viernes, 13 de septiembre de 2019

The Cardigans y Amaral en DCODE - Dos actitudes opuestas (2ª parte)


Muchos años han llovido desde que pude acudir a mi primer concierto de Amaral. Fue en 1998, con mi recién cumplida mayoría de edad, me presentaba en la Sala Galileo Galilei con un buen amigo, que fuimos casualmente esa noche, porque sí, a ver quién actúa, sin más.
Unos desconocidos Amaral (también para mí) presentaban su disco debut para las pocas personas que nos congregábamos allí. Recuerdo que viendo el póster publicitario del evento, pensábamos que era el proyecto de una cantante solista, y es que no fue hasta un poco más tarde, que Juan Aguirre, el guitarrista, pasó a formar parte determinante del ahora aclamado dúo.
Recuerdo la banda, y especialmente la bajista, una chica mulata de pelo afro que llamaba la atención sobre el escenario. Recuerdo también cómo me quedé boquiabierto con esas canciones tan hermosas que en directo sonaban espectaculares, a pesar de no conocer ninguna de ellas.

Si algo dejaba claro esa chica morena y menuda, que se dejaba la piel en cada una de las canciones, la pasión con la que interpretaba temas como "Rosita" o "Un día más", es que iban a llegar muy lejos si la suerte les acompañaba porque se lo merecían.
En mí dejaron tal efecto, que al día siguiente, sin dormir, después de toda "la noche en la calle", hice guardia hasta que abrió el Madrid Rock de Gran Vía, para comprarme el cassete de su disco, porque no podía quitar de la cabeza sus melodías.

Un par de años después, seguían siendo un grupo minoritario y con su "Una pequeña parte del mundo" en el mercado, y temazos como "Cómo hablar", que uno se preguntaba cómo narices no había podido ser un hit nacional, y volvían a actuar de forma gratuita en el Chesterfield Cafe.
Y allí me encontraba yo, de nuevo en un formato íntimo, para unos cuantos asistentes, con Eva cantando a escasos dos metros de donde me encontraba yo, después de haberla visto cenar junto a la banda. En aquella ocasión pude llevar los dos cds para que me los firmaran y aproveché también para conversar con ella un rato, algo que ahora probablemente sea imposible hacer.

Puedo rememorar perfectamente aquel momento. Me preguntaba, cómo puede ser posible que alguien como Eva, tan menuda, con esa vocecilla apenas audible en las distancias cortas, puede llegar a soltar ese vozarrón impresionante cuando se pone ante el micrófono. Me pareció tan tímida, introvertida, abrumada con los halagos, que se me hacía imposible no adorarla más por eso. Le comenté algo que sigue sucediendo a día de hoy: Sus canciones, incluso las del último disco, son las únicas de la música actual que mi madre, con sus problemas de demencia que sufre, es capaz de aprender y cantar. Es abrumador pensar cómo unas canciones pueden abarcar a público de tan dispar edad, desde el adolescente que era yo por entonces, hasta a una señora de cierta edad, encontrando en sus temas un punto de conexión conjunto para sentirlas como algo nuestro, algo que sólo nos pertenece a nosotros, que no ha llegado al público masivo y que parecen estar dedicadas a nuestras vidas. Mi madre todavía es capaz de canturrear "Los aviones no pueden volar" de principio a fin. 

La noche del 7 de Septiembre en el DCODE, Eva se preguntaba al micrófono por qué se había dedicado a esto, dados los nervios que pasaba antes de salir al escenario.
Probablemente lleve padeciendo ese mismo malestar desde aquella modesta actuación en el Galileo Galilei, pero lo que es un hecho indudable, constatado por el paso de los años, es que ha nacido para estar sobre un escenario.
Sigue siendo un animal escénico como pocos, entregándose en cuerpo y alma a sus composiciones, independientemente de si las ha cantado ya mil veces, uno tiene la sensación cuando apasionada declama los versos de "El universo sobre mí"que es la primera vez que las interpreta.


El leitmotiv de su paso por el DCODE era presentar el nuevo temario que encontramos en su nuevo álbum, "Salto al color", que salió precisamente a la venta el día anterior.
Enfundada en un body con brillantes formas geométricas dispares, y un casco que simulaba una mezcla de bola de discoteca estroboscópica y un casco espacial, que se quitó cuando se situó ante el micrófono, generando la ovación general del público, comenzaban el concierto con una rotunda "Señales", de los mejores cortes del nuevo álbum, donde hacen alusión a apariciones de otros mundos en líneas tan ocurrentes como "Te imaginaba como un enigma que nadie conseguía descifrar, y parecía más sencillo que un alien me viniera a visitar".
 Situados nosotros al lado de los altavoces, los graves de los temas nuevos sonaban realmente profundos, llegando a retumbarnos en el cuerpo, una sensación que acrecentaba más la potencia de su sonido. 

