miércoles, 21 de julio de 2010

Kylie Minogue - Uno más a la cuenta



Pues sí, "Aphrodite", lo más reciente de la australiana de bolsillo, según la revista Q es un disco más que sumar a la lista, que nada tiene que aportar y que olvidado en el tiempo se quedará.

Yo sólo he podido escucharlo una vez, no sé si me quedan ganas de volver a hacerlo, pero lo cierto es que me ha parecido un auténtico tostón anodino. Ya aburre tanto Stuart Price y su limitado repertorio en todos lados, por favor, que alguien se fije en otros productores porque este hombre está empezando a sonar como una mala repetición de sí misma aparte de que roba identidad al artista a favor suyo. "Aphrodite" suena a Stuart Price por encima de Kylie.

¿Y cómo debería sonar un disco de Kylie? Yo creo que ni ella misma lo sabe.
Habrá entrado en el #1 en UK Albums, pero eso es por la legión de fans que tiene la Minogue, porque por calidad no será: dos estrellitas le dan los de Q, y no se quedan cortos en elogios.

Aquí la traducción de la review, sin desperdicio:




¿Hay alguna melodía memorable o nuevas ideas? Ella sería tan afortunada (She should be so lucky).


Como Kate Moss, su Majestad La Reina y Fiona Bruce, Kylie Minogue, a sus 42 años, como si la hubieran distinguido honoríficamente, permanece omnipresente pero desconocida para el gran público.

A pesar de muchos factores: su batalla con el cáncer, su estatus como tesoro nacional, sus equivocadas elecciones de amantes, su ubicuidad desde que Stock, Aitken & Waterman reinventaran a la actriz australiana de pura chiripa con un éxito casero como fue la horrenda agresión cometida al “The locomotion”… a pesar de todo eso, ella continúa como un asexual lienzo en blanco, incapaz o sin la disposición de expresar opiniones o emociones. ¿Vota cuando hay elecciónes? ¿Lee algún libro? ¿Tiene algún álbum de White Stripes en casa? ¿Piensa que “Avatar” era infumable? ¿Sigue la serie “Perdidos”? ¿Cree en Dios? Sea el miedo de verse descubierta o un brillante plan para paliar con su superestrellato, en un mundo de luminosas artistas pop, esta hermana Minogue nos resulta más “insignificante que la vida”.

No nos sorprende entonces comprobar como Kylie parece un visitante de sus propias grabaciones con la excepción del valiente pero mellado “Impossible Princess” de 1997, para el cual colaboró en la composición de todas las canciones.

Desgraciadamente nada de esa creatividad hay aquí. Ella aparece sólo como coautora de tres temas en un álbum que proporciona empleo a otros 27 compositores, incluyendo a sospechosos habituales como Tim Rice-Oxley de Keane, Nerina Pallot y Jake Shears de Scissor Sisters, sin olvidarnos mencionar a los 14 productores.

Y en “Aphrodite”, el falto de entusiasmo y sonámbulo undécimo disco de Kylie Minogue, no nos encontramos con nada que eclipse sus grandes momentos.

“I should be so lucky”, “Can’t get you out of my head” y “Spinning around” rezumaban la vitalidad del pop puro. Aquí sólo hay la sensación de que ella no se ha molestado en seguir ni un camino ni otro, que confía menos en la evolución de la música que una banda de creacionistas.

Comienza suficientemente bien con “All the lovers”, una caldereta de amabilidad pop, aderezada no obstante con maduras palabras (“Dance, it’s all I wanna do… why won’t you move and get inside your groove, cos I’m on fire”), que avergonzarían a un niño de 5 años cuyo primer idioma no fuera el inglés. Lo salva un estribillo enorme y el sentido de escape hacia la fantasía disco que su débil voz a veces captura.

Además, “Looking for an angel”, en la que Minogue coescribe, tiene un placentero oleaje orquestal y un chorus dulce y natural.

Eso es todo lo bueno que se ofrece.

Rice-Oxley contribuye con “Everything is beautiful”, una canción tan blanda que te preguntarás si está realmente bromeando. “Put your hands up (If you feel love)” ni tiene gancho ni melodía y la colaboración Shears / Calvin Harris que es “Too much” no le hace a la fiesta ningún favor.
El resto avanza pesadamente entre una imagen borrosa de voces anémicas y apagados paisajes sonoros.

“Aphrodite” no es precisamente bueno. Desde que es evidente que Minogue no puede continuar haciendo el mismo disco siempre, una revisión musical se reclama a gritos. Ha cosechado suficiente buena voluntad como para permitirse correr algún riesgo, así que ¿por qué no?.
Después de todo, su cómoda situación debe ser demasiado incómoda.

JOHN AIZLEWOOD


Kylie Minogue - All The Lovers (2010)
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2 comentarios:

Justo dijo...

El caso es que nada más por leer tu reseña y la otra que has transcrito, merece la pena que Kylie haya sacado este nuevo disco... me he estado riendo un rato.

Yo nunca la he seguido, por lo que no tengo mucho que decir, ni bueno ni malo -aunque el All the lovers me encanta, no me canso de oírla-.
Creo que es una chica que cae bien, aunque sepamos tan poco de ella y de sus opiniones. Lo que sí he constatado es que en UK la adoran, por eso no me extraña que llegue al 1, parece ser que hay motivos extramusicales: hace años protagonizó un culebrón australiano que volvió locos a los ingleses, y la adoptaron casi como una figura nacional.

Un abrazo,amigo: pasa buen verano

archer dijo...

Muchas gracias por el halago, Justo. Espérate a que pronto me crea que puedo con cualquier cosa y me anime a escuchar de nuevo el disco, entonces sí que me desahogaré con ganas. Me da lástima por Kylie, que pienso que ha hecho cosas decentes en su carrera, pero encontrarte un disco suyo entero bueno es más difícil que cenar en el Bulli sin reserva. Ella ha sido carne de singles y nada más.

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