jueves, 5 de abril de 2012

Garbage - Cómo no reciclar la basura



Cuando Garbage irrumpieron en la escena musical en los 90, llamaron la atención por sus canciones provocativas, los textos explícitos (menudo revuelo se montó con "Queer"), la imagen de macarra de Shirley ("I think I'm paranoid" y la escena del puño en la boca pasó a la historia), sus guitarras llenas de mugre y su fuerza inusitada.
Una banda que se llamaba "Basura" tenía que sacar toda la mierda que nadie se atrevía por aquel entonces.

En plena efervescencia del Grunge, Garbage consiguieron una receta renovada que miraba a un público más amplio, gustaba tanto a fans de Nirvana como de Madonna. Las guitarras atronadoras junto a las más modernas bases electrónicas sonaban espectacularmente. No habíamos escuchado nada tan fresco y tan sucio.

A la gente le apasionaba la banda, la desvergüenza de Shirley, su actitud en el escenario y en los clips, su lengua envenenada. Para tomarlos en serio, se hacía acompañar por tres tíos de aspecto bien formal, la comparsa de una niña rebelde y malcriada que se revelaba contra el mundo.

Esa niña fue creciendo y fue domando sus modales hasta convertirse en una señorita. Y eso a la gente no le gustó. Querían a la Manson transgresora, malhablada, que se sacaba una teta en el escenario si hacía falta, que nos decía que se sentía paranoica y todos la creíamos a pies juntillas.

Para "Beautiful Garbage" (2001) vaticinaban un cambio ya desde el mismo título del disco. Del gusano repugnante había salido una mariposa hermosa y amable.

Su sonido se había almibarado, las guitarras apenas hacían presencia en las canciones más pop que habían sido capaces de escribir. La imagen de Shirley pasó a ser refinadísima. En los clips se la veía posando como si de una modelo se tratara, vistiendo ropas elegantes, con peinados costosísimos y pintura en la cara como para hacer otra Capilla Sixtina. Había pasado de ser el tigre indómito al caniche de millonaria. La niña rebelde descubrió súbitamente que era una mujer y que tenía que lucir femenina y coqueta.

La transformación de Shirley coincidió con la primera grieta de la banda. Para explicar qué pasó, tenemos que recordaros cómo nació la idea de Garbage:

Duke Erikson, Steve Marker y Butch Vig se conocían del mundo de la música, los tres eran personalidades relevantes en el sector, destacando a Vig, famoso productor del "Nevermind" de Nirvana. Querían formar una banda de rock electrónico con un sonido transgresor y actual, y para darle frescura a su proyecto buscaban una cantante que tuviera personalidad y la suficiente voz como para entonar cuatro versos, con una imagen impactante y moderna, que no se amedrentara ante nada.

Steve Marker fue el que descubrió a Shirley. Estaba viendo un canal de videos en televisión cuando le llamó la atención uno en particular. Se trataba de "Suffocate Me", de Angelfish, la primera banda a la que perteneció Shirley, y enseguida supo que la chica se ajustaba a la perfección a sus necesidades. Era joven, guapa y lo más importante, tenía una personalidad arrolladora.

Se pusieron en contacto con ella, le explicaron en qué consistía el proyecto que tenían entre manos. Los tres hombres, ya entrados en años, necesitaban savia joven para poder llegar a las masas, alguien que se encargara de atraer a los medios, en el que recayera todo el peso de la popularidad. Ellos se mantendrían en un segundo plano, pero su fichaje no tenía que olvidarse en ningún momento que eran ellos los que manejaban el cotarro. Shirley Manson sería su marioneta, a cambio de trabajar en una banda que apestaba a éxito asegurado y que le daría fama y dinero por doquier.

Shirley vió una oportunidad que no podía desperdiciar. Angelfish no acababa de despuntar y si un día te llama el mismísimo Butch Vig diciendo que quiere trabajar contigo, no le puedes decir que no. Aceptó la oferta inmediatamente.

