sábado, 21 de septiembre de 2019

Somos Nuevos: Courtship. - Nos han cortejado


Los primeros clasificados de la sección "SOMOS NUEVOS" que comenzó el mes pasado son el dúo norteamericano "Couthship." (no os olvidéis del punto final, así que su nombre es courtship dot)


"Denial in paradise" es el disco debut de Courtship., dúo formado en LA (USA) compuesto por Eli Hirsch (teclista y voces) y Micah Gordon (multiinstrumentista) y su sonido os habrá evocado a otras bandas de esas que como ellos, es fácil ponerles nombre pero no cara.
Foster the People, Passion Pit, Smallpools, Django Django e incluso a Vampire Weekend, son las más directas referencias de estos dos amigos que en su ópera prima rechazan el paraíso, aunque sus canciones dibujen lienzos llenos de colores en paisajes alegres y espléndidos.

Teníamos que escuchar dos canciones de ellos, "The kind of woman" y "Perfect people". Yo me he aventurado a profundizar un poco más en el disco, que se escucha en un santiamén, sólo 27 minutos de duración y pude constatar que cada una de las piezas de este trabajo va por libre.

El disco se abre con una de nuestras elecciones, "The kind of woman".
A pesar de las influencias iniciales que Eli menciona en una entrevista para vrtxmag, donde expresa su amor por la música pop-punk y grupos como Weezer o Green Day, o la pasión de su compañero de banda, Micah, por el jazz y el funk, el producto resultante no puede ser más variopinto.

Reminiscente de ese indie-pop de principios de milenio que tan bien practicaban bandas como Passion Pit, esta "clase de mujer" que anhelan besar en un balcón, activa todos nuestros componentes oníricos dejándonos llevar por una melodía que rápidamente se contagia y que se eleva con los falsetos del estribillo. Es como si Benjamin de la película Mrs Robinson estuviera compartiendo con nosotros sus ensoñaciones, lo que aspira a encontrar en una mujer, que no en una chica, que sería lo más propio en dos muchachos de esta edad. Aquí ya observamos una declaración de intenciones. Courtship. quieren entregarnos canciones atemporales que ellos mismos puedan defender dentro de veinte años, sin dejar de sonrojarse. Por eso las influencias son tan diversas y convergen tantas décadas, y por eso "Denial in paradise" es un álbum que bien se podría haber publicado hace diez años, o dentro de diez años.
 

"The kind of woman" es una delicia para los amantes de los bajos graves, de las canciones que exponen varias texturas, que prometen tirar para un lado y que sorprenden con los cambios de dirección en su sonido. Es tal la variedad de influencias aquí plasmadas, y tan complicado hacer que no resulte pretencioso ni despierte sensaciones ambivalentes, que es loable lo conseguido por Courtship. cuando uno se dispone a escucharlos, y no a oírlos sin más.Algunos lo pueden ver como perfecto hilo musical de una cafetería, por su amabilidad y complacencia, pero no hay que conformarse con lo que nos encontramos en la superficie y soltar opiniones aceleradas y pretenciosas. Hay que prestarles atención y comprobar todos los géneros que han grabado en sus películas sonoras. 

"Pefect people" comete los mismos fallos y aciertos que la predecesora. Sonido majestuoso, producción elegante. Si la anterior nos traía a Passion Pit, ésta nos recuerda a Foster The People.
De nuevo un bajo que engatusa y comanda la misión, adictiva desde el primer bocado. Otra canción que parece el resultado de un sueño en el que queremos alejarnos de la realidad, de la frivolidad de la sociedad, de esa gente guapa en donde no encajamos, tema recurrente en canciones recientes de Ed Sheeran o George Ezra. De nuevo, el prisma lírico de unos chavales de su edad se hace patente. Tampoco es que pretendan parafrasear a Kafka, lo suyo es la evasión con mensajes sencillos, fáciles de captar y de identificarse, aunque las imágenes que evocan sean de lo más simplistas (We'd give anything just to be perfect people, blonde and beautiful on the beach).
Son pequeños himnos para disfrutar por aquellos que todavía están descubriendo el mundo, que saben lo que no quieren, pero aún dudan ante lo que creen querer. Y para los que ya estamos peinando canas, nos devuelven a una época en la que buscábamos las respuestas en la música, en nuestro entorno, mientras nos dejamos llevar por estos ritmos contagiosos que beben de tantas fuentes.

La madurez que Courtship. demuestra en su sonido resultante, donde lo difícil no era encontrar los ingredientes sino que el producto final se pudiera degustar, contrasta claramente con la sencillez de las letras que acompaña estas canciones. Aún así, nos rendimos a su cortejo. Y punto.


NOTA: 7  /   10


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