sábado, 10 de marzo de 2018

La forma del agua - Una fábula preciosista inocua como el agua



Todos conocemos las propiedades del agua, líquido inodoro e insípido que debemos beber en cantidades considerables para llevar una vida saludable.
En "La forma del agua", la última  y galardonada película del mexicano Guillermo del Toro, por supuesto, tenemos mucha agua, y cuando termina, esperamos encontrar algo de sabor, de olor, y por más que olfateamos como sabuesos y forzamos nuestro paladar, nos quedamos insatisfechos. Pero es que el agua carece de estas características. Se nota su ausencia de riesgo, su manida condescendencia, su amabilidad de diccionario, pero aún así, se acaba disfrutando.

LA HISTORIA



Resumamos su trama sin contar demasiado. Se trata de un cuento de hadas de ciencia ficción ambientada en plena Guerra Fría y protagonizado por Sally Hawkins, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Michael Shannon, Michael Stuhlbarg y Doug Jones.
Es una extraña mezcla aglutinada de historias, por un lado tenemos la parte romántica, por otro una película de monstruos o un thriller de espías, sin olvidar tocar temas como el racismo, la homofobia, el acoso sexual o el sutil homenaje que le ofrecen a los musicales de Hollywood de los años 60. 
Sally Hawkins es Elisa Expósito, una tímida mujer muda que trabaja como limpiadora en un centro de investigación militar. Allí tiene a su inseparable compañera (Octavia Spencer) que constantemente está mirando por ella - una relación que nos recuerda a aquella que tenía Catherine Denéuve y Björk en "Bailar en la oscuridad - .
Una noche Elisa conoce a una misteriosa pero muy inteligente criatura anfibia con forma humanoide (Jones) que ha sido capturada en el Amazonas y llevada al centro por el malévolo Coronel Stricklan (Shannon). Inesperadamente, Elisa y el anfibio se conocen y empiezan a forjar una relación entre ellos. Cuando ella se entera del propósito que tiene el Gobierno de matar y diseccionar al Anfibio para su estudio por la ciencia - aunque el propósito inicial era lanzarlo al espacio igual que los rusos lanzaron a una perra - Elisa se propone salvarlo, y para ello, contará con la inestimable ayuda de su compañera de trabajo y su vecino Giles (Jenkins).

LOS ACTORES



Repasando sus actores, empezamos por su protagonista. A Sally Hawkins la pude ver por primera vez en "Maudie", una película en la que también tenía un papel de mujer con una disfuncionalidad, y aislada de la sociedad, de igual forma que aquí. Debe ser que este tipo de roles es la especialidad de Sally...  Pero en "Maudie" estaba soberbia, mucho más eficaz en su disposición que aquí,  y sin embargo, las nominaciones se las ha llevado por el film de Del Toro. Así son estos premios...
Esta mujer me recuerda bastante al protagonista de "La chica Danesa", Eddie Redmayne, le veo similitud en los gestos, con un rostro muy expresivo, no podemos decir que hermoso, pero sí muy llamativo, que transmite todas sus emociones perfectamente con un arqueado de cejas, con unos ojos de cordero o con un ceño fruncido. La escena del interrogatorio ante el Coronel es prueba fehaciente de lo que esta mujer puede ser capaz sólo con la mirada. Te está observando, se está acordando de toda tu familia, y lo puedes sentir en sus ojos.



 Richard Jenkins, como vecino homosexual de edad avanzada, es el que pone palabras a Sally. Los pocos amigos de Elisa saben interpretar el lenguaje de signos. Su personaje, que por su condición se ve obligado a un casi ostracismo, intenta superar los achaques de la edad. Echa de menos su pelo (cada vez que sale a la calle se pone un bisoñé), se quiere quitar años y le encanta el vendedor de una tienda de tartas, a la que sólo acude sólo por contemplarle - y su nevera acaba repleta de tartas de lima incomestibles -. Como personaje homosexual, no esperemos nada reivindicativo, y es mejor así. Elisa se siente también un bicho raro, por eso la relación con su vecino puerta con puerta es tan fluída.
A Richard todos lo recordamos como el inolvidable patriarca del clan de "A dos metros bajo tierra", siempre apareciendo como un fantasma. 





 Octavia Spencer estuvo inolvidable en "Criadas y señoras", y es de estas actrices que cada vez que aparece en una película, sientes una pulsión agradable y reconfortante, garantía de calidad. 
Aquí la tenemos como la parlanchina compañera de Elisa, que habla por las dos, constantemente quejándose de su inmutable marido. Le tiene una gran estima a su compañera y cuida que no se meta en líos, guardándole el sitio en la cola antes de fichar o ayudándola después en sus propósitos descabellados. 



A Michael Shannon le gustan los personajes con una psique atormentada, mezquinos y un pelín repulsivos. Ya lo demostró en "Animales nocturnos" y en la compleja "Take shelter". Su cara de "cabroncete" da mucho juego en estos roles.
Se trata del malo de la película, para que todos lo entendamos. Con una familia perfecta, una vida sexual saludable (demasiado saludable a veces) , que disfruta de su alta posición social, comprándose coches de lujo y viviendo en casas acomododas en barrios caros. Su currículum no tiene una mácula, y luchará porque siga así con todas sus consecuencias. 




Michael Stuhlbarg me dejó impresionado cuando vi "Un tipo serio" de los Cohen. Es un actor que dan ganas de acogerlo en tu casa, darle cobijo. Tiene esa pinta de ser un buenazo y llevarse todas las collejas de su colegio, y en parte, esos son los papeles que viene representando. Aquí no hay excepción. 
Es el biólogo que estudia el comportamiento de esta rara criatura con propósitos no tan científicos para su empresa. Sus escenas de encuentro con sus compinches, en esas salineras, es de lo poco cómico que podemos ver en la película (no hacían en Top Secret algo parecido??). Tiene gracia que se den estas citas entre sal, otro elemento omnipresente en el film.




