viernes, 8 de abril de 2011

Katy Perry - Even brighter than the moon



Katy Perry está metida en todos los fregaos. Lo mismo sale en anuncios de Adidas, que en Barrio Sésamo, en los desfiles de Victoria's Secret o en todos los late night de USA. A fuerza de omnipresencia y aunque uno no quiera, te acaba metiendo su disco "Teenage dream" por los ojos y lo extraño es que, una vez escuchado, no podemos decir que esté del todo mal.

Reconozco que me dejaron frío las primeras audiciones de "California gurls" o "Teenage dream", que no tenían la espontaneidad de "Hot & Cold" o "I kissed a girl", que el video de las golosinas y las nubes de azúcar me parecía cargante, que las innumerables referencias que de ella se hacían por toda la red, la mayoría incluyendo a ese payaso que tiene por marido, Russell Brand, se me hacían indigestas.

Pues con todo eso, y casi en contra de mi voluntad (lo cual he acabado agradeciendo), tuve que escuchar el "Teenage dream" y de las muchas Katys que se atisban en el disco, hay alguna salvable. Tenemos pop de inmediata factura en "Teenage dream" o "Firework" (la mejor del álbum), guiños a TATU en "E.T.", en "Peacock" (lo peor) se respiran ecos de Black Eyed Peas y por todos los lados se presiente a Pink y a Gwen Stefani. La diferente gama de colores provoca un simpático placer en el oyente que probablemente, no se sentirá satisfecho con el 100% del disco. Las baladas algo adolescentes como "Not like the movies" o "Pearl" no faltan, con mensajes ñoños y algo ingenuos.

Lleva ya cuatro singles publicados y su "E.T", el último, junto a Kanye West está en lo más alto del Billboard, y probablemente tengamos más chicha que extraer del disco, al menos dos más (no faltará la lenta para mostrar lo polifacética que es la chica).

Me detengo ahora en "Firework", una canción que se ha vuelto muy especial para mí porque ha sido la banda sonora principal de mis últimas tres semanas y a base de insistencia no puedo evitar escucharla con emoción y traerme a la memoria diferentes momentos especiales de mi vida. Puede que dentro de cada uno de nosotros tengamos un buen arsenal de fuegos artificiales para estallar, sólo hay que saber cuándo hacerlos explosionar. Si al mensaje optimista, alegre y vitalista del tema le unimos lo pegadiza de la melodía (y sobre todo de sus "Boom boom boom, even brighter than the moon, moon, moon), no podemos más que arrodillarnos al mainstream más global.

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