lunes, 16 de julio de 2018

Una canción para escuchar: Eef Barzelay - The girls don't care


Hoy en nuestro capítulo de "cantantes que os importan un bledo y que no son conocidos ni en su casa a la hora de cenar", tenemos el gusto de presentaros a Eef Barzelay.

¿Qué quién es el tal Eef? Un cantante norteamericano de origen israelí más conocido por ser el líder de Cleam Snide. Yo, poco o nada sabía de él.  No ha sido hasta ahora que he buscado una foto que le he puesto cara. Preocupado que estaba...

Tampoco voy a extenderme en los méritos y triunfos del chico, porque vais a empezar a bostezar y no es plan, así que, vamos al grano, tiene una canción que se llama "The girls don't care" y es un temazo que tenéis que escuchar.

Extraída de su disco del 2009, "Lose Big", fue incluida en un recopilatorio que regalaban con la revista Rockdelux, "Houston Party" y por este motivo la conozco. El disco ha vuelto a caer en mis manos, lo he vuelto a reproducir y ha destacado esta canción que recordaba como de las que más destacaban.

¿Y qué tiene de bueno la canción? Pues es adictiva hasta pedir socorro. Destila elegancia desde los primeros acordes, guitarras acariciadoras, batería expresiva, "hammond" organ que se incorpora para el segundo verso, que junto a todos los instrumentos bailan al ritmo de las frases de Eef, para terminar en una gran fiesta en la que tiene que pedir que "vale, bien..." para que se paren.

Si a las chicas no les importa, menos al mundo. Queremos impresionar, sonar halagadores, cultivados, usar palabras raras, despertar sus mentes con posturas forzadas...
Nada, fuera los disfraces porque al final, todos, ellos y ellas, sólo queremos escuchar una dulce melodía.


Don't extend the solo
Lay the groove too deep
Try not to sing the words
As if you're mumbling in your sleep

Don't say that you won't do it
Cause it's been done before
Don't start a revolution
Just because you're feeling bored


CHORUS:
The girls don't care
That you ache to be free
You see, the girls just want
A sweet melody

Don't quote 'Five Easy Pieces'
TiVo Cool Hand Luke
Don't talk about how
God is dead and love is just a fluke

Don't listen to Frank Zappa
Late Coltrane, Faust or Can
Take that twisted heart of yours
And lay it in her hand


CHORUS:
The girls don't care
That you ache to be free
You see, the girls just want
A sweet melody


viernes, 13 de julio de 2018

Nunca me tomaré una ensalada en McDonald's



Ha salido en las noticias una intoxicación masiva por lechuga contaminada en los McDonald's de EEUU, que ha afectado ni más ni menos que a 3000 restaurantes.

Quisiera despertar un poco de conciencia sobre la comida basura, y querid@s tod@s, ir al McDonald's es algo ya demasiado cutre y obsoleto. Son tantos los motivos para no ir que no sabría por dónde empezar: Comida de malísima calidad, riesgos para la salud, excesivo consumo de calorías...
Hoy por hoy son tantas las alternativas más saludables y asequibles, que no tiene ningún sentido seguir machacando nuestros estómagos. 

Contaré una anécdota: Cuando tenía 18 años, estaba estudiando y mis padres no me podían dar una asignación económica, así que decidí ponerme a trabajar unas horas a la semana para poder costearme mis gastos. Me puse a trabajar en un McDonald's y ahí aguanté 2 meses.

Estamos hablando del año 1998, puede ser que su funcionamiento interno haya cambiado, pero en resumen decir que mi experiencia allí fue horrible. Hay una jerarquía en los puestos a cubrir. Un empleado nuevo se incorpora directamente a la parte del mantenimiento de salón y aseos. Esto es, limpiar las mesas, recoger los cubos, fregar los baños y en general, asegurarse que las instalaciones, de cara al cliente, estén en perfectas condiciones. Después, si te has desenvuelto bien, uno pasa a la cocina y empieza con las freidoras.

