lunes, 9 de noviembre de 2009

Robbie Williams - La realidad acaba con todo



Malos tiempos para la lírica. Y para Robbie Williams. Su último disco de estudio "Rudebox" fue apabuleado por críticos y fans, hace ya algunos años. Con razón. La banda de la que salió, Take That, goza de un momento de éxito único mientras que Robbie se queda abajo en el columpio. Porque Robbie Williams y Take That han estado montados en un columpio siempre. Si Take That está abajo, Robbie está arriba y viceversa. Parece físicamente imposible que los dos se sitúen arriba.

La apuesta fuerte del niño mimado británico, el disco por el que quiere que se le recuerde eternamente es "Reality killed the radio star", y por ahora no parece que la suerte le esté acompañando.

Robbie parece que anda perdido desde que Guy Chambers le deja de firmar las canciones. Con "Intensive care" cambió de tercio con irregular fortuna, lo de "Rudebox" mejor lo borramos de la historia, ahora con "Reality..." Robbie contrata a Trevor Horn para intentar renacer de sus propias cenizas.

Trevor desde hace varios años que está encasillado en un sonido algo rancio que no le hace ser la mejor opción, aunque Williams pensara que sí. La prueba la tienes en que "Difficult for weirdos" o "Last days of disco", los temas donde más se nota la mano de Horn, suenan irreparablemente añejos. Debería haberse fijado en lo que les pasó a Pet Shop Boys con "Fundamental" y haber tomado notas.
Más interesante hubiera sido verle junto a Bloodshy & Avant (Miike Snow) o ya puestos a fomentar la omnipresencia, junto a Stuart Price.



"Reality..." llegará al número 1 en el Reino Unido, pero sólo hará que se borren las cenizas de Robbie para situarlas en otra posición al mismo nivel. Ni siquiera ayuda un single tan resultón como "Bodies", más en su presentación que en su fondo. "Todo lo que siempre hemos querido es aparentar bien desnudos" es una prueba más de la pretenciosidad de Williams, que para aquellos que todavía tenían dudas, pueden verle en el video poniendo caras de "¿Quién es el macho aquí?". No sé, hace tiempo que dejé de reírle las gracias a Robbie Williams, quizás cansado de verle siempre con esa actitud arrogante.

Trevor Horn ha hecho lo que ha podido y en el aspecto musical, de la producción, el disco no anda mal, pero en los textos Robbie es más confuso que nunca. Siempre ha habido mensajes interesantes en sus letras ("Let me entertain you" es de sus mejores textos), pero aquí habla, habla y habla, pero no dice nada. Después no sabemos a quién intenta engañar, dice el propio Robbie de "Won't do that" que es su auténtica primera canción de amor. Tendremos entonces que olvidarnos de "Angels", "She's the one" o "Feel"...

Robbie sigue intentando jugar a ser un showman con talento pero ya hace años que se convirtió en un mimo, en una mala imitación de sí mismo. Esta es la triste evolución de un artista al cual idolatraba, llegando a hacerme con todos sus discos y singles, conociendo cada triste canción suya, incluso las caras b. Robbie, quizás deberías volver con Chambers, recapacita.

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