viernes, 15 de abril de 2011

Canciones sobre desaparecidos pt.1 - Shannon McNally



Hace poco os descubríamos aquí a Shannon McNally, que llegó a mí gracias a las referencias de su productor Ron Aniello y cuyo disco, "Jukebox Sparrows" fue toda una agradable revelación para mí.

Como referenciaba, los seguidores de voces personales como la de Joan Osborne y que valoren letras profundas repletas de matices y mensajes, estarán de enhorabuena si escuchan este album. Shannon tiene la habilidad de impactar utilizando las palabras precisas para golpearte el alma y sobre todo, remover tu conciencia. En "Jukebox..." se despacha agusto sobre la pasividad del ciudadano, las relaciones superficiales y cómo no, los lazos más estrechos del amor, pero si nos detenemos en el oscuro, oscurísimo track "It could've been me" realmente obtenemos algo que nos hace estremecernos.

Si ya de por sí, sin entender una palabra de lo que decía, las atmósferas creadas por el productor son inquietantes, llenas de efectos que simulan coches pasar a toda velocidad a nuestro lado o luces que titilan en la oscuridad, el texto escrito por Shannon no pasa desapercibido.

Una noche de borrachera, dos amigas juntas. Llega el momento de marcharse, creemos que nuestra amiga no va tan ebria como para no coger el coche y la dejamos marcharse. Encuentran su coche en una cuneta, su bolso y zapatos están en la carretera, alrededor un frondoso bosque infranqueable y con una extensión enorme. "No, no pinta nada bien", asume la intérprete. ¿Dónde estará mi querida amiga Flo? La conciencia la carcome, no debería dejarla haber marchado así. "Me podría haber pasado a mí", es más, recuerda una experiencia cuando se quedó tirada en Pennsylvania que no sabía si pedir ayuda a algún conductor, si esperar a que llegara el día: "Sabes que el diablo a veces lleva el rostro del salvador". Las dudas la mutilan, "No sabía si permanecer en la luz donde yo pudiera ver o en la oscuridad donde ellos no me pudieran ver".

La desolación y la desesperanza embarga cada trazo de la composición, en esas ocasiones, con el corazón a cien por hora, no somos tan sabios como creíamos ser.
Son hechos que nos golpean, como bien dice el estribillo, "con un bate de béisbol a través de las rodillas".

El tema viene arropado por unos pianos lejanos que inmortalizan la desesperación, por guitarras que gruñen como perros salvajes, por efectos que nos deforman la paz.

No es agradable de escuchar, no es una canción de amor, es una triste realidad. La de personas que desaparecen un día, de las que se pierde todo rastro y que por algo tan estúpido como cometer la imprudencia de dejarlas marchar solas o no insistir y ofrecer un refugio hasta que los efectos terminen, acaban en situaciones que no pueden controlar.

"For how many times has the devil walked among us, wearing the face of the savior"



Hey Joe have you seen my friend Flo, I was with her last night I thought it was all right for her to go. Put her in the car, guess she didn't get very far, cause they found her shoes and her purse by the off ramp. Don't know why she stopped but I am sure she had a reason, some creep took it as chick open season. It doesn't look good, no it doesn't look good, I doubt she'll get up and walk out of those woods.

But it could have been me, oh, it could have been me And that strikes me like a baseball bat across my knees

One night my car broke down on the turnpike, I was stuck in Northeast Pennsylvania. It was after midnight and it was gonna snow, I didn't have nowhere to go. I thought to call for help but when the cars passed me by my cries fell silent. For how many times has the devil walked among us, wearing the face of the savior. So I headed out alone not sure whether to stay in
the light where I could see or in the darkness where they can't see me

Because it could have been me, oh, it could have been me
And that strikes me like a baseball bat across my knees.

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