domingo, 24 de enero de 2010

Ha sido una mañana inolvidable....


como todas las que pasan en un parque.

Qué puedo pensar de las últimas horas, que tan entretenido me han mantenido. Me gustaría que se avecinaran cambios, poder darles la bienvenida como se merecen, quién sabe si organizando una fiesta o haciendo un viaje memorable. No sé si la tierra va a vibrar o se va a quedar completamente quieta. Es pronto para deshojar margaritas en el parque, y no sabemos siquiera si va a haber más paseos por ahí, pisando la tierra, húmeda en estos días, y atrapando el aroma de la hierba mojada. Qué agradable sensación.

Como nos cantaba el gran Vicente Fernández en "El Rey", "una piedra en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar", en "Un día en el parque", los Love of Lesbian repiten imagen e interpretan: "Como hojas que danzan el viento, así nos elevará el tiempo y nos hará rodar y rodar...". Lo que no sabemos es si hay final, si alguna vez dejaremos de girar sobre nosotros mismos y pararemos en el punto adecuado, donde todo tenga un sentido, en el perfecto equilibrio.

Lo importante es nunca renunciar y persistir, que no hay mayor remedio para combatir la soledad que seguir rodando y rodando hasta que sintamos que hemos llegado donde queríamos estar.

Cuántas nubes en las que viajaremos hasta sentir cuál es la más placentera, cuántos trenes cogeremos hasta que uno nos lleve a casa, cuántos besos desperdiciaremos hasta encontrar los labios correctos.

Estaremos rodando y rodando en el viaje del destino, irremediablemente sin conocer cuál es nuestra estación. Querremos pisar el acelerador algunos días y otros nos veremos con la necesidad de frenar, pero hacia delante es la dirección, siguiendo vectores que apuntan hacia todos los lados, provocando nuestra confusión y delirio.

Mientras tanto, con lo que tengo es con lo que me quedo, esperando poder tener un poco más algún día. Ha sido una mañana inolvidable, como todas las que pasan en un parque.



Ha sido una mañana inolvidable
como todas las que pasan en un parque.
¿No serás tú? ¿No serás tú?
Quizás no importa el sitio y eso está de más.

Si de todos mis delirios y mis cuentos
sólo el tuyo ha mejorado el argumento,
¿no serás tú?, ¿no serás tú?
Quizás no importa el tema y eso está de más.

Ahora me escondo y te obsrvo y te puedo decir:
Yo mataré monstruos por ti,
sólo tienes que avisar.

Ya hace algún tiempo salté y caí justo aquí.
Aquellos safaris sin fin
se esfumaron sin avisar.
Hoy lo he vuelto a notar,
cada nube es un plan,
se transforma al viajar
y no pesa y se va.
Somos nubes, no más.

Como hojas que danzan al viento,
así nos elevará el tiempo y nos hará rodar
y rodar y rodar y rodar y rodar ...

Como hojas que danzan al viento,
así os recogerá el tiempo y os hará rodar
y rodar y rodar y rodar y rodar ...

Como hojas que danzan al viento,
así os recogerá el tiempo y os hará rodar
y rodar y rodar y rodar y rodar ...

Como hojas que danzan al viento,
así os recogerá el tiempo y os hará rodar
y rodar y rodar y rodar y rodar ...

Nunca hay final, no hay final,
no es verdad, es verdad.

Nunca hay final, no hay final,
no es verdad, es verdad.

3 comentarios:

David dijo...

Qué señora canción, qué maravilla.
De ese disco, te recomiendo "La parábola del tonto" otra genialidad de esta gente...

archer dijo...

David, yo ya me he licenciado en los dos últimos discos de Love of Lesbian, así que "La parábola del tonto" ya te la podría cantar de memoria, como podría hacer con "Los colores de una sombra", mi otra favorita de los cuentos chinos.

Marta Fort dijo...

.... y qué me decís de "Noches reversibles"..... aix.... viva Love of Lesbian!!!

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