Todavía recuerdo un divertido video en el que te decían que tenías que echar sal a las patatas haciendo la forma de la M de McDonald's... Ese video parecía grabado por una secta, daba miedo.
Y es que aquéllo era un poco como una secta, y una jungla. La competencia entre los empleados por subir en la jerarquía era brutal. Todos querían aspirar a ser encargados, que eran los que más ganaban e intentaban conseguir puntos a toda costa, pisoteando continuamente a los compañeros y dejándolos en evidencia a la mínima ocasión.
Os podéis imaginar que el ambiente de trabajo así era de lo más agradable...

Cuando me pasaron a cocina, teníamos que suministrar los productos necesarios que recogíamos de las cámaras. Bien, pues estas cámaras de refrigeración estaban justo delante de las bombonas de ácido que servían para que los polvos de los refrescos (Coca Cola, Fanta, etc.) se sirvieran correctamente, y las bombonas tenían algunas pérdidas... El suelo estaba lleno de ácido reseco que no había forma de sacar.

Una vez se nos cayó una bandeja de hamburguesas según salíamos de las cámaras y se desparramaron por el suelo. Suponed dónde se fueron... Sí, encima del ácido. Cuando me disponía a retirarlo y tirarlo, un compañero me increpó y me dijo que si lo tirábamos nos iban a regañar, así que mejor cogerlo, volver a ponerlo en la bandeja y aquí no ha pasado nada.
Sentí una lástima enorme por los pobrecillos que fueran a consumir esas hamburguesas...

El colofón, y el motivo de mi marcha, fue cuando me quemé la mano.
En una plancha para calentar el pan, era habitual que los panecillos se quedaran pegadas al abrirla, así que nos decían que cogiéramos unas pinzas y que por la parte de atrás las sacáramos. "Cuando tengas más maña, verás que lo puedes hacer con la mano, pero ten cuidado", me advirtió el instructor.
A los dos días ya estaba cogiéndolo con la mano porque el ritmo de la demanda en horas punta era insufrible y no teníamos tiempo ni para respirar. No podía perder ni un minuto cogiendo las pinzas.
En una de éstas, una compañera se tropezó conmigo y me agarré al asa que abría y cerraba la plancha, con tan mala suerte que mi mano estaba dentro.
Menos mal que en la parte de la palma tenía el panecillo, pero el dorso lo tenía al descubierto, por lo que me quemé con todas las ganas. Me fui corriendo a lavar la mano con agua fría y pedí una pómada o algo para curármelo. No les quedaba pomada y no había más que vendas. Me dijeron que me lo mojara bien, que me pusiera una venda y siguiera trabajando con cuidado de que nadie me viera, porque nadie que manipula alimentos debe llevar vendas visibles.

Indignado, les dije que así no iba a continuar trabajando, que estaba que me moría de la quemazón (la ampolla que me salió después fue tremenda), y que quería marcharme por hoy. Insistieron en que siguiera, que estaban hasta arriba, así que cogí el mandil, lo tiré al suelo y dije que "hasta aquí, que me iba".

Recuerdo que ya era muy tarde, era la hora de cenar. Al día siguiente llamé a la Mutua de la Empresa, por haber sido un accidente laboral. Apenas me hicieron caso, y era tal mi indignación que pedí la baja definitiva, la cual firmé uno o dos días después. También recuerdo que era un día 5 o 6 del mes, y esos 5 o 6 días no me los llegaron a pagar los muy cab*****
Pero yo no quería saber nada de ellos, lo importante para mí era mi mano y dejar esa mierda.

La hostelería es muy sacrificada, estamos de acuerdo, será por eso que sólo los que tienen muchas ganas de trabajar se meten en ese mundo. Y por desgracia, no está tan bien pagada como antaño. Los sueldos llevan congelados décadas o incluso han ido a menos. Por eso, la mayor parte del personal que vemos allí trabajando es de fuera.
Pero es un trabajo, y yo estoy muy orgulloso de haber tomado esa decisión para aliviar la situación financiera de mi casa.

