viernes, 24 de agosto de 2018

Janet Jackson - Ahora o nunca


No podemos infravalorar la capacidad de Janet Jackson, porque cuanto más acabada parecía, más arriba quiere volver. Si su último disco obtuvo críticas horribles y una mala recepción en el mercado, ahora regresa con una canción que a priori puede resultar una combinación peligrosa, un órdago desorbitado, un suicidio artístico.

Juntar fuerzas con Daddy Yankee, el rapero portorriqueño famoso por su reggaeton, podría haber supuesto perder a su combo de seguidores fieles desde hace años y/o que los amantes del urban la hubieran dado la espalda. Pero Janet y su séquito de escritores y productores (8 personas firman la composición y 5 su producción)  dada la gran recepción que está teniendo este "Made for now", han conseguido dar con la tecla para contentar a todo el mundo, no sólo a las cuádrigas de fans que pudieran tener Daddy y Janet. La recepción que está teniendo a nivel global es apabullante.

¿Cuál es el truco? Aparte de una inmediatez descarada, llamémosle comercialidad, el toque mágico está en su sonido, rico en influencias de varios géneros sin destacar ninguna sobre las otras.

Pop, afrobeat, dancehall y reggaeton, en un baño de ritmos caribeños, buenrollismo y una letra que levanta el ánimo y que por supuesto, ya se han apuntado las de #metoo como referencia personal (hasta los cataplines de este movimiento...).  Janet nunca ha tenido voz, esto nadie lo niega. Más mérito el suyo, no obstante. Llegar tan lejos teniendo un hilillo vocal a cual jilguero mañanero, y haber cosechado tantos éxitos en su carrera, pocas lo pueden contar.

Jennifer Lopez hubiera matado por este "Made for now", canción que podría haber encajado perfectamente en el cancionero de la también portorriqueña. Pero el tanto se lo ha apuntado Janet, que no requiere de trajes fresquitos mostrando carne si no más bien de todo lo contrario, amplios vestidos coloridos y pelucones exagerados, y su hermosa sonrisa, que siempre me ha fascinado.

A sus 50 y tantos, no imaginábamos que Janet volvería a ser candidata con un tema original suyo para alcanzar de nuevo lo más alto del Billboard americano. Pronosticamos que con "Made for now" puede conseguirlo, y seguro que con tal hazaña rompe algún record.




martes, 21 de agosto de 2018

Suede y la ciudad del futuro que fue abandonada


El nuevo sencillo de Suede, "Life is golden", es otra pieza de clase maestra de los británicos, en consonancia con los dos adelantos que ya nos habían dado a conocer de "The Blue hour".



Viene acompañado de un video que no deja indiferente, unas tomas aéreas probablemente grabadas con un dron en el que contemplamos una enorme ciudad abandonada.

Esta ciudad es Pripyat y merece la pena leer algo de su fascinante historia:

A Pripyat se le desvaneció el futuro en apenas unos instantes. La madrugada del 26 de abril de 1986, poco después de las 1:20 horas de la noche, un fallo en una prueba de suministro eléctrico desató la explosión del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil -ubicada a apenas tres kilómetros de Pripyat- y provocó el accidente nuclear más grave de la historia. Su onda de material radiactivo y tóxico expulsado a la atmósfera superó con creces a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, que mataron a decenas de miles.

Sin embargo, los 50.000 habitantes de Pripyat, ciudad dormitorio para los trabajadores de la central nuclear, no fueron conscientes del desastre hasta un día y medio después. Fue entonces cuando decenas de autocares llegaron al municipio con la orden de evacuar a todos sus ciudadanos. La instrucción: coger cuatro prendas imprescindibles de ropa y, sobre todo, dejar atrás cualquier animal de compañía, ya que podría conservar polvos radiactivos. En teoría, se iban para tres días, pero ya no volvieron nunca más.


En el recuerdo quedó una ciudad que fue levantada en 1970 de la mano de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, la que entonces fue considerada como la más potente del mundo. Imán para los más célebres ingenieros y técnicos industriales del momento, la propia Pripyat fue catalogada como “la ciudad del futuro” y contaba con un amplio abanico de modernos servicios dentro del contexto de la Unión Soviética de la décadas de los años 70 y 80.

Hasta la tarde del 27 de abril de 1986, cuando la vida humana desapareció de Pripyat. La cifra de víctimas mortales es difícil de determinar: los datos oficiales cuentan 31 muertes por la explosión y medio centenar en las siguientes semanas. Cantidad que, según estudios de las Naciones Unidas se eleva por encima de las 4.000 víctimas como consecuencias de la radiación. En total, y de forma oficial, se calcula que la radioactividad emitida afectó a la vida de 600.000 personas.

