Los amantes de la película "ONCE" estarán de enhorabuena, ya que sus protagonistas, Glen Hansard y Markéta Irglová, que iniciaron andadura aparte como The Swell Season, publicaron el pasado 23 de Octubre en Irlanda su tercer disco.
"Strict joy" es el nombre de su nueva publicación, comandado por el primer single "In these arms". Recordemos que por la película ONCE ganaron un Oscar a la mejor canción y que su primer disco se componía en su mayoría de adaptaciones de las canciones que acompañaban a la película, refacturadas con menor o mayor suerte ("Leave" fue una de las peor paradas, como "When your mind's made up").
El título del disco está inspirado en un libro de poemas de 1931 escrito por James Stephens.
Lo dejamos pendiente de escuchar, pero promete...
Para escuchar os pongo el primer single, una suave pieza efectuada con mucho gusto donde todos los instrumentos se insinúan sin molestar, sin llegar a opacar todo el protagonismo, en un tono confidente por sus vocalistas. Escuchadlo un par de veces y acabaréis enganchados.
Once (Una vez), es una película irlandesa de corte independiente estrenada hace un par de años y que hablaba del amor desde la música, al contrario que los musicales, que usan la música como mera herramienta para expresar el amor. Aquí la música nace con fluidez gracias a sus dos protagonistas y es el espectador el que entrevé el génesis amoroso que va naciendo.
Una historia simple, real y musical. Glen Hansard (miembro de The Frames), interpreta a un músico ambulante que además trabaja en un pequeño comercio reparando aspiradoras, junto a su padre. Ya desde el principio nos avisa, cuando aparece en la calle de noche sin nadie alrededor y mirando al espacio. Tiene el corazón roto. Así lo confiesa en la primera canción que suena en el film, "Say it to me now", un corte que podría haber escrito perfectamente David Gray.
Entonces se le acerca una chica checa y le dice: "Te he escuchado durante el día y reconozco todas las canciones que tocas, pero ésta que has cantado no me suena y me ha parecido fascinante". "Es que esta canción es mía", le dice él.
Aquí da comienzo "Once" y una relación cuyo nexo de unión es la música, y de ahí puede nacer cualquier cosa, eso sí, siempre bueno.
Esta película de corte alternativo, con aspecto de telefilm y con la única gran baza de las interpretaciones de sus protagonistas, que dejan claro que ellos ante todo son músicos, ha acabado poco a poco ganando un hueco en los corazones de todos los melómanos esparcidos por el mundo.
Todos aquellos que alguna vez nos hemos emocionado con una letra que escuchábamos en una canción, nos veremos reflejados en alguno de los extractos de "Once". La fuente de inspiración que es el amor, pasado y presente, es lo que mueve a esta pareja a escribir, a contribuir, su particular manera de expresar lo que sienten. Y qué mejor vía si no es la música.
Si además las canciones merecen la pena (preciosa "Falling slowly" o desgarradora "Lies") como es el caso, no tenemos más que rendirnos al sencillo encanto que nos presenta "Once". Una película que disfrutarán los amantes de la música, los que creen en el amor y que además, esperan una historia colmada de verismo.