viernes, 22 de junio de 2018

Florence and the Machine - Altas esperanzas


Florence Welch es una rara avis en el panorama musical actual. Tocó el cielo desde su primer disco y a punto de estrenar su cuarto trabajo este 29 de Junio,  a nada le teme.

Podemos confirmar que se enfrenta a su apuesta más arriesgada. "High as hope" es un disco de ruptura. Rompe el exitoso combo por completo que la unió con Paul Epworth, su productor fetiche que apenas tenía protagonismo en su anterior largo, y que definió para ella un sonido característico, un paraíso de arpas y sonidos etéreos con composiciones desgarradoras, que se ausenta en esta ocasión.

La pelirroja nos ha ido desgranando algunas piezas de este trabajo desde hace meses. En Abril nos descubrió "Sky full of song", después llegó el single propiamente dicho con "Hunger" y ahora ha editado "Big God". Las primeras conclusiones a las que llegamos es que este disco de Florence rezuma oscuridad y dolor, con texturas que agonizan y se retuercen.

Diez nuevas canciones (no hay edición deluxe anunciada), en lo que podemos achacar como un acto rácano viniendo de ella, tan generosa siempre en cantidad, y que además no alcanzan los 40 minutos de reproducción. Menos es más, decía alguno.


1. June
2. Hunger
3. South London Forever
4. Big God
5. Sky Full of Song
6. Grace
7. Patricia
8. 100 Years
9. The End of Love
10. No Choir



Sobre "Hunger", decía algo muy interesante:

"La canción trata sobre las formas en las que buscamos el amor en las cosas en las que quizás no hay nada de amor, y cómo los intentos de sentirnos menos solos a veces lo que hacen es aislarnos más. Supongo que me hice más vulneable en esta cación para afrontar la conexión, porque quizás somos muchos más los que nos sentimos de esta forma y no lo admitimos. Hay ocasiones en que si no puedes decirlo, mejor cantarlo"
Personalmente, reconozco que me retiré del club de fans con su anterior trabajo que es donde comenzó mi indiferencia por ella. Los excesos a los que le gusta recurrir me acabaron cansando. Ya con "Ceremonials", su segundo disco (mejor disco de aquel año para la revista Q Magazine), era una continua sesión de fuegos artificiales, y se me hacía intenso escuchar el disco del tirón. Y cuando eso me pasa, tiendo a desconectar.

Puede que entonces, una Florence más atrapada, sin tanto festival de luces detrás, me vuelva a cautivar, por eso tengo altas esperanzas en este disco.




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