Claro que he vuelto a ir a un McDonald's y he vuelto a ir al que estuve trabajando. Pero bien es cierto que acudo cuando no me queda más necesidad. Para mí cualquier alternativa es mejor, y más ahora que hay tantos restaurantes de mucha mejor calidad de hamburguesas (por mencionar algunos, The Good Burguer, Steakburguer o Carls Jr.).
No me queda otra que ir a un restaurante de estos si a las horas en las que me encuentro no tengo otra opción. Como volviendo de un viaje muy tarde, y en general cuando se ha pasado la hora de la cena y está todo lo demás cerrado. Por lo demás, ahí no me verán.

Ya lo decía Bell X1, nuestro grupo gurú, en su canción "Four minute mile", "Nunca me tomaré una ensalada en McDonald's", o como decía ese meme de Paquirrín que ponía "Ir al McDonald's y pedir una ensalada es como ir a un puticlub y pedir un abrazo"....

Es vuestra opción!!


jueves, 12 de julio de 2018

Paquita Salas - Meritocracia es su clave del éxito


Escribiendo en un blog, en los tiempos de Twitter, Facebook e Instagram, me siento un poco como Paquita Salas intentando que su PS Management no se hunda por las nuevas tecnologías.
Anticuado, obsoleto, desfasado... sinónimos que te abofetean para decirte que al mundo hoy por hoy lo mueven otros carruajes.

Puede ser que la limitación de las redes sociales y la absurda melancolía de a pesar de publicar en Internet, sigues manteniendo parte de tu intimidad, es lo que me anime a continuar con este blog con el que más de un día haces plof. Puede ser mi torrezno y Gintonic de Larios particular....

Por eso, y por más cosas, me ha gustado la primera temporada de Paquita Salas. Porque es un personaje atípico que lucha con lo que tiene y conoce. Obtiene sus propósitos, alcanza la cumbre y rápidamente, vuelve a caer... Ella acepta las reglas del juego y asume que para dejar de llevarse disgustos innecesarios y evitar ponerse fina a pizzas, doritos y kebabs, es mejor reconocer tus limitaciones y dejar volar a los pájaros. Paquita te tiende una mano, te abre las puertas de su casa, a pesar de saber que te marcharás dando un portazo.

Javier Calvo y Javier Ambrossi no sólo usaron (y abusaron) del cast de Paquita para su "La Llamada", si no que repiten muchas de las estructuras (hasta los números musicales) que en su película mostraron.
A falta de ver lo que han hecho en la segunda temporada, esperamos que de la caja saquen más herramientas. No sé si es que se quieren labrar un universo personal igual que en su día hizo Pedro Almodóvar, con un cast recurrente, pero se echa en falta algo más de innovación.

Son sólo cinco capítulos que no llegan a media hora cada uno, así que se ve en un abrir y cerrar de ojos. Cuando te quieres percatar, Paquita ya se ha ido. Y a pesar de algún capítulo completamente intrascendental y admitámoslo, aburrido, como es el tercero (en el que Paquita regresa a su pueblo), los dos últimos episodios levantan los ánimos y consiguen que te enganches a la trama.

NETFLIX ha inundado Madrid con publicidad de la Paca, hasta la estación de metro de Chueca está decorada de arriba a abajo con publicidad de ella. Es un personaje del que muchos ahora hablan... ¿quién es esta tal Paquita Salas, ese personaje de mujer cuarentona rellenita que además, la caracteriza un hombre? Pues es eso, un personaje. Divina y humana. Luchadora, pero con grietas.

Meritocracia es su clave del éxito.

Os dejo con "Respirar" de Bebe, que puede escucharse en el último capítulo. Preciosa.