En este último grupo se hallan los ‘liquidadores’, los equipos de rescate, personal de emergencia, policías, bomberos y soldados que asumieron de inmediato los trabajos de descontaminación. Y es que tras el desastre nuclear, se establecieron dos marcos de actuación: en primer lugar, se destinaron miles de trabajadores para taponar, enterrar y desactivar los reactores de la central (los reactores 1, 2 y 3 funcionaron hasta el año 2000); y, en segundo, se dibujó un perímetro de seguridad de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil -central ubicada a unos 120 kilómetros al norte de Kíev y a una veintena de la frontera con Bielorrusia.


De hecho, hoy, más de treinta años después del dramático accidente nuclear, todavía hay miles de trabajadores sobre el terreno de Chernóbil y Pripyat: de ellos, unos 1.500 empleados se ocupan del programa de desmantelamiento de la planta, además de un millar más que los últimos años se han encargado de construir el nuevo sarcófago que sella el reactor 4 durante un siglo. Todos ellos deben pasar diariamente por medidores de radiación.

Aunque ahora no son los únicos, ya que si estás dispuesto a abonar entre 200 y 400 euros hay varias empresas que ofrecen tours organizados de uno o dos días por las calles de Pripyat y los exteriores de la central nuclear de Chernóbil. Una arriesgada oportunidad para ver el esqueleto de una ciudad fantasma, donde se plasma la fugaz vida de sus habitantes, con edificios extemporáneos, abandonados, esperando un futuro que no cambiará mientras la maleza se apodera de ellos.

Recomiendan ir en manga y pantalón largo, con ropa que puedas tirar. A tu llegada te darán un medidor de radioactividad y una mascarilla. Los propios organizadores admiten que la radiación es alta, aunque sólo en determinados lugares que se pueden evitar. Una exposición de dos días sería parecida, según ellos, a los rayos X de un examen médico o varias horas dentro de un avión intercontinental. Vacaciones en la ciudad fantasma.

lunes, 20 de agosto de 2018

En cuerpo y alma - Esta es la historia de un amor


La belleza y sensibilidad que transmite la película húngara "En cuerpo y alma" es difícil de describir y de descifrar. Esta historia de dos personas antagónicas que trabajan en un matadero, y que se encuentran de la forma más inverosímil que pueda existir, convirtiendo la historia casi en ciencia ficción, está recreada en forma de fábula preciosista con unas imágenes extraordinarias que se quedan grabadas en la retina.

María, su protagonista, es una chica apática y tímida con una incapacidad notable para socializar con las personas hasta el punto de no soportar el contacto físico. En su intento de acercarse más al mundo, su terapeuta le recomienda que escuche música pues se sabe que puede afectar a los cambios de humor.

María acude a una tienda de discos buscando música de amor. Así se lo dice a la dependienta, que le recomienda un disco que María compra sin siquiera saber qué es.

Cuando llega a casa, lo pone en el reproductor y empieza a sonar el "What he wrote" de Laura Marling. No es capaz de terminar los primeros versos y lo detiene. Se siente desgarrada, como si hubieran violado su intimidad. Esa canción estaba hablando de ella.


Más tarde, le reconoce a su compañero que ha empezado a escuchar música para que vea que tiene intención de cambiar. ¿Ah, sí? ¿El qué? Le pregunta. - No sé, sólo me gusta una canción -
Ese mismo tema es el que elige de fondo en una escena crucial del film que aquí  no vamos a desvelar, por si alguno os animáis a verla, que merece mucho mucho la pena.

Esta película fue nominada a los Oscar en la edición pasada a Mejor Película de habla no inglesa.





domingo, 19 de agosto de 2018

Grease - There are worse things I could do (40 Aniversario)


El pasado día 16/08 se celebraba el 40 Aniversario del estreno en el cine de Grease, y para tal ocasión, parte del elenco original se reunía en conmemoración del evento.

Todos los que amamos los musicales sentimos predilección por Grease, una película que por más veces que veamos, no nos cansamos. Tantas veces la habrán echado en televisión, con datos de audiencia siempre buenos, y es que si uno está haciendo zapping y de repente sale esta película, somos incapaces de cambiar de canal.

La banda sonora es clave fundamental en el éxito del film. Si la historia principal era la de Sandy y Danny (Olivia Newton-John y John Travolta) que se profesaban su amor mutuo a escondidas, ella como una remilgada e introvertida estudiante y él como un gamberro de pandilla, hay otras historias en la película que también sobresalían y que el espectador espabilado, reconocía con tanto fundamento como la de la famosa pareja.

Una de mis escenas favoritas es en la que la problemática y rebelde Rizzo, interpretada por una treinteañera Stockhard Channing (la más mayor del elenco de estudiantes), demostraba su lado vulnerable en la maravillosa pieza "There are worse things I could do".

Rizzo se queda embarazada de Kenickie (Jeff Conaway), y se cuestiona en esta canción el tipo de persona que es. Aquí tenemos el gran momento de Stockhard, clave para entender y empatizar con su personaje.
Apostada en la salida del instituto, observa como salen unas compañeras que murmuran entre ellas "esta es la chica de la que os he hablado"... Sí, es la comidilla de todos.
Afligida pero con insolencia, Stockard comienza su alegato al individualismo. "Hay cosas peores que podría hacer, como estar con dos chicos a la vez. La gente puede pensar de ella que destructiva y una buena pieza, y reconoce que pueden tener razón.