Su ópera prima, de nombre homónimo, empezó a destilar sencillos sin parar. "Queer", "Only happy when it rains", "Stupid girl", sonaban incesantemente en la MTV y pronto la banda se hizo famosa. La basura empezó a desplegar su poder basándose en una receta que tenía todas las de ganar. Un sonido rompedor, una cantante irresistible, unas letras que a nadie dejaban indiferente. Ellos no cantaban sobre amor, ellos cantaban sobre el odio, el dolor, la estupidez... sus textos eran venganzas, reivindicaban el poder, la supremacía de un miembro de la pareja sobre el otro. La pelirroja sabía escribir, tenía ingenio, era socarrona y sabía expresarse a la perfección. Si le decía a su chico "Muérete", lo decía como hasta entonces nadie lo había dicho. En su amargura se vertía su capacidad de invocación.
¿Quién es esta chica que canta sin pelos en la lengua y que parece más chula que nadie? La MTV, que siempre le ha gustado ir a contracorriente y apuntarse como la precursora de las nuevas tendencias, abrazó la propuesta de Garbage sin dudarlo. Ahí había un filón impresionante. La banda era un revulsivo y Shirley venía a decirle al mundo que las mujeres si quieren, también pueden tener cojones.
Y todo esto ocurría mientras ella era la respuesta cognitiva de tres poderosos hombres que apretaban los botones.

No podía durar mucho, estaba cantado. Y nunca mejor dicho. Shirley había realizado a la perfección su papel de niña mala del rock, pero ella se sentía anulada. Se había cansado de seguir las órdenes de los mandamases que la habían contratado y cuando fue consciente de la gran empresa que era Garbage, se reveló.

Quería más implicación y, sobre todo, quería ser ella misma. La fama y el dinero le habían abierto las puertas de un mundo que no conocía. Se podía permitir sus lujos, invertir en su imagen, desplegar sus armas de mujer y explotar su figura. Eso de sacarse un pecho en los conciertos sólo lo hacen las ordinarias. Ella ahora tenía montañas de dinero y se podía permitir ser una señorita, y descubrió lo bien que se veía en vestidos de alta costura y estilismos ostentosos. Shirley no fue la primera que sucumbió ante las posibilidades del dinero, ni será la última. Un caso muy parecido de transformación fue el de Avril Lavigne, de skater que hacía cortes de mangas a modelo de pasarela. El público sigue mandándola a la mierda. Se sienten estafados.

Como decíamos, en el 2001 Shirley empezó a cambiar y puso sus condiciones si es que los tres carcas querían mantener la máquina de hacer dinero. Había llegado un punto en que Ella era Garbage y el resto de la banda lo sabía. Aguantarían lo que pudieran, pero nada iba a volver a ser lo mismo, y ellos, en su fuero interno, lo intuían.

Comenzaron las tensiones entre ellos. Shirley quería cantar sobre el perfume de las flores y ellos se negaban. Ella quería vestir de Armani para ese clip y los chicos no lo veían claro. Ella amenazaba con abandonar la banda si no la complacían y ellos, qué remedio, cedían.

Sus seguidores eran testigos de la transformación de la Cenicienta y, como en el caso Lavigne, dijeron a lo Mauricio Colmenero, ¿pero esto qué eeeees?.
Hasta los títulos de las canciones eran empalagosos, "So like a rose", "Cherry lips", eran nombres que jamás habrían puesto a ninguno de los cortes de su debut.

Comenzó el principio del declive, y el cuarto disco "Bleed like me", publicado en el 2005, fue algo menos azucarado, pero mucho más ininspirado, y no ayudó a devolver la confianza de los fans.

Se tomaron un descanso, publicaron un recopilatorio en donde el único tema inédito que incorporaban sonaba de lo más descafeinado. Shirley desapareció del mapa, Butch Vig volvió exitosamente a la producción. Los demás se dedicaron a sus labores.

Como ya hemos anunciado en este blog, está a punto de publicarse "Not your kind of people", el quinto disco, tras siete años de parón forzoso. La banda perdió fuelle y gran culpa de ello fue por las imposiciones de Manson. Ellos quisieron agradarla y como buenos profesionales, se veían con la capacidad de adaptarse a los cambios.
Pero los perfumes caros, los cardados elegantes y los trajes de diseño no es lo que más inspiraba a las musas y, sintiéndose unos estafadores por seguir llevando la marca Garbage con este look tan impoluto, las canciones han pasado de la mediocridad a la insustancialidad.