Alis - Cuando sigues aquí después de haber tocado fondo


De vez en cuando se te aparecen, como espíritus, canciones que regresan del pasado, que no llegaste a escuchar, y que en seguida se meten en tu cabeza como si hubieran sido editadas en la actualidad, como si los años entre su publicación y tu descubrimiento no existieran. Se rompe la brecha pasado-presente como si en un capítulo de "Dark" nos encontráramos.

El factor tiempo es protagonista también de esta pieza sublime del primer trabajo de la ya extinguida banda Alis, que no era más que el proyecto musical de Pachi García. Tras seis discos de estudio, decidieron retirarse del mercado y dedicarse a otros menesteres.

En el 2006 publicaban su disco homónimo, "Alis", y lo comenzaban con "Sigo aquí", la canción que he descubierto en los últimos días. Porque de Alis yo lo que conocía era su tema "88",  de este mismo disco. Recuerdo ver el videoclip continuamente en un canal de videos que existía en los principios del TDT, lo llegué a grabar y debo tenerlo por ahí, en alta calidad. Si un día vuelve a caer en mis manos, haré por subirlo en YouTube, si es que las dichosas licencias lo permiten.

Pero no quiero alejarme del tema que quiero presentaros, "Sigo aquí".Tendrá fecha del 2006, e insisto, si hoy se publicara, no desentonaría en absoluto. Tiene una producción cuidada hasta el detalle, sin abusos ni ornamentos más de los que requiere la melodía. Con claras influencias británicas, guitarras con riffs que suben y bajan, anticipan los mensajes, juegan con la interpretación y las luces y sombras del texto. Saturación escasa y delays que acaban de pintar el cuadro.

La letra es lo que te deja noqueado. Tanta sinceridad es abrumadora.

Si alguna vez has sufrido la ruptura de una relación en la que esa persona parecía ser toda tu vida, que sin él/ella no podrías seguir, una dependencia absoluta.... ésta es tu canción.

Recuperar el yo y eliminar el nosotros. "Sigo aquí después de haber tocado fondo, ya he quitado mis escombros, ya desperté".

Alis parece tratar aquí una relación muy corta pero intensa. Juega con los meses, menciona exactamente Marzo y Abril como los meses en los que pregunta por qué le han tratado así. Superado el trauma, admite que Julio y Agosto se reirán de todo. Debemos entonces pensar que la canción está escrita en los meses intermedios, Mayo y Junio, que es cuando despierta de la conmoción.

Porque trata de una conmoción, tan breve que parece un sueño. No entender nada. No saber qué ha pasado. Encontrar la luz de tu camino y que súbitamente alguien la apague. Tocar fondo, llenarte de escombros... No hay muchas explicaciones que darle a la letra, es bastante explícita en su mensaje.
Por eso llega tanto. Tiene el poder atemporal de hacerte revivir la situación, escarbar en tu memoria para devolverte a esa época en la que tú también sentías que no podías ver el mundo sin sus ojos.

Y no te olvides, por mucho que duela, por mucho que estés sufriendo, tú también saldrás del agujero, y te reirás de toda esto que ahora consideras mala fortuna. Volverás a ser libre y creerás en el amor. Nada sucede por casualidad.

ALIS - SIGO AQUÍ

Amanecer con otro cuerpo
con otra forma de ver las cosas.
Y no entender por qué ha sido así
porque todo Marzo y Abril...

Sigo aquí depués de haber tocado fondo
Sigo aquí no ves, no ves que sigo aquí no ves, no ves


Sigo aquí después de haber tocado fondo
ya he quitado mis escombros, ya desperté.
Sigo aquí no ves que ya no me hace falta ver
la vida por tus ojos ehhh...

