domingo, 5 de diciembre de 2010

OneRepublic - Dónde leíste su historia



Hace un par de años en una de mis escapadas a Londres, me compré en el HMV por sólo 4 libras el cd de OneRepublic, esa banda que había sonado hasta en el caldo de pollo con su "Apologize". Sí, era demasiado tarde para disculparse, no hace falta que nos lo repitan hasta la saciedad. En plena era Timbaland (todo lo que hacía se convertía en oro) y luciendo bien grande que este imitador del oso Yogui era el productor ejecutivo del debut de OneRepublic, enseguida consiguieron captar la atención de medio mundo y su "Dreaming out loud" se comercializó a las mil maravillas.

Ryan Tedder, el chico de la dentadura perfecta, el típico niño guapo americano que no duda en lucir sus limpísimas Lacoste en todos sus clips (primeros planos pagados por la marca incluídos), de repente estaba por todas partes. Había sido capaz él solito de escribir dos de las canciones más exitosas de la década: el nombrado "Apologize" y el "Bleeding love" de Leona Lewis. Con los royalties obtenidos por sólo estas dos composiciones yo creo que podría vivir holgadamente el resto de su vida.

A todo esto, a pesar de que la cancioncita de reproche la tenía un poco atravesada (más bien por culpa de Timbaland que por ellos), decidí darle una oportunidad a esta banda que se clasifica sin género, aunque hacen un pop-rock del montón del que se lleva practicando décadas.

Mercy:



Greg Wells, el productor detrás de Katy Perr(aca), Mika o Pink, se encargaba de levantar estribillos contagiosos y arreglar unas canciones expresamente dirigidas a la radiofórmula. Minutos de debilidad tenemos todos y de vez en cuando nos gusta sucumbir ante este tipo de productos, idóneos para cantar en el coche, a todo pulmón, o poner de fondo cuando alguien te visita en casa. Suena tan amable que a nadie le molesta. Así es, OneRepublic no es que sean la panacea ni hayan descubierto la vacuna del sida, pero es una banda tan complaciente que da un poco de penilla meterse con ellos. Sobre todo si han decidido desligarse de la etiqueta Timbaland para "Wake up", el segundo disco, que aunque menos exitoso, no les ha ido del todo mal.

Ahora, dos años después extraigo el disco de mi estantería, lo reproduzco por primera vez y compruebo que conozco más canciones de las que creía. "Stop and stare" fue la banda sonora de mi viaje a la India: recuerdo estar refugiado en la habitación de la guest house en plenos monzones y mi amigo Nacho y yo cantarla a dúo. "Say (all I need)" suena en su comienzo a Enya, pero pronto se descubre el truco. La más resultona del disco, la más energética y carismática es "Mercy", el segundo corte, que converge un estribillo efectivo con un verso pegajoso, donde no faltan los "woo" correspondientes y las palabras de resurgimiento.

Tengo que escucharlos más detenidamente antes de continuar con su segundo trabajo, del que sólo he escuchado "Secrets", pero me han llamado la atención, lo justo y necesario como para tener un ojo perenne sobre ellos.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...