lunes, 31 de octubre de 2011

Ray LaMontagne - Un cantautor con múltiples personalidades



Tenía por casa perdido entre montañas de cds uno el "A gossip in the grain" de Ray LaMontagne, comprado en Londres hace un par de años y olvidado en mi caos musical. Si se me olvida escuchar los cds que tengo tangiblemente imaginaros qué pasará con lo que tengo en los discos duros...

Había escuchado canciones sueltas por uno u otro lado de Ray, cuya voz se confunde entre sus contemporáneos James Morrison y Thomas Dybdhal con los cuales tiene más puntos en común aparte de los vocales, y es que Ray en este disco concreto explora tantas influencias en sólo diez canciones que es relativamente sencillo buscarle semejantes.

Ethan Johns figura en la producción y se encarga de interpretar casi todos los instrumentos de las canciones, dejando a Ray que se limite a cantar y a tocar su guitarra acústica. El bajo, la batería, el ukelele, el banjo y la guitarra eléctrica, entre otras cosas, corren por cuenta de Ethan. Podría decirse que este disco es una colaboración equitativa entre ambas partes, por lo que no extraña ver en los créditos de agradecimientos que hasta Ethan, como productor, tiene un apartado para él solo.

Aquí hay soul sesentero, folk de raíz, balada intimista, coqueteos con el rock, atmósferas etéreas, ínfulas new age, confesiones minimalistas...

Es un cd algo desconcertante de primeras, no sigue una línea estricta y Ray parece querer explorar todas sus vertientes sin unir puntos.

Me choca que empiece con un tema que parece extraído del "Back to black" de Amy Winehouse y que continúe con otro que parece robado de James Morrison. Que cambie de palo como quien cambia de ropa interior y que el chico no se despeine ni un pelo en el intento, que nos lo haga ver con toda la normalidad.

"I still care for you" destaca en el conjunto por su riqueza musical, por su voz celestial ligeramente retocada para que parezca que está situado a diez metros sobre el suelo, y que los coros angelicales de Leona Naess hagan que todo cobre una fuerza especial que convence desde la primera escucha.

Tenemos homenajes a Meg White, la chica de White Stripes, con un texto que parece escrito por un adolescente con las hormonas revolucionadas. Ese es el problema de Ray, que muchas de sus canciones recuperan clichés sobadísimos que evidencian una carencia lingüística que lo deja a años luz de su héroe Bob Dylan y lo acerca más a The Corrs; simples y manidas letras.

No es en todos los casos, cuando agarra la guitarra y se marca un solo, vemos que Ray sí que tiene algo interesante que decir, pero cuando hace hueco a la banda, el encanto se va por la música y deja que lo que diga sea lo de más, que nos suene a frases que hemos escuchado mil veces.

Os dejo con "I still care for you", el corte que hasta ahora más me ha impresionado.

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