martes, 2 de febrero de 2010

Ricky - Alas a nuestros hijos



El otro día estuve viendo una película que sabía que no me iba a dejar indiferente. Que podía ser lo mejor o lo peor, pero que tratando un tema así no habría punto medio.

"Ricky" es un film francés (ya sabemos todos cómo se las gastan los franceses con su cine) en el que se cuenta la historia de un bebé al que le salen alas. Ya con esto, no me digáis que no llama la atención, saber cómo han podido desarrollar una historia tan inverosímil con algún punto de veracidad. Lo mejor que podían hacer para desarrollar esta fantástica trama es lo que François Ozon tenía en mente y ha puesto en imágenes: basarla desde la perspectiva más absolutamente normal que se podría hacer.

Para ello, nos relata una historia en la que mujer conoce a hombre y deciden formar una familia. Todo ello en un ambiente algo austero, de lo más convencional posible. Para que todo el mundo sienta cierto grado de semejanza con lo que el director nos expone. Hasta aquí la película nada en aguas conocidas y amables, todo es reconocible y entendible, pero he aquí el giro argumental que ninguno nos esperábamos.

Al bebé le empiezan a salir alas y en su casa deciden protegerle y no llevarle al médico ni contárselo a nadie. Tenemos que tener en cuenta que la historia ralla lo imposible y las decisiones que en el film se tomen puede que no sean las más sensatas, pero de ahí la magia de la obra, que bucee entre la cordura y la insensatez, siempre teniendo en cuentra que se trata de pura inveción.

De la película se pueden sacar muchas conclusiones, pero hay uno que es la más evidente que es la sobreprotección que hoy por hoy tienen los padres con los niños, cuando más que nunca hay que dejarles que tengan alas y que vivan en libertad, no intentando controlarlos en todo momento y encerrarlos como si fueran pájaros. El niño necesita aprender por sí mismo, darse sus buenas hostias en la vida para que sepa cómo funciona todo. Las fábulas que les contéis necesitan experimentarlas en su propia piel, porque cuánto más prohíbido esté algo más atraídos se van a sentir a hacerlo. Deben llegar a las conclusiones por sí mismos. Así no lo olvidarán nunca.

Y como de música se trata el blog, todo esto ha sido una mísera excusa para presentaros una delicatessen que suena durante el film, por la parte final, que es el tema "The Greatest" de Cat Power.

Aquellos que conozcan a Aimee Mann o Regina Spektor, sentirán las mismas cosquillas cuando escuchen a Cat Power, pues su música anda a la par que la de estas dos mujeres.

Hermosa "The greatest", con la que uno tiene ganas de volar bien alto y lejos, notando como el viento roza todo tu cuerpo, como hace Ricky, el niño volador de la película.

"Once I wanted to be the greatest..."

2 comentarios:

entradas muse madrid dijo...

Muchas gracias por recomendar la peli y su banda sonora.

archer dijo...

De nada, ¿has visto la película? ¿Qué te pareció?

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