sábado, 20 de septiembre de 2008

Elbow - Rellenando su reconocimiento con Mercurio



La música de Elbow desprende una belleza inusual, bien cuando quieren escandalizar, bien cuando se suavizan. Aquí siempre lo he recalcado.

Por fin ahora con el premio Nationwide Mercury dotado con 25,000 euros al artista ganador y el prestigio adquirido dada la repercusión de estos premios, se ponen las cosas en su sitio, se hace justicia.

Este año entre los nominados estaban los más que favoritos Burial, que tenían todas las papeletas para ganarlo pero puede ser que la anunciada ausencia en el certamen de premios de la cabeza "visible" de Burial haya influido en la decisión del jurado.
Nominados también la joven Adele, The Last Shadow Puppets, Robert Plant & Alison Krauss, Laura Marlin, los pesos pesados Radiohead y alguno que otro más de menor repercusión, de los que engordan las listas.

Guy Garver, alma máter de Elbow, confesó al recibir el galardón que era literalmente lo mejor que les había pasado en la vida.



"El chico raramente visto" es una obra llena de amor, una alegoría a la vida y por ende a la muerte, un paso entre varias directrices en donde apenas se ve un sentido y sí mucho sentimiento.
La facilidad que siempre ha caracterizado a Elbow para construir suaves melodías, acariciadoras, exultantes y mágicas alcanza sus cotas máximas en su cuarto disco. Donde antes había tormenta ahora sólo hay chubascos moderados y aunque "Grounds for divorce", el primer single, sea lo más parecido a lo que conocemos de ellos, el disco tira por otros derroteros.


Grounds for divorce

La felicidad desbordante de "One day like this" con la que es la mejor sección de cuerda grabada en los últimos años, la tensión que se respira en "Starlings" con ataques sorpresa incluídos, el candor que Richard Hawley y Guy comparten en "The fix", de las mejores piezas del disco, la maravilla poppy de "Weather to fly" que inhala costumbrismo recalado con genialidad...

Cada corte de "The seldom seen kid" nos deja, primero, la constancia de que Elbow, como amantes de la música, saben construir perfectas recreaciones musicales llenas de matices y caracteres y segundo, que como pieza individual rememoran diferentes emociones a cuál más diversa, que pocos grupos contemporáneos son capaces de transmitir.

Mi devoción por este disco la dejé patente desde la primera vez que lo escuché y ahora, reconocidos, no puedo estar más de acuerdo con el otorgamiento del premio.
Por fin les llegó su momento de grandeza, ahora sólo falta el reconocimiento comercial que por ahora, marcha viento en popa, porque el disco se ha vuelto a alzar al top 10, concretamente al 7 en la lista UK.

Subiendo con el mercurio, os dejo uno de los temas más apacibles del disco, para soñar y ver cumplidos los sueños, "Mirrorball" es idónea para parar el coche en el borde de un acantilado, cerrar los ojos y mirar hacia atrás con la perspectiva del futuro, para aprender de lo sucedido y no volver a lamentarse.
Atentos al cambio de piano tan maravilloso en el minuto 04:50, a lo Thomas Newman.

Besarnos como si nosotros lo hubiéramos inventado. La hermosura hecha canción.

1 comentario:

David dijo...

A falta de analizarlos en profundidad me encanta Mirrorball una de las mejores baladas que he escuchado últimamente...

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