Sin dejar de sostener sus libros, entona con rostro orgulloso y un aire de condescendencia que se podría quedar en su casa todas las noches, esperando a Don Perfecto,  darse duchas frías a diario y desperdiciar así su vida, esperando un sueño que no llegará -  (esta parte es clara referencia al personaje de Sandy) - para acabar admitiendo que por muy dura y distante que sea con el mundo, es capaz de sentir y llorar. Pero llorar frente a ti - Kenickie se encuentra cerca ocupado con su coche, ella evita que le vea - , eso es lo peor que podría llegar a hacer.

Una confesión final que rompe con la hostilidad mostrada hasta ahora del personaje para dejarnos entrever una cara más amable de su carácter, eso sí, pletórica de orgullo.

Llama la atención que sea una escena que el director quería suprimir de la edición final. La propia actriz tuvo que convencerle para no hacerlo, porque mostraba la verdadera identidad de Rizzo, de otra manera, nadie podrá saber por qué se comporta así. Curiosamente, hubo otro gran solo que se perdió por el camino, el que en principio iba a protagonizar el novio de Rizzo, el también secundario Kenickie. Era ni más ni menos que la famosa "Greased Lightnin'", que finalmente recayó en Travolta porque según se dice quería ese número y movió sus influencias para conseguirlo.

Si lo pensamos bien, tiene sentido, ya que el personaje de Kenickie estaba obsesionado con los coches y esta canción y la escena en la que sale - mientras están montando el coche -, se ajusta más a su perfil que al de Travolta. Pero claro, John era la gran estrella de la película, no se le podía decir que no... 





There are worse things I could do,
than go with a boy or two
Even though the neighborhood thinks
I'm trashy and no good
I suppose it could be true,
but there are worse things I could do 

I could flirt with all the guys, smile at them and bat my eyes.
Press against them when we dance,
make them think they stand a chance
then refuse to see it through,
that's a thing I'd never do.

I could stay home every night
Wait around for Mr. Right,
take cold showers everyday,
and throw my life away,
on a dream that won't come true

I could hurt someone like me,
out of spite or jealousy,
I don't steal and I don't lie,
but I can feel and I cry
A fact I'll bet you never knew,
but to cry in front of you,
that's the worst thing I could do.

sábado, 18 de agosto de 2018

Shearwater - The Golden Archipielago (Crítica de Rockdelux)



Hay que ver cómo puede crecer un proyecto paralelo.
Shearwater, válvula de escape en su día para Jonathan Meiburg y Will Sheff, teclista y frontman respectivos de Okkervil River, sirve de prueba.

La banda de Austin entrega ya su sexto disco, el tercero para Matador, si obviamos que el sello solo reeditó, con algunos cambios y extras, "Palo Santo" en 2007.


Desde entonces, Meiburg lleva a solas el timón (hace dos años dejó también el grupo matriz), y tras el excelso "Rook" (2008) persevera ahora en su interés por las relaciones entre el hombre y la naturaleza.

Ya no es sólo su pasión por las aves, evidente en el nombre del grupo y en sus portadas: ahora se trata de indagar en la vida de islas remotas (un dossier complementario de setenta y cinco páginas, con fotos propias, lo documenta).



Mientras, su folk-rock se desarrolla en torno a esa voz, tan a lo Buckley (padre e hijo), que puede resultar a veces meliflua ("Hidden lakes", "God made me"), pero a la que redime su calidad como compositor.

Su gusto para los arreglos también acompaña: minicolchones acústicos ("Meridian"), refuerzos dramáticos ("Black eyes") y la percusión obsesiva de Thor Harris ("Landscape at speed"), caóticas bolas de fuego ("Corridor") o simple piano y voz ("Missing islands").

Y un par de cumbres, "Uniforms" y sobre todo, "Castaways", aderezan una obra muy atractiva.





Ramón Fernández Escobar
RDL 283 (Abril 2010)
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Lo primero que te llama la atención de Shearwater es el chorro de voz de Jonathan Meiburg, con apuntes de tenor, convirtiéndole en uno de los mejores (y más desconocidos) intérpretes. Su forma de modular, de interpretar con tanta aflicción, aportando una teatralidad inherente a sus textos. Tan pronto te está susurrando como se desgañita despertando del letargo. Su voz desprende épica a raudales.



La mejor prueba es escucharle en "La Dame et la Licorne", de su aclamado "Palo Santo".

Reconozco haberles perdido la pista en los últimos años porque de repente se veían discos, colaboraciones, eps de Shearwater cada poco tiempo y llegué a saturarme. He tenido que mirar su discografía oficial para saber cuál de todos estos trabajos publicados ha sido su último lp al uso.

Si no los conoces, y te gusta el folk rock progresivo con un cantante de los que se ven pocos, es tu banda.



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