martes, 26 de febrero de 2008

STARS - IN OUR BEDROOM AFTER THE WAR - Más que una guerra una trifulca



Después de la guerra, refugiados en nuestra habitación, apreciamos la tranquilidad, el desasosiego, la paz. Se oyen los cánticos esperanzadores que anuncian triunfantes que todo ha acabado, la pesadilla toca a su fin.
Entonces, nuestras mentes ocupan otros pensamientos, se mueven en otras direcciones, como por ejemplo, el amor.
Estas dos líneas son el reflejo más significativo del último disco de los canadienses Stars. Himnos esperanzadores (la propia "In our bedroom after the war", "Barricades", "Take me to the riot") interpretados por Torquil Campbell y expresiones amorosas por la susurrante voz de Amy Millan ("Window bird", "My favourite book" o en el dueto "Personal").

Nos encontramos con un disco complejo, que comprende auténticos hits de radio como "The night starts here" con temas intrínsecos, secos y complicados como "Personal" o "Barricades".

Cruzar una línea unificadora es una hazaña matemática, un punto de cohexión que acabe juntando las piezas y además, a un nivel aceptable.
Stars no consiguen atrapar ese halo, apenas lo intuyen. Su pop preciosista, su juego de voces a lo "La buena vida" queda coqueto, pero en sus melodías falta ese toque y esa garra que algo tan determinante y sobrecogedor como la guerra mencionada requiere.

¿Será que la voz de Amy, ese hilillo débil que sobresale levemente por encima de la instrumentación, es inexpresiva hasta decir basta? ¿Será que se les ve demasiado el plumero al emular a Deacon Blue? ¿Serán los excesivos tiempos lentos que acaban saturando?

Es una pena que composiones tan redondas como "Take me to the riot" o "Midnight coward", que además están perfectamente producidas y suenan impecables, se tengan que ver las caras con otras composiciones normaluchas y rutinarias.

Al ser un álbum tan dispar, mejor desmenuzar cada pieza:

1. The beginning after the end:

Una pieza instrumental sobria con un potente sintetizador marcando la pauta, que promete un viaje interesante. Suenan a The Human League, indudablemente.
Una apertura correcta, finiquitada con una voz que convoca el mensaje global del disco.

2. The night starts here:

El punto fuerte de Stars es claramente la parte lírica. Así, "The night starts here" aprovecha la suavidad del tono de Amy y el timbre grave de Torquil en lo que es una clara reminiscencia a Deacon Blue (era "Your town").
Creadores de imágenes hermosas ("You drop a coin into the sea and shout out "Please come back to me") en este increscendo que jugando con elementos inversos para provocar diferentes emociones, reporta el hit que podría encumbrar a este grupo tan desconocido.




3. Take me to the riot:

Si el anterior tema interponía psicodelia y sutileza, "Take me to the riot" nos ofrece fuerza y un estribillo digno de convertirse en un himno ("Saturday nights in neon lights, sunday in the cell, pills enough to make me feel ill, cash enough to make me well, take me to the riot!!).
Contundecia y gusto por partes iguales, el tema más rotundo del disco pediría a voces algo tan exquisito, tan potente, una continuación, que desgraciadamente no se repite en todo el resto del largo.



4. My favourite book

Giro de 180 grados. Stars abducen a Morcheeba y en un tema que por sí solo destaca por su belleza y su exquisitez instrumental (esos arreglos de viento y cuerda suenan acariciadores y adictivos). Quizás en el conjunto del disco queda descolocado tanto por el estilo musical como su mensaje, una pieza que no sabes donde encajar pero que por sí sola es admirable.
La voz de Amy en temas así sí que agrada, sí que nos convence (no como en "Bitches in Tokyo").