Escuchando "Blood for puppies", el primer sencillo, os podeís hacer una pregunta, ¿quién ha ganado el pulso? ¿las ganas de dar guerra de los chicos o la delicadeza de Shirley?. No hay duda, la chica es la que lleva los pantalones. Todavía.

El tema nuevo no valdría ni como descarte de cualquiera de sus dos primeros discos, y en el clip que han rodado, malo con ganas, se puede ver que Shirley disfruta como una loca siendo atendida por maquilladores, peluqueros y estilistas. Ella no para de posar delante de las cámaras. Han sido muchos años sin estar en el candelero, y ahora ha vuelto, y quiere enseñar al mundo lo estupendísima que sigue, que el dineral invertido en cremas surte efecto.

Me parece muy bien, chata, se te ve divina de la muerte. La única evidencia escuchando y viendo "Blood for puppies", es que los Garbage insólitos y revolucionarios que aparecieron en 1995 jamás volverán, no mientras en la casa de Shirley Manson haya espejos.

3 comentarios:

atticus' daughter dijo...

Ostras... pero qué me dices del "Battle in me"??? Porque a mí me ha recordado a sus primeros tiempos... no sé cómo será el disco pero ese es un temazo... ese estribillo es una pasada!!!

Quizás tengas razón en que la banda perdió todo su espíritu y que no volverán a hacer algo igual, pero bueno, al menos algún que otro buen tema siguen regalando

archer dijo...

No había escuchado el "Battle on me" y te doy la razón, aquí parece que han recuperado algo de la esencia. Espero que se olviden pronto de los puppies para enfocarse completamente en esta canción.

Anónimo dijo...

Pues tengo que romper una lanza, por Beautiful, es un disco que me encanta y debo ser el único en el planeta... casi me da reparo decirlo.

Me pasó como con el Achtung Baby. Desde el primer segundo me pareció un disco enorme en concepto y ideas. Mucha gente no se enteró hasta años después, y mucha gente seguirá pensando que no era para tanto. Para gustos colores.

Beautiful fue el achtung Baby de Garbage en cierto sentido. El disco que les ayudó a ampliar su imágen en innumerables direcciones.

Creo que muchas personas simplemente no le perdonaron los guiños más directos a la comunidad gay (dos singles en los que básicamente adoptaba la identidad de un putón trans de lujo, tampoco ayudaron), pero hay que admitir el valor del esfuerzo. Es relativamente cómodo escribir una canción como Queer desde fuera, sin implicarse, pero otra cosa muy diferente es lo que hizo en el vídeo de Cherry Lips.

Eso por una parte, pero luego está el otro cambio de imágen, el de mujer con pasta, mucho mundo e hipersofisticada, que no es menos interesante.

El disco tiene canciones poperas que van bien con el cambio de imágen (lo cual no es un crímen), pero ojo al dato, que hay otras canciones realmente tristes, realmente descarnadas y sobre todo llenas de tensión latente.

Y es un típo de rabia contenida totalmente opuesta a la que el grupo había presentado antes. El disco de va de ingenuo o superficial pero en el fondo hay veneno por arrobas.

Rabia encarnada en esas mujeres de alta sociedad, despechadas, bien vestidas, perfectamente educadas, que lo han visto todo lo han hecho todo y han sobrevivido a todo y son mil veces más amenazadoras, falsas y venenosas que cualquier personaje que la cantante de Garbage hubiera adoptado antes.

La clase de mujer que te hunde la vida de un modo maquiavélico, porque se lo guarda todo dentro y porque tiene poder, paciencia y medios para hacerlo.

Eso lo hace un personaje mucho más complejo e interesante, lástima que casi nadie lo notara.

Los fans de los primeros discos en su lugar siguen quejandose del destrozo que se había producido en la imagen de objeto sexual (femenino) de la cantante. "Salían" con una prostituta de lujo y resultó ser un hombre disfrazado. Es lógico que se sintieran estafados, pero lo que no pueden es decir que el grupo hubiera perdido su esencia transgresora, la jugada estuvo entre lo más transgresor que ha hecho el grupo con diferencia.

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