Veinticuatro años de carrera y ocho discos (una media de disco cada tres años) avalan la carrera de la alemana nacionalizada inglesa Tanita Tikaram. Si bien pronto destacó con su debut "Ancient heart", jamás ha podido igualar el éxito de aquel trabajo, que contenía "Twist in my sobriety", su tema más reconocible.
Siete años se ha tirado la cantante del timbre grave más famoso para grabar "Can't go back" y parece que se ha desempolvado las penas y exorcizado los fantasmas para sacar uno de los discos más alegres de su dilatada trayectoria.
Los fans que recuerden aquel poso amargo que era "I might be crying", single que adelantó "Lovers in the city" por 1995, sólo tienen que imaginarse la canción más diametralmente opuesta en "Dust on my shoes", el primer sencillo de "Can't go back".
Es la misma Tanita que conocemos, más cerca de confundirla con Tracy Chapman que nunca, y con una dosis extra de optimismo y liberación. Eso es lo que quiere sentir, cómo poder dejar marchar algunas cosas, cómo sentir la libertad.
Nos están bombardeando en los últimos meses con temas que parecen libros de autoayuda. Que si puedes conseguir tus propósitos, que si para ser feliz sólo tienes que intentarlo... En tiempos de crisis, todo consejo para salir adelante ayuda y debe vender los packs musicales de buenos deseos y sueños de épocas mejores.
Tanita, tan sobria desde aquel primer éxito, se atreve hasta a darse unos bailecitos con un grupito de gente en Nueva York, podéis ver el clip aquí y descubrir a la renacida Tikaram. Videoclip que podría patrocinar Kellog's Special K.