5. Midnight Coward

Otra pieza que provoca adicción. "Midnight coward" apuesta por todo lo alto y acaba ganando. En esta ocasión, se puede apreciar algo de las efectivas melodías italianas, redondas en boca, como el vino.
Se agradece en este tema que no opten por lo convencional y que abusen de la fórmula en toda su duración. Así, cuando Torquil comienza su parte, se provoca la instrumentación y sus voces fluyen en un chorus sencillo pero estimulante.
Se rompen esquemas, después de la fiesta, en ese corte a dos voces donde sólo un piano acompaña la voz mientras canta ("When did I grow up? I don't want to say too much, I'll be the first to leave")y después la fiesta continúa...


6. The ghost of Genova Heights

Otro sugerente título. Como si de jugar a imitar se tratara, aquí aparte de volver a Deacon Blue, tenemos a los Scissor Sisters del "Ta-dah", irremediablemente debido al falsetto del estribillo. Aquí sí hay taras, si a veces rechazan el convencionalismo, otras veces como en "The Ghost of Genova Heights" deciden bucear sin vergüenza alguna en él. Empieza el decaimiento del disco.


7. Personal:

Sólo por su letra se merecería un diez. Una mujer y un hombre buscan temerosos su pareja en un chat, en lo que acaba siendo un encuentro que nunca se produce.
Extractos como "I'm not a film-star beauty, I sent a photograph, I hope that you don't laugh" confrontan el realismo y la desesperanza de este tipo de relaciones.
Todo esto en un aire melancólico, el tema con más toque indie del disco, el más original y el menos comercial.


8. Barricade:

"Personal" era como un perfume suave, como un paseo en góndola. Ahora necesitamos volver a subir a la montaña rusa de "Take me to the riot" o "Midnight coward".
El descenso de ritmo se ha producido paulatinamente y ahora el cuerpo pide sangre.
Grave fallo la incorporación de "Barricade" como siguiente tema. Sólo por un piano, Torquil expulsa una historia conmovedora, aunque un tanto insulsa expuesta en forma de canción. Han frenado demasiado en este punto del disco, y arrancar no resulta tan fácil.


9. Window bird
10. Bitches in Tokyo


Amy retoma el protagonismo en los dos siguientes cortes. Lejos de la magnificiencia de los cortes que abrían el album, comprobamos como estos temas de relleno nos dejan indiferentes. Quizás con una voz más evocadora y con más fuerza, "Window bird" o "Bitches in Tokyo" desprenderían otra esencia, pero no estamos se suerte.


11. Life 2: The Unhappy ending

Un pasado trabajando en películas te marca, de ahí la letra de este corte.
Escuchar demasiado a Death Cab for Cutie se pega, de ahí que mimeticen tan descaradamente en ellos.
No por ello, vamos a dejarlo pasar, no, porque "Life 2..." es quizás el mejor corte del disco. Lleno de matices sonoros ricos y una tensión alejada del costumbrismo pop (como los Death Cab... tan bien saben hacer). Necesitábamos canciones como ésta, ya no por deshacernos de la insulsa voz de Amy, que aquí también tiene sus párrafos, sino porque es un tema que tiene algo que decir, algo que gritar, una cara que abofetear.


12. Today will be better, I swear!

El aire a lo Morcheeba regresa, las referencias bélicas se acentúan y por fin la guerra ha acabado, aunque más que una guerra haya sido una trifulca.
Otro medio tiempo, otro más. Otra pieza deshechable. Lo mejor su parte instrumental final de un par de minutos.


13. In our bedroom after the war:

Evidentemente, ahora puedo decir alto y claro que prefiero la voz de Torquil. Sobrecoge su manera de esbozar frases como "Listen! The birds sing. Listen! The bells ring. All the living are dead, and the dead are all living...".
Como conclusión, un tema adecuado, igual que se abrió el disco de manerca acertada se finaliza correctamente, con esa profusión de voces anunciando eufóricamente el final de la guerra.

Se echa de menos más exponenciales de la garra y clase de temas como "Take me to the riot" y sobran tres canciones, las tres finales cantadas por Amy, que son claramente relleno del malo.
Un disco para escuchar en calma y alejarse de las malas vibraciones, como boceto literario digno de sobresaliente y como producción, alcanzando grandes cotas puntualmente. Irregular, pero en general podríamos decir que eficaz.

7/10

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