martes, 11 de marzo de 2008

Madonna - Cómo NO conquistar América



Abróchense los cinturones que se aproxima la mayor catástrofe jamás sucedida en los más de 25 años de carrera de la gran e imbatible Madonna. ¿Cómo puede ser eso? Hay varios factores que apuntan a que va a ser así, pero es que su obsesión enfermiza por conquistar el mercado americano (no nos cabe otra respuesta) ha llegado a tal extremos que al final va a acabar quedándose de nuevo en un punto de inflexión difícil de enderezar, como ya le ocurriera con su disco "Erotica".

Por aquella época, el fracaso de ese disco producido por Shep Pettibone, que venía de escribirle el famoso "Vogue" no se debe a que el disco fuera malo. Todo lo contrario, se trata del mejor disco pop de toda su carrera. La crisis, como muchos recordarán, se debía a los muchos excesos de la de Chicago.
Libro de desnudos gratuitos y pornográficos, comentarios escandalosos, presentaciones en pases de modelos con los pechos fuera. Todo el mundo se llevó las manos a la cabeza por la desvergonzada Madonna y fue censurada en tres cuartas partes del mundo.

Con todo, consiguió reponerse unos años más tarde cuando junto a William Orbit publicó el maravilloso "Ray of light".
Fue después de ese "Erotica" que la Ciccone contrató a los productores de moda de aquella época (Babyface, Nellee Hopper, Dallas Austin), quizás en un momento de desesperación y de necesidad imperiosa de recuperar su status.

Quiero recordar ese momento de su carrera porque ahora pretende repetir esa jugada.
Si de algo se ha caracterizado siempre Madonna ha sido por encumbrar a productores desconocidos que junto a ella han creado grandes discos. Mirwais, Stuart Price, Patrick Leonard, William Orbit... y tantos otros. Ella ha ido por delante, intentando y consiguiendo innovar y sorprendiendo a ese público que la ha apoyado a lo largo de todas sus metamorfosis.

"Confessions on a dancefloor" sería un album dance muy facilón, pero mantenía su estilo y su coherencia. No hay que olvidar que el "Hung up" ha sido el mayor éxito de su vida. Que haya desechado a Stuart Price para este nuevo album, "Hard candy", no ha quedado todo claro. Quizás sea la falta de originalidad del inglés que hace que todo lo que toque suene igual.
Pero esta alternativa no tiene cabida cuando va y contrata a Timbaland, que hace exactamente lo mismo. Todo lo que pasa por sus manos acaba teniendo el mismo soniquete rayante, tan carecterístico de él.

Podríamos darle un voto de confianza, no hay que ser tan determinantes con Timbo.
Pero no, lo que hemos escuchado de "Four minutes", primer single de "Hard candy" es lo más horroroso que alguna vez se haya escuchado de Madonna.
Aburrida, repetitiva, da dolores de cabeza, a ella no se le escucha, sólo a Justin Timberlake y sin melodía alguna.
Creo que la hostia que se va a dar con esta canción se va a escuchar hasta en el polo norte. Podrá ser la hecatombe de su carrera, el principio del fin.
Aunque acortaron el engreído título de "Four minutes to save the world" a "Four minutes", el tema sigue siendo horripilante. Una pesadilla.
El resto del disco tampoco es que nos consuele, con Pharrel Williams por allí metido produciéndole casi todas las canciones. Juntos ya hicieron el "Hey you", esa versión benéfica del tamborilero.

La única explicación posible a este suicidio artístico es el intento desesperado de conquistar el mercado americano, que desde años se le sigue resistiendo, aunque sus ventas ya las quisieran muchos, nada desdeñables.

El hueco que deja Madonna está más que ocupado en estos momentos. Es algo inexplicable, alguien con una trayectoria tan calculada como la suya que pueda llegar a sacar tal bochornosa canción, no me cabe en la cabeza.
Tampoco creo que los americanos se vuelquen con ella.

La caída del mito comienza ya...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

esa cancion no es mala... todo lo q madonna hace impone moda!!! looser

archer dijo...

cuetsión de opiniones... yo aquí pongo lo que me parece a mí, of course...

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