sábado, 21 de agosto de 2010

Miranda Warning - Si quieres puedes quedarte



Echo de menos a Miranda Warning. Su web está en obras, no sabría decir desde cuándo, ni hasta cuándo. No hay noticias de que estén haciendo algo como grupo, nadie sabe nada, en ningún sitio aparece la mínima información. Aquí tampoco la vais a encontrar.

No pueden sacar un disco tan excepcional como "Lugares que esperan" y desaparecer del mapa así. Los lugares no són lo único que esperan.

Siempre los he defendido, son el eslabón perdido y único entre el pop comercial de La Oreja de Van Gogh y el indie pop español de La Casa Azul. Quizás por eso hayan pasado siempre tan desapercibidos, por no ajustarse al 100% en ninguna de las etiquetas que en España es necesario autoimponerse.

Su último disco fue financiado completamente por ellos y consiguieron que una discográfica grande les publicara su trabajo, pero el público español no se contagió de la elocuencia de canciones como "Los restos del naufragio". Será que tiene un título demasiado poético y evocador como para convencer al vago oyente español acostumbrado a vacuos temas de Bisbal o Bustamante. No sé qué pensar, no llego a entender como aquella preciosa composición que hablaba de la pérdida insuperable con tanta belleza y delicadeza no acabara conquistando el país entero. No lo hizo y ya no sabemos si habrá otra oportunidad para Miranda Warning. La advertencia Miranda es redactada por última vez. Esperemos que no.

En defensa suya y para seguir incluyendo música española con sustancia, ahondaremos en otro de los temas de "Lugares que esperan". Acostumbrados a cantinelas de amor fiel y eterno, de relaciones duraderas y sentimientos grabados a fuego, nos olvidamos que los tiempos han cambiado y que estamos en una sociedad que vende el sexo rápido como algo común y efectivo.

¿Cuántas veces habremos ligado una noche de fiesta, acabando "en tu casa o en la mía" y a la mañana siguiente, cuando te das la vuelta en la cama y miras a tu lado has querido decir "tierra trágame"? ¿Has querido que esa persona se volatizara con el sonido del chasquido de los dedos?.

"Me alegra que quede claro que no volveré a verte, resulta mucho más fácil que esto sea intrascendente", avisa Lucía al comenzar la canción. No queremos compromisos, ataduras, este no es el amor de toda la vida, esto tiene un principio y un final. Puede resultar frío pero los dos necesitamos algo así, algo así de intrascendente. No me llames, no me busques, no pienses que se puede repetir.

Adherido a esa espiral sin nudos, puede llegar un día que nos olvidemos de hacer la conversión: cambiar la pasión por el amor. ¿Y si uno de esos amantes de una noche se quedara a desayunar contigo tranquilamente? "No tengas prisa al marcharte, si quieres puedes quedarte, sonrío mientras preparas el café". Habían hecho un pacto, todo iba a ser más fácil si teníamos en cuenta que esto no significaba nada, esta noche es para nosotros y mañana Dios dirá. Siempre decimos lo mismo, huímos como ratas hacia nuestra alcantarilla, el escondrijo en donde nos sentimos resguardados. No queremos que nada nos afecte, por eso no buscamos afecto. Pero, ¿eso nos obliga a mantener esa actitud distante de por vida? Una noche estamos jugando a las casitas y al día siguiente no quieres volver a saber nada de mí. Cuánta madurez por tu parte.

"Intrascendentes" recalca en algo tan habitual de hoy en día, el sexo de rápida salida y aséptica repercusión. El aquí te pillo y aquí te mato, me gustas pero ahora no quiero nada serio. ¿Por qué todo tiene que ser tan planificado? No podemos agarrarnos a una actitud hostil, guardando las distancias, porque no sabemos si la persona que vamos a conocer esa noche es la persona que hemos querido encontrar toda la vida. ¿Y si te quedas a preparar el café?, pregunta Lucía a la mañana siguiente. Despiertas y ahí sigue, hicimos un pacto, tan fácil de crear como de romper. Los compromisos los ponemos nosotros. Luego llegan los arrepentimientos y el tiempo cura las heridas. La cobardía y el orgullo se hacen dueños de nosotros.

No pasa nada porque le pidas que prepare café, no supone nada. Un par de horas más, no le estás pidiendo matrimonio a nadie. Nadie se va a reir de ti ni te va a señalar con el dedo, no estás siendo ridículo. Es lo que te apetece ahora mismo y no hay que darle muchas vueltas. Sigue siendo intrascendente.

Sábado noche, yo aquí escribiendo y muchos de vosotros de juerga. Que se os de bien la noche, ligones, y recordad, dejas las apariencias a un lado y a la mañana siguiente, si habéis tenido suerte, y os apetece seguir en la cama, hacedlo. Que la vida son dos días y uno nunca sabe por qué altura va.



Me alegra que quede claro que nunca volveré a verte
resulta mucho más fácil que esto sea intrascendente.
nos queda toda la noche y tengo tanto que ofrecer
no hagas ruido si duermo al amanecer.

Encuentro reconfortante no pensar en conpromisos,
disfruta solo el instante y dame todos tus sentidos.
de pronto miro tu cara y algo me hace enrojecer
me inquieto al ver que comienza a amanecer.

Perdona si rompo nuestro pacto, sabes qué hora es?
No tengas prisa en marcharte
si quieres puesdes quedarte sonrio mientras preparas el cafe.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...