martes, 11 de enero de 2011

Mumford & Sons – No más suspiros



Aaayyy… los Mumford & Sons. Vaya carrerón con sólo un disco publicado. En musicinmouth les hemos apoyado desde que a nuestros oídos llegara “The Cave”, y con la paciencia de los ganadores han ido vendiendo miles y miles de copias en todo el mundo, principalmente en Europa (en el Reino Unido esta semana están en el #5) y en los últimos meses están de moda en los Estados Unidos. Los resultados son monetariamente muy sabrosos, estamos hablando de un disco publicado en el 2009 y que sigue en la cresta, vendiéndose como churros.

Lo que muchos no se explicarán es cómo demonios han conseguido un éxito tan arrollador, pues su receta es de lo más vulgar: costumbrismo más simplicidad más raíces folk. Sí, podríamos denominarles neofolk, pero no nos engañemos, “Sigh no more” es un álbum atemporal que podría haber visto la luz en 1990 y haber acabado vendiendo igual de bien.

Son reconocibles en su estilo clásico, con sus banjos, trompetas, percusiones, guitarras acústicas y panderetas. En el disco, un tema tras otro recurre a los mismos ingredientes, realzando un estribillo subido de tono e instrumentación y unos juegos de voces que se solapan desde varios níveles. Un atracón de la misma comida que puede llegar a hartar.

Por eso necesito escucharlos en pequeñas dosis, cuando me pongo el cd de “Sigh no more” tengo que parar en la séptima canción. De carrerilla no aguanto más de seis cortes. El resto me lo reservo para otro día. Su tendencia a la épica folkiana de ímpetu y gozo me termina abrumando y necesito cambiar, sin contemplaciones.

Para el segundo largo, Marcus y los suyos han prometido cambios (yupi!!) y aseguran que la guitarra eléctrica tendrá mucha presencia en su sonido. Ya era hora de meter el banjo en el trastero. No creo que pudiera aguantar otra colección cortada por el mismo patrón. Necesitan innovar y lo saben, así que si demuestran tener más repertorio podrán seguir optando a un buen pedazo del pastel.

Esta bienvenida a las guitarras eléctricas me recuerda a cuando Keane publicaron su tercer largo, el cual finalmente fue diferente pero no precisamente por el contenido guitarrero.

“Sigh no more”, si uno lo coge fresco y pulsa el play desde el comienzo, nos presenta una maravillosa apertura, que conjuga los efectos vocales de Fleet Foxes con los soniquetes folks marca de la casa, de nuevo en ascensión según progresa el tema y en un acorde constante. Esas ganas que nos entran de golpear el suelo con un pie será la tónica de todo el álbum, pero eso aún, se supone, no lo sabemos.

La canción que cede su nombre al disco no llegó a publicarse como single, aunque indudablemente tuviera madera para ello. Por eso quiero incluirla como el mejor exponente de los Mumford, donde la química que hay entre ellos queda perfectamente expuesta. Eso sin omitir el detalle de que es uno de los más destacados textos que han escrito: una confesión donde se habla de impureza y una enmarcación del amor como salvación.

No hay que suspirar más, anhelando ficciones. Pronto llegará la reválida y sabremos si Mumford e hijos no es más que una ilusión pasajera.

2 comentarios:

maRieta dijo...

Hola!, hacía tiempo que no escribía pero es que este grupo me ha encantado!!!

gracias!!!

maRieta

archer dijo...

Bienvenida de nuevo maRieta, ¿no conocías a los Mumford, la última sensación británica? Pues aprovecha que los has conocido tan tarde para hacerte con el disco, en play.com lo venden por 5 euros y pico y te aseguro que merece la pena, dosificado, eso sí.

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