miércoles, 11 de noviembre de 2009

Terremoto La Roux



Un blog musical de moda no está al día hasta que no diga algo de La Roux, el nombre que ahora triunfa en todos los garitos, en los anuncios de politonos y en las websites más punteras. Cuidado con La Roux porque viene pisando fuerte, arrasando a su paso y dejando efectos irreparables en la memoria musical de los humanos... Están advertidos.

Aunque La Roux sea un dúo, su cabeza visible es Elly Jackson, jovencita andrógina de tupé imposible y miradas de odio a la vida, quién sabe. Pero nos divierte como nadie, porque La Roux está abanderando un movimiento retro de vuelta a los 80 para dar un poco de alegría de color al rancio mundo del pop actual. Ella, junto a Little Boots, Florence & the Machine y Ladyhawke, han formado un grupo de artistas femeninas que quieren devolvernos la magia a las pistas. La magia que nunca debió de haberse ido.

Como la propia Elly dice, mientras todo el mundo escuchaba grunge e idolatraba a Nirvana (las costumbres de la manada, ya se sabe) ella se sumergía en la música de Depeche Mode o Tears for Fears. Defiende un sonido con sentimientos, alegando que la emoción fue tanta en la grabación que en muchos casos, al sentirse desnuda y vulnerable, no pudo contener que se le cayera alguna lágrima.

Pues La Roux está llegando a España precedida por un tremendo éxito en el Reino Unido y singles como "Bulletproof" o "In for the kill". Es difícil mantenerse al margen de un tema tan redondo como "Bulletproof" y no tararear su pegadizo estribillo. No estamos a prueba de balas.




Crítica de ROCKDELUX del disco "La Roux":

Olvídense de la tipa sosa y desgarbada que vieron en la pasada edición del Sónar. Sí, la que lucía flequillo aerostático y transformó su estreno barcelonés en un colosal bluff a fuerza de tirar de bases chapuceras, ritmos como de lata y canciones desfiguradas. No es fácil, lo sé, pero inténtelo: "La Roux" merece ser escuchado sin prejuicios. Por lo menos una vez.
Y no tanto por intentar descubrir si en el estudio el resultado del duelo con Little Boots es el mismo que sobre el escenario sino por el puro placer que producen "In for the kill", "Quicksand" y "Bulletproof", inmaculados y adictivos singles de synth pop ochentero que el dúo británico coloca estratégicamente en el comienzo del disco mientras va encerrado el recuerdo de Yazoo y Eurythmics.

El sobre(peso) del revival es, en efecto, más que evidente, pero Elly Jackson mantiene el tipo camuflada entre las virtudes que le arranca al estudio el productor Ben Lagmaid. O por lo menos lo hace hasta que el cascarón rítmico empieza a agrietarse y, lejos del anzuelo de los singles - salvemos también "Tigerlily" y "Fascination" -, el disco empieza a dar bandazos y va perdiendo fuelle entre sintetizadores que se recrean en lo retro, voces aflautadas y alguna que otra balada tirando a floja. Los singles, eso sí, siguen siendo la bomba. Quizás por eso mismo se nota tanto la diferencia entre lo bueno y lo simplemente regular. Aunque, bien pensado, ¿quién necesita más canciones cuando un par de hits inspirados y un flequillo que ni el Pájaro Loco bastan para convertirse en la nueva diva del pop electrónico?.


DAVID MORÁN.

Atentos a sus videos, una cuidadísima estética en sus formas, un arco iris de efectos y sobre todo, la gran Elly y su cara de asco continúo...

Mi tema favorito "I'm not your toy":



El gran hit, "Bulletproof":

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