Amanecer y no entenderlo
si ha sido un sueño quiero saberlo
contadme hasta tres y despierto
Respecto a Marzo y Abril
¿por qué me han tratado asi?
ahora se ríen Julio y Agosto

Sigo aquí depués de haber tocado fondo
Sigo aquí no ves, no ves que sigo aquí no ves, no ves


Sigo aquí después de haber tocado fondo
ya he quitado mis escombros, ya desperté
Sigo aquí no ves que ya no me hace falta ver
la vida por tus ojos ehh

Sigo aquí no ves, no ves
Sigo aquí no ves, no ves
Sigo aquí no ves, no ves
Sigo aquí no ves




martes, 10 de julio de 2018

Mecano - El curioso origen de "Mujer contra mujer"



Que Mecano fue una de las bandas más importantes de la música española y "Mujer contra mujer" una de sus piezas fundamentales, es algo innegable.

Lo que pocos conoceréis es el curioso origen de esta canción compuesta por José María Cano.
¿Hubiera tenido el mismo éxito de haberse llamado "La Bola de Pelo"? Probablemente no, pero así se llamaba en su gestación. Hacerle unos retoques posteriores al texto era estrictamente necesario.

Hay incluso una maqueta, que podéis escuchar abajo, de su concepción original, y es que no deja de llamar la atención lo que fue en un principio.

La famosa frase del estribillo, "Quién detiene palomas al vuelo, volando a ras de suelo", que aún hoy por hoy a muchos nos choca por enrevesada, en un principio decía "Quién detiene una bola de pelo rodando por el suelo", lo cual ya es de juzgado de guardia.

Recordemos que "Mujer contra mujer" es una canción como todos sabréis que trata sobre una relación lésbica. Cuando se publicó, allá por 1988, tuvo bastante controversia (no más de la que seguramente tendría en la actualidad) y sigue siendo una de las pocas canciones que aborde el tema de la homosexualidad de forma explícita, sugerente pero elegante.

Antes de la bola de pelo, que casi suena más a anuncio de comida para gatos que a canción lésbica, incluso la canción tenía otro concepto. Con el nombre de "Hoy te quiero" (mañana ya veremos), trataba de una relación entre un hombre y una mujer. José María se debió de dar cuenta que canciones de amor heterosexual ya había millones, esto es, todas,  y que podría intentar algo innovador, que es lo que siempre ha buscado en sus composiciones. 
Por lo que se le ocurrió lo de "La bola de pelo", y cuando se dió cuenta que se había pasado de innovador y que había mezclado las churras con las merinas, rectificó y pasó a las palomas, que tampoco es que tuviera mucho sentido, pero quedaba mejor.

No sólo el texto original cambia esa parte. El segundo verso era completamente diferente:

Te patina la moral
y retocas dos o tres principios
si equivocas la ocasión
y las pillas en la alfombra del salón
ya de nada te va a servir a toser
si no gustas ya sabes que hay que hacer
no les importa en absoluto tu opinión

Si lo comparamos con el finalmente publicado:

No estoy yo por la labor
De tirarles la primera piedra
Si equivoco la ocasión
Y las hallo labio a labio en el salón
Ni siquiera me atrevería a toser
Si no gusto ya sé lo que hay qué hacer
Que con mis piedras hacen ellas su pared

Los cambios fueron de nuevo bien recibidos, pasando de la segunda persona a la primera, y quitando frases estridentes como lo de "retocas dos o tres principios", lo de toser y las alfombras, que eran expresiones demasiado corrientes... 
Mucho mejor "que con mis padres hacen ellas su pared" que "no les importa en absoluto su opinión", y lo más acertado, "las hallo labio a labio en el salón", que es sin duda la mejor frase de toda la composición. 

Sólo queda pensar en lo que se había fumado José María cuando se le ocurrió lo de la bola de pelo y la idea avanzara tanto que se llegara incluso a grabar como maqueta.

La historia del pop español hubiera sido completamente diferente.


En esta entrevista, Ana Torroja habla de esta anécdota junto a Boris Izaguirre y Miguel Bosé:


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