martes, 3 de marzo de 2009

Damien Jurado - Caught in the trees (9.5/10)



Como decía Vicente Fernández en “El Rey”: “No hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”. El orden de los acontecimientos puede hacer que una realidad escrita en el destino nunca se llegue a cumplir. Puede que lleguemos un poco tarde, el tiempo preciso para que todo se desajuste y nuestras expectativas se queden ancladas en el fondo del mar, sin posibilidad alguna de que floten, de que salgan al exterior.

El maravilloso disco de Damien Jurado “Caught in the trees”, explora los sentimientos que afloran cuando uno es partícipe de una relación, cuando te conviertes en ese tercero que observa la jugada desde la barrera y que no soporta esa tensión que se produce en su interior. Nos encontramos en estas hermosas canciones con un amalgama de emociones, desde el engaño y la mentira (“Gillian was a horse” y “Go First”) a la asimilación de convertirse en el amante sufrido que espera en la sombra (“Sheets” y “Dimes”)… todo conforma una obra pletórica de dolor, que emite pequeñas apuñaladas al corazón, para comprobar si somos capaces de sangrar, de sentir, de sufrir, de llorar, de gritar, de compadecernos, de asimilar el dolor… ¿cuánto dolor somos capaces de autoinfligirnos? ¿cuántos días podremos soportar estar atrapados en los árboles?



Damien Jurado tiene detrás a un grupo, no estamos hablando de un solista. La dulce voz de su miembro femenino refuerza un mensaje de dolor y desesperanza que despunta en piezas como “Best dress” y “Coats of ice”. Jurado abarca varios álbums en su trayectoria, no es un novato advenedizo que acabe de descubrir lo “chungas” que son las personas que habitan este mundo.

“Caught in the trees”, el disco que tenemos entre manos, empieza confundiendo con ese tema que parece sacado de un Saloon del oeste, “Gillian was a horse”, y su semántica variopinta y su manifiesto culminado de verismo (“Your passing will make the headlines but sadly no one will read”). Repito, que no sienta precedente este tema casi country que podría haber sonado en cualquier peli de los inicios de Eastwood, que “Caught in the trees” es dolor en forma de guitarra y chelo.



“Trials” se acerca más al concepto del disco, aunque forme parte de la primera parte del disco, aquella en la que su sonido vuela entre matices tenebrosos, bosques abandonados, carreteras perdidas y desiertos de hielo. Su sonido enseguida nos recuerda al de Josh Joplin Group. Apenas acompañado de una guitarra la voz de Damien (a veces recordándonos el timbre de Antony Hegarty) , nos cuenta que ha dejado marchar a su pareja para que aclare sus dudas (“You wanna hang on so I’m letting you go”), pero que deja abierta la puerta de su corazón, para que vuelva cuando descubra que ese amor no es real y que su corazón no sangrará (“You can come back when they let you down”), albergando siempre la vaga esperanza de que no durará (“Hoping you don’t last”).

“Caskets”, “Coats of ice” y “Go First” forman un compendio bien avenido, la guitarra eléctrica adquiere aquí el protagonismo y las letras se tornan duras y llenas de sombras. De todas destaca “Go First”, probablemente el mejor tema del disco en lo que es a melodía, letra y música, con un memorable puente.

“The sorry is for you” es un instrumental de cuerdas que nos introduce a la segunda parte del disco, donde el dolor primario que podíamos sentir en los primeros días (aquí en las primeras canciones) acaba siendo asimilado, sus componentes se han convertido en parte más de nuestra sangre, e inspirados y melancólicos vomitamos canciones como “Last rights” o “Paper kite”. Musicalmente podemos comprobar cómo la guitarra eléctrica sólo se atisba en “Best dress” y ahora el relevo lo tiene el violonchelo (sublime en el final de “Last rights” y “Predictive living”).
Aquellos que disfrutásteis del "Raising Sand" de Krauss y Plant, veréis claras referencias en este "Best dress", ya no por el dueto en sí, sino por su sonido (tremendo ese final dejando esa batería sin acompañamiento, casi a ritmo de procesión).



“Caught in the trees” no es un disco corriente, cada pieza forma parte de un todo y sin una de estas canciones el edificio se desmoronaría, como formando plantas, trece plantas, quitando cualquiera, provocaríamos el derrumbe. Porque las trece canciones conforman una aventura, una historia triste de amor, enamorado de alguien que ya tiene pareja, hemos pasado de aceptar las mentiras, de soportar sentirnos relegados a un segundo plano a ese final con cierto toque de positivismo, ese análisis de la situación que resume en cuatro versos lo que aquí se nos ha mostrado: (“Just when you thought you hade me pegged, thinking I’m the same then I go and change, three become a name, chords just rearranged”).

Recomiendo este disco a todos los amantes de la música con sentimientos, donde los instrumentos expresan más que las palabras. Para aquellos que alguna vez hayan estado enamorados de alquien el cual ya estaba comprometido.

01. Gillian Was A Horse ( 3:20)
02. Trials ( 3:22)
03. Caskets ( 2:58)
04. Coats Of Ice ( 3:02)
05. Go First ( 4:27)
06. Sorry Is For You ( 1:07)
07. Last Rights ( 4:11)
08. Dimes ( 3:43)
09. Everything Trying ( 3:25)
10. Sheets ( 4:16)
11. Paper Kite ( 3:38)
12. Best Dress ( 4:13)
13. Predictive Living ( 2:42)

2 comentarios:

Justo dijo...

¡Cuántas entradas de golpe!

De momento ya leí/escuché esta; me atrajo la canción, pero mucho más aún tus textos. Ese es el sentido de escribir sobre música, aportar a los demás tu propia visión, que enriquece tanto las canciones.

(Voy poco a poco con las otras, que parecen interesantes. Un beso).

archer dijo...

Justo, comment ça va? Gracias por seguir por aquí... Hay días en los que uno no puede escribir una mísera entrada en el blog, algo te está obstaculizando. Este disco de Damien Jurado me dejó un poco tocado, sus altas dosis de verismo me llegaron a dejar noqueado, parte de culpa de mi desaparición la tiene "Caught in the trees". Es un disco duro de sobrellevar.

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