jueves, 2 de agosto de 2018

Tomberlin - La voz de ángel que viene desde Kentucky


No se ve todos los días que a una apocada adolescente como Sarah Beth Tomberlin, en su disco debut, "At weddings", la estén comparando con bestias salvajes de la música como son PJ Harvey o Smog.  La crítica está siendo unánime al encumbrar este trabajo, probablemente hasta con cierto recelo (pocos discos debut reciben 5 estrellas, que yo sepa) y la están etiquetando como algo tan grandioso como lo que disfrutamos con el primer disco de folk invernal-rural de Bon Iver.

El Hype está sobre bandeja y ahora sólo queda detenernos y escucharla. ¿Realmente es tan buena o se están excediendo en cumplidos?



Es innegable que tiene algo especial en su voz, una delicadeza impropia de su edad y de estos tiempos convulsos para la chavalería. No es un folk puro, no es un folk de angustias y desdichas. En las dos canciones que compartimos aquí de Tomberlin se desprende luminosidad y esperanza. Los adornos instrumentales, por supuesto, guitarra acústica y violín que no falten, se dejan acompañar por sutiles presencias cinemáticas que evocan fotografías de parajes abandonados, o nosotros abandonados en la mitad de la nada. No hay duda de que la soledad ha sido un importante acompañante en la vida de esta muchacha. Son canciones que no puedes compartir, se han de disfrutar en clausura. Lo que te transmiten se quedan en tu cabeza y tu lengua no las puede pronunciar.


La música para solitarios siempre me ha fascinado. Ya sabéis, esas canciones que tienes en un pedestal, que te acompañan en tu intimidad, y que no muestras por miedo a que alguien pueda ofenderlas, y ofenderte por extensión.

Tomberlin viene pisando fuerte y su historia puede pasar por tres caminos: el éxito de masas de Bon Iver, las falsas expectativas de Birdy o la indiferencia en un grado indeterminado.
Esperemos que su destino sea el primero.



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