viernes, 23 de noviembre de 2007

BEN LEE - AWAKE IS THE NEW SLEEP - Aplicando emociones


Hay personas que nacen con un don para las melodías y Ben Lee es una de ellas. Se basta él solito para esbozar precisas composiciones del pop más genérico que podamos hallar, ahondando en el sonido cantautor evidente, pero sin resultar artificioso o exagerado.
Sería harto complicado que con la debida promoción, canciones como "Gamble everything for love", "We're all in this together", "Begin" y casi todas las que completan este disco, no triunfaran en las ondas, llegarán a miles de personas y exigieran poder tener en sus manos una copia de este "Awake is the new sleep".

En una dimensión menor, en Australia, de donde es originario, este chico de belleza irregular es lo que Alejandro Sanz es en España. Vende discos a porrillo y se lleva todos los premios.
Así fue con este disco, publicado en 2005 ( el último se llama "Ripe").

Lo que ha pasado en Australia, este fervor por Ben Lee, se podría extrapolar a todo el mundo si ciertas personas movieran los dedos, pero prefieren apostar por otros géneros más vendibles.

Recuerdo que en España la canción "Catch my disease" salía con regularidad por la MTV española. Fue un tema que gustó, es cierto, pero si luego el disco no lo editas aquí, pues poco se puede hacer.
Es una rabia que pequeñas joyas como "Awake is the new sleep" se queden exclusivas para la tierra de los canguros y los koalas.

La voz de Ben y su guitarra nos acompañan en este viaje de 57 minutos. Más vale mantenernos despiertos, porque como despiertos será la nueva manera de dormir.
Maravillosas recreaciones líricas y sugerentes las que hay en "Apple candy", donde declara que le gustaría convertirse en él, saber lo que él sabe, tocar lo que él toca, en una canción que ofrece más de una lectura.
"Ache for you", con un piano preciosista que destaca en el estribillo y la voz más nasal que nunca de Ben, es otro de los puntos álgidos, como son "No right angles" y "Close I've come".
Canciones personales, letras desde el corazón y desde el cerebro, llevando el mismo compás, sonando perfectas en su conjunto, muy accesibles, escuchables pero con carisma.
Es cuando Ben decide escarbar en su cementerio personal, dejar salir su lado oscuro, como en "Light" (canción que acaba siendo realmente inaguantable, dura casi diez minutos) cuando el disco tropieza en esa carrera de 100m. que tan bien encaminada tenía.
"Into the dark", canción que fue single, suena tan inocente como el sonajero de un niño, recordándonos en su estructura al "Celebrity skin" de Hole.

Ben demostró la facilidad que tiene para llegar al corazón de la gente, para situar melodías atemporales reminiscentes de The Beatles y que limitándose a explotar ese lado acústico, sin llegar a más, hubiera supuesto casi un 10.

8,5/10

El video de "Gamble everything for love":


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