disfruten de la música de Amaral, que es lo que sentimos los que pudimos asistir a su primera actuación en el DCODE de Madrid y que por su corta duración sólo era un aperitivo de lo que van a ser los conciertos completos.
Desde que se publicara "Salto al color", no he dejado de bucear continuamente entre los peces que se mueven en su acuario y ya es hora de que analice el disco por completo ahora que ya tengo muy claro qué valoración le daría - adelanto que será alta - , y ese artículo llegará en breve, lo aseguro.
Mientras tanto, este anuncio de un clip en directo personalmente no me ha emocionado (como me ocurre en general con todos los clips en directo), y no creo que fuera el tiempo correcto para publicarlo, pues el disco todavía podría dar mucho más juego antes de ponerse a editar clips así, que es lo que suelen hacer los artistas con los últimos singles promocionales de sus trabajos, con la artillería ya extinta. Prácticamente en "slow motion", repleto de imágenes editadas de forma simple y con la efectividad justa, tenemos la sensación de que podría haber valido para cualquier canción del disco, y ya puestos a desear, haber dado una oportunidad a otras grandes piezas como son "Señales", "Ruido", "Lluvia" y bueno... en resumidas cuentas, cualquier otra.
Porque recordemos que "Nuestro tiempo" ya tuvo su momento de gloria antes de la publicación de "Salto al color" al ser uno de los tres sencillos adelantos para ir haciendo boca. No esperábamos que la recuperaran para etiquetarla de nuevo como "sencillo oficial", y aunque ha demostrado ser una de las más tarareadas en los conciertos (también es la más clásica Amaral de todo el disco) todavía algunos cruzamos los dedos porque un día ese protagonismo que otorga el sello "single", vaya a parar a "Señales", ojalá, con un video original y no otro refrito de imágenes en directo.
Puede que sea más sencillo que un alien nos visite...
Muchos años han llovido desde que pude acudir a mi primer concierto de Amaral. Fue en 1998, con mi recién cumplida mayoría de edad, me presentaba en la Sala Galileo Galilei con un buen amigo, que fuimos casualmente esa noche, porque sí, a ver quién actúa, sin más.
Unos desconocidos Amaral (también para mí) presentaban su disco debut para las pocas personas que nos congregábamos allí. Recuerdo que viendo el póster publicitario del evento, pensábamos que era el proyecto de una cantante solista, y es que no fue hasta un poco más tarde, que Juan Aguirre, el guitarrista, pasó a formar parte determinante del ahora aclamado dúo.
Recuerdo la banda, y especialmente la bajista, una chica mulata de pelo afro que llamaba la atención sobre el escenario. Recuerdo también cómo me quedé boquiabierto con esas canciones tan hermosas que en directo sonaban espectaculares, a pesar de no conocer ninguna de ellas.
Si algo dejaba claro esa chica morena y menuda, que se dejaba la piel en cada una de las canciones, la pasión con la que interpretaba temas como "Rosita" o "Un día más", es que iban a llegar muy lejos si la suerte les acompañaba porque se lo merecían.
En mí dejaron tal efecto, que al día siguiente, sin dormir, después de toda "la noche en la calle", hice guardia hasta que abrió el Madrid Rock de Gran Vía, para comprarme el cassete de su disco, porque no podía quitar de la cabeza sus melodías.
Un par de años después, seguían siendo un grupo minoritario y con su "Una pequeña parte del mundo" en el mercado, y temazos como "Cómo hablar", que uno se preguntaba cómo narices no había podido ser un hit nacional, y volvían a actuar de forma gratuita en el Chesterfield Cafe.
Y allí me encontraba yo, de nuevo en un formato íntimo, para unos cuantos asistentes, con Eva cantando a escasos dos metros de donde me encontraba yo, después de haberla visto cenar junto a la banda. En aquella ocasión pude llevar los dos cds para que me los firmaran y aproveché también para conversar con ella un rato, algo que ahora probablemente sea imposible hacer.
Puedo rememorar perfectamente aquel momento. Me preguntaba, cómo puede ser posible que alguien como Eva, tan menuda, con esa vocecilla apenas audible en las distancias cortas, puede llegar a soltar ese vozarrón impresionante cuando se pone ante el micrófono. Me pareció tan tímida, introvertida, abrumada con los halagos, que se me hacía imposible no adorarla más por eso. Le comenté algo que sigue sucediendo a día de hoy: Sus canciones, incluso las del último disco, son las únicas de la música actual que mi madre, con sus problemas de demencia que sufre, es capaz de aprender y cantar. Es abrumador pensar cómo unas canciones pueden abarcar a público de tan dispar edad, desde el adolescente que era yo por entonces, hasta a una señora de cierta edad, encontrando en sus temas un punto de conexión conjunto para sentirlas como algo nuestro, algo que sólo nos pertenece a nosotros, que no ha llegado al público masivo y que parecen estar dedicadas a nuestras vidas. Mi madre todavía es capaz de canturrear "Los aviones no pueden volar" de principio a fin.