Inmediatamente continuaron con infalibles como "El universo sobre mí", o la para mí muy cansina, y demasiado complaciente para el gran público, aunque inevitable, "Marta, Sebas, Guille y los demás", una canción que nunca me ha llegado a gustar, pero que viendo la reacción de los allí presentes, es incuestionable que deban tocar. 

Extracto de "Como hablar":


Eran más de las diez, varias horas después del inicio del festival, y el problema que nos encontramos cuando hay tantas horas de conciertos detrás, y las que quedan por delante, es que hay gente que ya está muy cocida, o muy colocada, y alrededor nuestro pululaban algunos elementos que bailaban los temas como si se tratara del último éxito trance de la discoteca, a su absoluta bola. Molestando a los demás continuamente con empujones, silbidos, tirándonos las copas encima y agitando los brazos sin dejarnos ver bien... no era el entorno más idílico para ver una actuación de Amaral, y sinceramente, su música no invita a recurrir a estupefacientes para poder disfrutarla a tope, pero ya conocemos cuáles son las tendencias de algunos y es algo con lo que tienes que lidiar cuando acudes a un evento de este tipo.

Extracto de "Revolución":


Eva saludaba a una ciudad en la que vive desde hace 20 años y nos decía que estaban allí para entregarnos su repertorio nuevo, que esperaban que disfrutáramos como ellos en estos cuatro años que les ha llevado grabarlo. 


Extracto de "Soledad":


Del nuevo disco tocaron aparte de la mencionada "Señales", "Bien alta la mirada" y "Nuestro tiempo", una delicia en directo, "Soledad", igual de cautivadora que en el disco, "Juguetes rotos", con una mínima coreografía para acompañar al estribillo y un piano de juguete al terminar, que no entendíamos bien a santo de qué, pues el efecto de que se "rompe" la canción que podemos apreciar en el disco, no fue tal en vivo. 

Extracto de "Bien alta la mirada"
 

"Lluvia" también cayó, y "Entre la multitud" dejó claro que será uno de los platos fuertes de esta gira, alargando su final para que el público no pare de dar botes. 
El primer sencillo, "Mares igual que tú", terminó sonando algo más descafeinada que su versión de estudio, principalmente en el estribillo, porque en directo pierde ese toque reguetonero tan característico y se queda algo desigual en efectividad, así com la guitarra portuguesa, que obviamente Juan no pudo sacar en el concierto, haciendo lo que pudo con la eléctrica, que no quedaba igual. 

Extracto de "Mares igual que tú"



De los clásicos, nada del primer disco, "Como hablar" del segundo (la anunciaron como una canción que habla de relaciones casi paranormales), "Moriría por vos" del tercero (dejando como gran ausente "Sin ti no soy nada"), del cuarto las infalibles "El universo sobre mí", "Marta, Sebas...", "Revolución" (que sigue despertando a las masas como ninguna) y otra ausente, la preciosa "Días de verano" (ésta sí la eché en falta). Del cuarto sólo se atrevieron con "Kamikaze".
"Hacia lo salvaje" terminó el concierto, con un outro expansivo, y "Hoy es el principio del final" también cayó por el principio. De su fantástico "Nocturnal", para mi su mejor disco, únicamente rescataron "Lo que nos mantiene unidos". 


Extracto de "Lo que nos mantiene unidos"


Al no ser un concierto al uso, limitado en hora (que a lo tonto casi fueron un par), habrán tenido que desprenderse de algunos hits, que seguro sí que tocarán en aquellas actuaciones que sólo lleven su nombre en el cartel. En DCODE, probablemente como reclamo internacional, Two Door Cinema Club, fueron proclamados como cabeza de cartel, pero después de ver a unos y otros, y sobre todo, cómo fueron aclamados, admitimos sin ningún tipo de miramiento que las verdaderas estrellas del festival fueron los zaragozanos.

Extracto de "Kamikaze":



Este artículo lo comenzaba hablando de mi primer encuentro con Eva hace más de veinte años, y esa muchacha apocada a la que apenas se la sentía cuando nos entonaba eso de "El año en que Allen Ginsberg murió", ahora desata toda su furia, sin fallar una nota, con un lenguaje corporal espasmódico que acompañan y refuerzan sus interpretaciones, demostrando las tablas que le han dado todo este bagaje de años en los que amaral pasaron a ser AMARAL. 

"Y dime si, sientes lo mismo....", esbozan en "Kamikaze". 
Por supuesto, salí sintiendo escalofríos como en aquel primer encuentro. 

Gracias a Eva y Juan por todos estos años de enormes canciones y directos apabullantes.
Gracias por existir.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Son los mas grandes. La voz de la sra Eva Amaral estratosférica,es representante del español a nivel planetario. Bonito artículo, gracias sr.

archer dijo...

Muchas gracias por el comentario!
Yo también lo admito, para mí, son lo mejor de la música española. Cada disco que publican es otra pieza sublime a añadir a un legado ya de por sí enorme.

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