miércoles, 14 de mayo de 2008

La lluvia que siempre caerá sobre mí

Los recuerdos nos persiguen sin dejarnos tregua. Recuerdos amables, dispares, hermosos, lejanos, difusos... Es curioso como incluso los más amargos los acabamos dulcificando con el tiempo, las malas experiencias se van olvidando y es por eso que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra.

No hay que olvidar nuestros orígenes, de dónde venimos y de vez en cuando escarbar hasta las raíces para encontrarse a uno mismo.

Hay canciones que forman parte de uno, como si fueran los huesos que componen nuestro esqueleto. Bien sea por la melodía, lo que me transmiten, dónde nos encontrábamos cuando la escuchábamos con asiduidad. Muchos factores provocan en mí una media sonrisa cuando escucho "The rain" del grupo sueco Roxette.



Corría el año 1992 y con 12 añitos de nada, nos encontrábamos en el primer piso de Algete en lo que sería el largo periplo consecutivo de varios alquileres.
"The rain" habla de nuestras procedencias y cómo nos marcan. "I was raised the northern way and my father had a northern way". Si pensamos en el norte, por ejemplo, de España, tenemos que pensar en lluvia. Como la que está cayendo estos días casi incesantemente. La lluvia puede formar parte de nuestro paisaje y no darnos cuenta de ello, así les ocurre a los ingleses, que para los españolitos como yo, acostumbrados a las delicias del sol, nos deja un tanto deprimidos.

"I kept the rain falling down on me all the time". Son los estigmas que no podemos curar, la señal de identidad que nos acompañará hasta el día que fallezcamos.
Algún día llegará ese corazón brillante como el sol matutino y tocará nuestros labios suavemente con la punta de sus dedos, como se explica en la canción.
Pero hay cosas en la vida que nunca cambiarán.

Aún me puedo ver en este piso, cantando con mi inglés inventado temas como este "The rain" o aquel famoso "How do you do?". Aquí empecé a ser consciente de mis sentimientos, aunque estaba más preocupado en jugar con mis amigos y pasármelo bien, todo el día en la calle hasta bien tarde.


Piso en Palomares 22. Algete.

Qué hermosa es la infancia, qué despreocupados vivíamos y cuánta vitalidad desprendíamos. No hay que perder ese lado adolescente si realmente queremos ser felices y no hay que olvidar nuestra procedencia, ni las personas que definieron nuestra manera de ser, que nos moldearon. Mantener la lluvia cayendo sobre nosotros todo el tiempo.

2 comentarios:

David dijo...

Joder tío!!
Veo ahora este post. Indeptemente de la canción, que a mí Roxette tb me marcaron, me ha encantado el relato entero.
Tienes una razón inconmensurable en todo lo que cuentas. Lo de la infancia, lo de la lluvia, lo de las cnciones "esqueleto"...
Qué pena q este blog no lo lea más gente!!

archer dijo...

Con que lo lea gente como tú me doy por satisfecho.
Gracias por las palabras!!

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