La noche del 7 de Septiembre en el DCODE, Eva se preguntaba al micrófono por qué se había dedicado a esto, dados los nervios que pasaba antes de salir al escenario.
Probablemente lleve padeciendo ese mismo malestar desde aquella modesta actuación en el Galileo Galilei, pero lo que es un hecho indudable, constatado por el paso de los años, es que ha nacido para estar sobre un escenario.
Sigue siendo un animal escénico como pocos, entregándose en cuerpo y alma a sus composiciones, independientemente de si las ha cantado ya mil veces, uno tiene la sensación cuando apasionada declama los versos de "El universo sobre mí"que es la primera vez que las interpreta.
El leitmotiv de su paso por el DCODE era presentar el nuevo temario que encontramos en su nuevo álbum, "Salto al color", que salió precisamente a la venta el día anterior.
Enfundada en un body con brillantes formas geométricas dispares, y un casco que simulaba una mezcla de bola de discoteca estroboscópica y un casco espacial, que se quitó cuando se situó ante el micrófono, generando la ovación general del público, comenzaban el concierto con una rotunda "Señales", de los mejores cortes del nuevo álbum, donde hacen alusión a apariciones de otros mundos en líneas tan ocurrentes como "Te imaginaba como un enigma que nadie conseguía descifrar, y parecía más sencillo que un alien me viniera a visitar". Situados nosotros al lado de los altavoces, los graves de los temas nuevos sonaban realmente profundos, llegando a retumbarnos en el cuerpo, una sensación que acrecentaba más la potencia de su sonido.
Inmediatamente continuaron con infalibles como "El universo sobre mí", o la para mí muy cansina, y demasiado complaciente para el gran público, aunque inevitable, "Marta, Sebas, Guille y los demás", una canción que nunca me ha llegado a gustar, pero que viendo la reacción de los allí presentes, es incuestionable que deban tocar.
Extracto de "Como hablar":
Eran más de las diez, varias horas después del inicio del festival, y el problema que nos encontramos cuando hay tantas horas de conciertos detrás, y las que quedan por delante, es que hay gente que ya está muy cocida, o muy colocada, y alrededor nuestro pululaban algunos elementos que bailaban los temas como si se tratara del último éxito trance de la discoteca, a su absoluta bola. Molestando a los demás continuamente con empujones, silbidos, tirándonos las copas encima y agitando los brazos sin dejarnos ver bien... no era el entorno más idílico para ver una actuación de Amaral, y sinceramente, su música no invita a recurrir a estupefacientes para poder disfrutarla a tope, pero ya conocemos cuáles son las tendencias de algunos y es algo con lo que tienes que lidiar cuando acudes a un evento de este tipo.
Extracto de "Revolución":
Eva saludaba a una ciudad en la que vive desde hace 20 años y nos decía que estaban allí para entregarnos su repertorio nuevo, que esperaban que disfrutáramos como ellos en estos cuatro años que les ha llevado grabarlo.
Extracto de "Soledad":
Del nuevo disco tocaron aparte de la mencionada "Señales", "Bien alta la mirada" y "Nuestro tiempo", una delicia en directo, "Soledad", igual de cautivadora que en el disco, "Juguetes rotos", con una mínima coreografía para acompañar al estribillo y un piano de juguete al terminar, que no entendíamos bien a santo de qué, pues el efecto de que se "rompe" la canción que podemos apreciar en el disco, no fue tal en vivo.
Extracto de "Bien alta la mirada"
"Lluvia" también cayó, y "Entre la multitud" dejó claro que será uno de los platos fuertes de esta gira, alargando su final para que el público no pare de dar botes. El primer sencillo, "Mares igual que tú", terminó sonando algo más descafeinada que su versión de estudio, principalmente en el estribillo, porque en directo pierde ese toque reguetonero tan característico y se queda algo desigual en efectividad, así com la guitarra portuguesa, que obviamente Juan no pudo sacar en el concierto, haciendo lo que pudo con la eléctrica, que no quedaba igual.
Extracto de "Mares igual que tú"
De los clásicos, nada del primer disco, "Como hablar" del segundo (la anunciaron como una canción que habla de relaciones casi paranormales), "Moriría por vos" del tercero (dejando como gran ausente "Sin ti no soy nada"), del cuarto las infalibles "El universo sobre mí", "Marta, Sebas...", "Revolución" (que sigue despertando a las masas como ninguna) y otra ausente, la preciosa "Días de verano" (ésta sí la eché en falta). Del cuarto sólo se atrevieron con "Kamikaze". "Hacia lo salvaje" terminó el concierto, con un outro expansivo, y "Hoy es el principio del final" también cayó por el principio. De su fantástico "Nocturnal", para mi su mejor disco, únicamente rescataron "Lo que nos mantiene unidos".
