martes, 3 de septiembre de 2019

Los perris de Katy Perry en el video de "Small Talk"


Francamente no nos esperábamos un clip para la anodina canción "Small talk", de la que ya hablamos aquí adjudicándole un aprobado raspado.

Y si este tema no llegaba al suspenso era por una irónica letra que trataba sobre las relaciones fugaces que se dan con personas, como compañeros de trabajo, que ves todos los días y que por esas vicisitudes del destino, una noche compartes algo más que conversaciones sobre lo pesado que es tu jefe, para luego al día siguiente morirte de la vergüenza y hacer que no ha pasado nada.

Pues bien, el inesperado clip grabado de "Small talk", que se supone formará parte del futuro disco de Katy, del que no se sabe todavía nada, se pasa por el forro esta interesante historia que tanto juego podría haber dado (y que ya demostraba en el video lyric) para contarnos algo que absolutamente nada tiene que ver con lo que trata la canción.

Por supuesto, a tirar de cartera: Derroche de presupuesto, de imágenes repletas de colores estridentes y detalles, parece que todo el dineral ganado en su época "Teenage dream" se lo esta puliendo en estos costosos clips (y en pagar sus demandas por plagio), cuando insistimos, la canción que ha flopeado en todas las listas, no lo merecía.

Analizando el infantil clip basado en la estética de los años 50, apostamos a que hará las delicias de las niñas de cinco años (el público que últimamente parece el target de la Perry), la intérprete del "I kissed a girl" - qué gran canción si la comparamos con esto - prepara con excesivo mimo a su perrita Nugget, que aparece como si fuera sacada de un catálogo de perros virtuales, de lo extraña que se ve, para un concurso canino que por supuesto, pretende ganar, como ya se anticipa en la colección de premios que se exponen en la vitrina.
Con su perrita, la Katy desayuna en la mesa mientras la pone ojitos verderones, hace gimasia marujil subida en la cinta, se acicala en el baño... sólo ha faltado una escena plantando un pino sentada en la taza del váter con la perrita cogida en brazos. 
Eso es amor canino, adoración perruna hasta el tuétano, la vida de esta chica es su peludita a la que le canta cosas como: 
 "¿No es extraño que me hayas visto desnuda?", lo cual, en el contexto de la canción, nos despierta sensaciones zoofílicas difíciles de ignorar. ¿En serio estás cantándole a tu dulce perrita sobre el sexo que tuviste anoche?....
Sí, así es. Y la imaginación se nos desborda.

Después por supuesto tiene que aparecer un buen maromo, porque en los videos de la Perry no puede faltar un buen trozo de carne dispuesto a caer en los brazos de la diva. Aquí el chico va acompañado de otro perro que al final, cierra el cuadro amoroso de la historia haciendo buenas migas (o galletas perrunas) con nuestra protagonista, Nugget, que no Perry.

Al menos los clips de Perry nos dan para echarnos unas buenas risas y bromear sobre lo absurdo de lo que cuentan, al margen de lo que hablen las canciones, y eso justifican los casi 10 millones de visitas que tiene en el momento de escribir esto.

Pero el problema se está tornando serio para Katy. Sus últimas canciones forman parte de un pop genérico nada destacable y un single tras otro, se está especializando en editar proyectos de hit, que no acaban siéndolo, olvidables y anodinos. Todo su disco "Witness" era bastante malo y prescindible, y aunque "Never really over" parecía volver a un punto interesante, ha vuelto a caer en picado con este "Small talk", que perfectamente podría haber hecho bulto en un disco de 20 canciones, relegado al anonimato.

Estos videoclips son los que vistos en perspectiva, provocan vergüenza ajena, sobre todo cuando los graba una mujer de 35 años que ha demostrado mucha más madurez en sus primeros años de carrera que ahora. Ella sabrá qué público quiere engatusar, pero el que ha crecido junto a ella escuchando "California gurls", sentirá desconcierto y rechazo con estas últimas canciones.



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