Doug Jones es el caracterizado hombre anfibio. Creo que en su caso merece más la pena poner una foto de como es él en realidad. Esa criatura que nos la presentan en un principio como salvaje, capaz de arrancar las falanges a alguien, pero que gracias a Elisa y su lenguaje, comienza a mostrar una insólita inteligencia. Por supuesto, los seres inteligentes son capaces de amar... También esconde un poder que no se desvela hasta avanzada la película.


LA CRÍTICA



 Como hemos dicho al principio de este artículo, "La forma del agua" no es una película arriesgada. Su consentida amabilidad, tan conservadora y políticamente correcta, pretende llegar al mayor número de público, sin molestar a nadie, pero complaciendo en justa medida. Sin deleitar, sin extasiar. 

Es una apuesta segura que ha obtenido su recompensa. ¿Podría haber quebrado algo su discurso agradable? Sí, podría haberlo hecho, pero estamos atravesando una época en la que en Estados Unidos todo se está mirando con lupa, con movimientos radicales en contra del acoso, en muchos casos desprestigiando carreras impresionantes como la de Kevin Spacey (que ya se puede olvidar de ser actor) y apuntando con el dedo más de la cuenta, sin fundamentos en muchos casos. Sobre este tema, llama la atención el caso de Gary Oldman. No voy a entrar en detalle, pero se está demostrando que ciertas acusaciones carecen de peso. 

Así que lo más más arriesgado que nos vamos a encontrar en "La forma del agua" es ver a una Sally Hawkins que como hábito, antes de ir a trabajar, se cuece unos huevos y se masturba en el baño. Eso es lo más "insensato" que podemos ver en esta película que podría estar filmada por Disney.

Quien haya visto "El laberinto del fauno" observará que Del Toro se está moviendo aquí por terrenos ya conocidos. Hay demasiadas similitudes entre ambas películas.
Quien también conozca el cine del director Jean-Pierre Jeunet, creador de "Amélie" o "Largo domingo de noviazgo", podrá sentir familiares las ambientaciones llenas de colorido, con luces cálidas en tonos pastel y un uso de la cámara muy similiar al del francés. Por si no vemos el homenaje "francés" del todo claro, no hay que preocuparse, Del Toro no deja dudas incorporando además una banda sonora inspirada en las típicas instrumentaciones de este país. 

"La forma del agua", en su empaque estético, es esplendorosa. Una maravilla para nuestro sentido de la vista, que es el único que aquí podemos desarrollar. Dos horas de cuento de hadas que se va desenvolviendo como el perspicaz espectador sospecha. Hasta llegar a un final tan propio de una película Disney que roba la poca verisimilitud que derrocha la película. Y seguimos echando en falta el riesgo...

Pero el cine de Hollywood está hecho para entretener. A veces consigue emocionar o lanzar un mensaje, es verdad, y nada de eso lo encontramos en "La forma del agua". Un amor sin fronteras, entre seres de diferentes especies, no es suficiente para impactar. Hay que innovar de alguna forma, empezando por coger los cuernos al Del Toro y darle un toque de realismo a una fábula que necesita que de vez en cuando, y en alguno de los 120 minutos podría haberse conseguido, dejen de flotar en las nubes y nos den un bofetón de verdad. Hubiera ganado muchos puntos así, de no ser tan incómodamente amable. Es como si el cura de "Cinema paradiso" hubiera estado sonando su campanilla cada vez que apareciera una escena incómoda, saltandose eso sí las cópulas zoofílicas y los momentos de gozo de la protagonista.

Por lo que vamos a ajustarnos al producto ofrecido, no en lo que a nosotros nos hubiera gustado.
Parecía que en Estados Unidos las películas de visionado cómodo empezaban a ser ninguneadas, pero todo ha cambiado tanto en la era Trump, que no nos extraña que su fervor seguidor Del Toro haya acabado cosechando premios sin parar, entre ellos los más importantes, Oscar a la Mejor Película y la Mejor Dirección. 

Es tan blanca, tan sonriente, que no puedo otorgarle más que un justo aprobado por todo lo que no tiene. Porque no le veo manchas, no hay grietas, es el reflejo absoluto de la complaciencia de estos tiempos. Y para mí esto es un retraso. 

NOTA: 6/10


LA BANDA SONORA



Que este es un blog de música, coño! Tendremos que hablar de su banda sonora! Pues Alexandre Desplat se llevó el Oscar a la mejor banda sonora original. Uno de los 4 Oscar (de 13 nominaciones con las que partía) de la película.

Era la primera vez que trabajaba con Guillermo del Toro, pero está claro que Desplat entendió a la perfección el tono que la película requería.

La banda sonora se desarrolla en tres partes, una para Elisa, otra para el Hombre Anfibio y otra para la relación que desarrollan entre ellos. En los primeros minutos la banda sonora se centra en instrumentaciones minimalistas, con arpas, harmónicas y pianos para según avanza la trama, pasar a una orquesta donde destacan las flautas. Según el compositor, principalmente las flautas son las que representan lo que es el sonido del agua.

El instrumento predominante, como hemos apuntado antes, es el acordeón, que suena sobre todo en las escenas en que aparece el anfibio. A veces tocado en un estilo similar a un tango argentino, para recordar el origen del bicho. También se aprecian melodías con silbidos, del propio Desplat, que según sus palabras, quieren enfatizar el mundo interior de Elisa.




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