Extracto de "Lo que nos mantiene unidos"
Al no ser un concierto al uso, limitado en hora (que a lo tonto casi fueron un par), habrán tenido que desprenderse de algunos hits, que seguro sí que tocarán en aquellas actuaciones que sólo lleven su nombre en el cartel. En DCODE, probablemente como reclamo internacional, Two Door Cinema Club, fueron proclamados como cabeza de cartel, pero después de ver a unos y otros, y sobre todo, cómo fueron aclamados, admitimos sin ningún tipo de miramiento que las verdaderas estrellas del festival fueron los zaragozanos.
Extracto de "Kamikaze":
Este artículo lo comenzaba hablando de mi primer encuentro con Eva hace más de veinte años, y esa muchacha apocada a la que apenas se la sentía cuando nos entonaba eso de "El año en que Allen Ginsberg murió", ahora desata toda su furia, sin fallar una nota, con un lenguaje corporal espasmódico que acompañan y refuerzan sus interpretaciones, demostrando las tablas que le han dado todo este bagaje de años en los que amaral pasaron a ser AMARAL. "Y dime si, sientes lo mismo....", esbozan en "Kamikaze". Por supuesto, salí sintiendo escalofríos como en aquel primer encuentro.
Gracias a Eva y Juan por todos estos años de enormes canciones y directos apabullantes. Gracias por existir.
Ella disfrutaba de la dulce compañía de la soledad, la amiga
más fiel que había conocido en su larga vida.
En muchas ocasiones deseaba desaparecer, volverse una
persona anónima, poder caminar sin que algún dedo la apuntara o las cabezas se giraran.
Cuántas veces habrá deseado
estar sola en el mundo, cuando llegaba a un valle perdido y entre la maleza abría
sus brazos y sentía la libertad más absoluta, lejos de artificios tecnológicos
que la pudieran entretener.
Cuando subía por una montaña, el pulso se le aceleraba y su
respiración se entrecortaba, ansiosa por alcanzar la cumbre y vislumbrar la
naturaleza en todo su esplendor.En lo
alto sentir que podría tocar las nubes, que la pureza del aire le rompe los
pulmones y que alrededor no existe más que ella.
Al sentarse en el margen del río, desnudando sus pies y
dejando que el agua fría le despierte escalofríos, con los peces y los cangrejos,
que se esconden tímidamente, como únicos testigos de sus aventuras.
Las piedras de los senderos se manifiestan como trabas que
tiene que ir sorteando, los espinos se enganchan en su ropa, y a pesar de las heridas que le producen,
no puede detenerse en su proyecto de encontrarse a sí misma.De ver qué le depara el final del camino.
Allí, sólo ella y Soledad.
Acariciaba la idea de dejar atrás todo y todos los que la conocen,
de abandonarse en un mundo lejano donde pueda volver a sentirse una persona
completa, sin ataduras de ningún tipo, sin presencias molestas. Eres tú quien
me acompaña, Soledad.
¿Y si lo intentara? ¿Y si llevara sus planes a cabo? Seguro
que se montaría un buen revuelo, pero se decía que la fe mueve montañas, y las
va a sobrevolar.
Respira, mira arriba, oye las voces que te reclaman. Ahí
está, te estaban buscando.
La soledad es blanca y el destino impredecible. Sólo espero
que den conmigo.
Eva Amaral y Juan Aguirre han sobrevivido a sí mismos.
Las tormentas, lo salvaje, el oscurantismo en lo nocturno… su proyecto conjunto,
Amaral, ha sido más grande que la vida, y a pesar de las rupturas sentimentales,
han continuado prevaleciendo la música sobre lo personal, y eso es algo que
todos los que disfrutamos de ellos lo agradecemos.
En un rancio panorama musical como es el español, donde
apenas nadie toca ya un instrumento y se extrañan artistas de verdad, no ha
habido nadie como ellos para sucederles como uno de los dúos artísticos más
notables que han salido de nuestro país.
Cuando Amaral, tras su disco “Gato negro, dragón rojo”,
rompió con las normas del mercado, dejando la discográfica con la que habían
alcanzado la cima, y decidieron continuar por libre, autogestionándose sus
discos y abandonando las pomposas producciones de sus mayores éxitos, sin el
apoyo de las emisoras como por antaño Los 40 principales, que tanto les había
ayudado a que el multiplatino “Pájaros en la cabeza” volara tan alto, cuando
entonces crearon su sello particular, “Antártida”, parecía como si Amaral se
hubieran quedado en segunda línea de la trinchera. “Hacia lo salvaje” no obtuvo
la relevancia que merecía, y “Nocturnal”, a pesar de ser un disco más notable y
más cercano a lo comercial, se quedó en otro producto sólo para fieles.
El 6 de Septiembre verá la luz “Salto al color”, su nuevo
trabajo, editado por su discográfica pero esta vez con la ayuda de Sony.
Nombre éste de “Salto al color” más que acertado viniendo
de donde veníamos, de lo nocturno, de lo negro.
Este pasado Mayo adelantaron el primer anticipo , “Mares
igual que tú”, y muchas preguntas nos hacíamos por entonces:
¿Han vuelto a sucumbir a los temas comerciales más descarados
que ya abundaban en sus discos “Estrella de mar” o “Pájaros en la cabeza”? ¿Qué
pasa con esa idea que vendían de dejar las canciones lo más cercanas al directo,
sin grandes vestiduras? ¿Es necesario ese guiño sutil a reggaetón y que Eva saliera
bailando en el clip?
Son cuestiones que sólo ellos podrían responder, y que
nosotros, como seguidores, sólo podemos suponernos.
A estas alturas, ya podemos escuchar tres canciones de
las trece que compondrán el disco, y podemos aventurarnos, tras empaparnos de
estos avances, que los Amaral más clásicos, los que confeccionaban melodías
reconocibles como “Moriría por vos” o “El universo sobre mí”, han vuelto a la
carga, con toda la parafernalia encima.
“Mares igual que tú” es un perfecto primer single. Todo
lo comercial que quieras, es innegable, y aún así, una gema pop como pocas. Que
haya sido dada a conocer tantos meses antes de la publicación del disco,
esperamos que no les afecte, porque es digna de mantener en la memoria cuando
veamos el álbum a la venta.
Carne de radiofórmula, estos mares bucean entre aguas de
Portugal y Marruecos, como se puede apreciar en los arreglos que han
confeccionado junto a AMIT y Gareta. Un sonido orgánico con acordes de guitarra
que nos sumergen en otras culturas, convirtiendo la canción en un sonido
multiplural que abarca y confluye acertadamente unidas sus piezas. La ambición
de su proyección, no resulta disparatada ni estridente porque todo está trazado
con una elocuente elegancia.
Dejad que termine el segundo estribillo (minuto 02:12), cerrad
los ojos y decidme a dónde habéis viajado.
Se agradece este salto al color, esta profusión de
alegría, porque frases de su disco “Nocturnal”, como las de “borra todos mis
recuerdos de este país sin corazón” o “nunca he tenido disciplina, no hay nada
bueno en mí”, te dejaban un cierto amargor del que era difícil mantenerse impasible.
Después nos presentaron “Nuestro tiempo”, y volvimos al
más clásico sonido Amaral. Una balada que podría haber sido parte de “Pájaros
en la cabeza”. Retomaban los arreglos de cuerda, que ya pensábamos que no íbamos
a volver a escuchar después de lo que ellos mismos argumentaban (¿qué sería de “En
el río” sin esas cuerdas angustiosas?).
Todo aquí es marca de la casa, es un aviso a los
seguidores más acérrimos, es un llamamiento que declama “Eh, chicos, que seguimos
siendo los de siempre”.
Para mí, esta canción me dejó algo frío, sobre todo
después de la innovadora “Mares igual que tú”. Me imaginaba que el disco
exploraría esa leve electrónica y mestizaje de este primer sencillo, que habría
despertado nuevas musas en Eva y Juan, para que de repente sacaran “Nuestro
tiempo” y pareciera que hubieran desempolvado un track abandonado de “Estrella
de mar”.
“Bien alta la mirada”, apenas hace dos semanas que ha
visto la luz, y sigue la estela de “Mares igual que tú”, quizás demasiado
descaradamente, unos cambios aquí y allá, pero la misma esencia, los mismos trucos pero esbozados con menos destreza.
Esperamos mucho más del resto del disco, porque estos dos
últimos anticipos han dejado algo frío, y sobre todo, una pedazo de canción que
nos deje a todos atónitos, y que salga casi a la par del álbum.
Este es el tracklist (puede que no en este orden):
1.- Ondas do mar de Vigo
2.- Mares igual que tú
3.- Señales
4.- Nuestro tiempo
5.- Bien alta la mirada
6.- Peces de colores
7.- Tambores de la rebelión
8.- Soledad
9.- Juguetes rotos
10.- Ruido
11.- Lluvia
12.- Entre la multitud
13.- Halconera